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  <title>Lost in the Real World</title>
  <subtitle>Eithel</subtitle>
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    <name>Eithel</name>
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    <title>Invierno, octava parte: El fin de un viaje</title>
    <published>2009-09-28T21:25:57Z</published>
    <updated>2009-09-28T21:25:57Z</updated>
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    <lj:music>Avantasia - Farewell</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;"&gt;R&amp;aacute;fagas de aire g&amp;eacute;lido, lacerante como si estuviera formado por cientos de diminutas cuchillas de pura escarcha, azotaban literalmente la cara de Drelliane, dificult&amp;aacute;ndole el avance. La gruesa capa de nieve que cubr&amp;iacute;a el suelo, virtualmente virgen -puesto que ni siquiera los animales m&amp;aacute;s adaptados al fr&amp;iacute;o se aventuraban con mucha asiduidad tan cerca de la Ciudad de Hielo-, contribu&amp;iacute;a a incrementar lo penoso de la marcha. Inclinada hacia adelante, para ofrecer menor superficie al viento, manten&amp;iacute;a los p&amp;aacute;rpados semicerrados y, bajo sus pieles, sus labios no cesaban de moverse, en una silenciosa y constante salmodia cuyo objetivo era fortalecer los hechizos que le permit&amp;iacute;an seguir avanzando sin hundirse en la capa de nieve; por no hablar de los que, sencillamente, la manten&amp;iacute;an con vida y a salvo de la congelaci&amp;oacute;n en aquellas condiciones imposibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se hab&amp;iacute;a dado cuenta hasta entonces de lo mucho que hab&amp;iacute;a podido relajarse durante su estancia en la Ciudad de Hielo. Cierto era que hab&amp;iacute;a tenido que cuidarse de mantener en todo momento activas unas pocas precauciones, que renovaba varias veces al d&amp;iacute;a, pero en ning&amp;uacute;n momento hab&amp;iacute;a necesitado la concentraci&amp;oacute;n y la disciplina que aquella meteorolog&amp;iacute;a extrema requer&amp;iacute;a de ella en esos mismos instantes. Resultaba curioso que, siendo precisamente el Pr&amp;iacute;ncipe el origen de todo aquel helor, fuera en sus proximidades, entre los muros de la Ciudad, donde m&amp;aacute;s tolerable fuera la existencia. No pudo evitar sonre&amp;iacute;rse por un instante al pensar que, si bien era cierto que &amp;eacute;l era el foco de donde emanaba todo aquello a lo que deb&amp;iacute;a su nombre el Pa&amp;iacute;s del Fr&amp;iacute;o Eterno, tambi&amp;eacute;n lo era de una cierta calidez, desconocida para todo el mundo excepto para ella y las silenciosas figuras de cristal, cuyo alcance se limitaba al interior de los muros de la Ciudad; una calidez sobre la que ahora no le cab&amp;iacute;a ya la menor duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa en sus labios se torci&amp;oacute; y desapareci&amp;oacute;. El recuerdo de esa calidez, en particular la que hab&amp;iacute;an compartido la noche anterior, contribu&amp;iacute;a a lastrar su avance tanto o incluso m&amp;aacute;s que el viento y la nieve. Cuando, hac&amp;iacute;a lo que parec&amp;iacute;a una eternidad, hab&amp;iacute;a iniciado ese viaje, nunca habr&amp;iacute;a podido imaginarse que fuera a costarle tanto emprender el regreso. Siempre hab&amp;iacute;a sido una chica de esp&amp;iacute;ritu libre, sin demasiado apego por ning&amp;uacute;n lugar o persona. Sin embargo, aquella vez sent&amp;iacute;a que un poco de ella misma se quedaba atr&amp;aacute;s, para siempre atrapada en la Ciudad de Hielo, junto al Pr&amp;iacute;ncipe Blanco. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; hab&amp;iacute;a ocurrido? &amp;iquest;Tan profundamente la hab&amp;iacute;a marcado el tiempo que hab&amp;iacute;an pasado juntos? Sacudi&amp;oacute; la cabeza con energ&amp;iacute;a, casi con rabia, y redobl&amp;oacute; el paso. &amp;iexcl;No! No iba a caer en aquella est&amp;uacute;pida trampa de su mente. Hab&amp;iacute;a sido una etapa preciosa, pero era el momento de darla por terminada. El silencio y la inmutabilidad de la Ciudad de Hielo pod&amp;iacute;an ser un hogar perfecto para un ser solitario de vida eterna, pero una humana activa como ella no tardar&amp;iacute;a en ahogarse atrapada entre aquellos muros, con un ej&amp;eacute;rcito de sirvientes mudos y el Pr&amp;iacute;ncipe por toda compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a, con dejar pasar las horas por toda ocupaci&amp;oacute;n. No, aquel escenario no era posible... Y, tarde o temprano, tanto el Pr&amp;iacute;ncipe como aquella absurda parte de s&amp;iacute; misma que todav&amp;iacute;a deseaba volver atr&amp;aacute;s terminar&amp;iacute;an comprendi&amp;eacute;ndolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las piernas le dol&amp;iacute;an y comenzaba a costarle respirar, pero, lejos de bajar el ritmo, a&amp;uacute;n lo aument&amp;oacute;. Se mordi&amp;oacute; con fuerza el labio inferior. No pod&amp;iacute;a permitirse llorar. Al menos no hasta que no estuviera a salvo de los elementos.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Por primera vez en milenios enteros, una puerta al exterior se abr&amp;iacute;a en los muros de la Ciudad de Hielo. De pie en el umbral, el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco dirig&amp;iacute;a la vista hacia el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hab&amp;iacute;a ido. Hac&amp;iacute;a tiempo -&amp;iquest;horas? &amp;iquest;tal vez d&amp;iacute;as?- que sus ojos transparentes horadaban el horizonte, todav&amp;iacute;a fijos en el punto por donde hab&amp;iacute;a desaparecido. Sab&amp;iacute;a que ten&amp;iacute;a que pasar alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a, pero ese pensamiento no lo hac&amp;iacute;a m&amp;aacute;s llevadero. Drelliane, su &amp;uacute;nica compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a en seis mil a&amp;ntilde;os, hab&amp;iacute;a permanecido junto a &amp;eacute;l apenas un suspiro... Aunque, por otro lado, tambi&amp;eacute;n era cierto que a &amp;eacute;l le habr&amp;iacute;a seguido pareciendo un suspiro a&amp;uacute;n si ella se hubiera quedado junto a &amp;eacute;l hasta los &amp;uacute;ltimos d&amp;iacute;as de vejez de su corta vida humana. Frente a una eternidad en solitario, &amp;iquest;qu&amp;eacute; diferencia hac&amp;iacute;an unos meses o unas d&amp;eacute;cadas? Ambos per&amp;iacute;odos de tiempo palidec&amp;iacute;an hasta desaparecer si se los comparaba con las varias veintenas de siglos que hab&amp;iacute;a vivido all&amp;iacute;, se&amp;ntilde;or de un reino silencioso, sin nadie con quien conversar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ten&amp;iacute;a sentido seguir escrutando el exterior. Ella no iba a volver: lo sab&amp;iacute;a. Sus pasos la llevaban apresuradamente fuera del Reino, hacia latitudes menos g&amp;eacute;lidas. Dejando caer sus p&amp;aacute;rpados pesadamente, el Pr&amp;iacute;ncipe sell&amp;oacute; aquella puerta de vida ef&amp;iacute;mera. Tales eran sus habilidades que, cuando hubo terminado, la superficie del muro volv&amp;iacute;a a refulgir, impecable y perfecta, tanto por el interior como por el exterior, como si nunca se hubiera abierto una entrada en aquel lugar.&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;***&lt;/div&gt;&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Tres poderosos golpes en la pesada madera de la puerta, que transmit&amp;iacute;an una cierta ansiedad, turbaron el silencio de la noche en el peque&amp;ntilde;o templo. Pocos instantes despu&amp;eacute;s, otros tres golpes si cabe todav&amp;iacute;a m&amp;aacute;s fuertes, y todav&amp;iacute;a m&amp;aacute;s ansiosos, les siguieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras lo que le pareci&amp;oacute; una eternidad, Drelliane oy&amp;oacute; al fin el ruido de los cerrojos al descorrerse y vio abrirse levemente la puerta. Una cabeza conocida, ni un d&amp;iacute;a m&amp;aacute;s vieja que la &amp;uacute;ltima vez que la hab&amp;iacute;a visto, apareci&amp;oacute; en la apertura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;iexcl;Drelliane! -exclam&amp;oacute; el Padre Draucandir, con una mezcla de sorpresa y alarma-. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; haces aqu&amp;iacute;? -pregunt&amp;oacute;, abriendo la puerta de par en par y gesticul&amp;aacute;ndole para que entrara r&amp;aacute;pido-. No deber&amp;iacute;as haber venido... &amp;iquest;Tienes idea del riesgo que corres? &amp;iquest;No recuerdas lo que pas&amp;oacute; la &amp;uacute;ltima vez?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La bruja cruz&amp;oacute; el umbral con casi tanta prisa como la que parec&amp;iacute;a tener el sacerdote, quien no se demor&amp;oacute; ni un suspiro antes de cerrar la puerta detr&amp;aacute;s de ella y volver a pasar los cerrojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No corro ning&amp;uacute;n riesgo -explic&amp;oacute; ella-. No hab&amp;iacute;a vigilancia, y nadie del pueblo me ha visto llegar. S&amp;oacute;lo t&amp;uacute; y yo sabemos que vuelvo a estar aqu&amp;iacute;. Y as&amp;iacute; seguir&amp;aacute; siendo. -El Padre Draucandir mov&amp;iacute;a negativamente la cabeza, en resignada desaprobaci&amp;oacute;n-. No habr&amp;iacute;a venido si no necesitara tu ayuda -a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; Drelliane, en un tono tan serio que le hizo cesar en su negativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;iquest;Qu&amp;eacute; ocurre? -pregunt&amp;oacute; el elfo, sin esforzarse por esconder su sorpresa. &amp;quot;Necesitar&amp;quot; y &amp;quot;ayuda&amp;quot; no parec&amp;iacute;an palabras propias de la boca de la chica que hab&amp;iacute;a visto crecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesito un lugar donde quedarme un tiempo, a salvo... -respondi&amp;oacute; ella-. Estoy embarazada.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Verano, séptima parte: Conocimiento peligroso</title>
    <published>2009-06-15T15:30:09Z</published>
    <updated>2009-09-10T02:18:14Z</updated>
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    <lj:music>Tracy Chapman</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align:justify"&gt;Cuatro velas iluminaban la habitación, repartidas estratégicamente de modo que ningún objeto se interpusiera entre ellas y las páginas de los libros que estaban destinadas a alumbrar. Sobre uno de ellos se inclinaba, sentado frente a un recio escritorio, el Padre Draucandir, pasando páginas hacia adelante y hacia atrás, como si buscara una línea en concreto que no fuera capaz de ubicar con exactitud. El segundo estaba en manos de una preadolescente de rasgos delicados. Leía sentada en el suelo, con la espalda apoyada en una de las paredes de la estancia y el canto inferior del libro apoyado en el regazo. Sus ojos almendrados parecían devorar cada palabra con un interés ferviente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De modo que Eithel no te cae bien... -murmuró el sacerdote, sin levantar la mirada de una página que no llegaba realmente a leer, sino a lo largo de la cual se limitaba a dejar pasar la vista, esperando encontrar algún indicio de aquello que buscaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La joven humana sí apartó los ojos de la página, exhalando un suspiro que denotaba su escaso entusiasmo por retomar aquella conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es igual de estúpido que el resto de niños del pueblo: todos jugando con sus espadas de madera y creyéndose grandes héroes... La única diferencia es que él tiene una espada de verdad. Además, ¿no se supone que es mayor que yo? Parece bastante más pequeño...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Padre Draucandir no pudo evitar una sonrisa ante el tono de sincera indignación de la chiquilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros, los elfos, nos desarrollamos más lentamente -explicó-. Cuando tú ya seas una mujer hecha y derecha, él apenas será mayor de lo que es ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y eso no os desespera? -preguntó ella, cerrando el libro, pero tomando la precaución de dejar el dedo índice de la mano derecha a modo de punto de lectura- .Yo me muero de ganas de terminar de crecer y de que todo el mundo deje de decirme "eres demasiado pequeña para esto" o "tú no puedes entenderlo, sólo eres una niña".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sonrisa del clérigo se ensanchó visiblemente. No podía evitar enorgullecerse, por pequeña que fuera su responsabilidad en ello, del férreo carácter de la joven, pero a veces le preocupaba que aquel mismo carácter pudiera acarrearle dificultades. Su escasa disposición por encajar no sólo con los chicos sino también con el resto de chicas del pueblo era una buena muestra de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La impaciencia es una característica bastante mal vista entre los elfos -respondió el Padre-. Se considera impropia de seres que tienen la eternidad por delante, de modo que preferimos dejarla para las razas de vida más fugaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, como tú, Drelliane -concedió el sacerdote, un tanto incómodo. No había conocido a un solo humano que no envidiara a los elfos por sus vidas virtualmente eternas, ni a un solo elfo que no hubiera celado alguna vez la intensidad con que los seres de vidas más cortas vivían el escaso tiempo que se les había dado. Al final, como siempre, nadie estaba contento con lo que tenía, lo que no dejaba de ser un motivo más que avivaba los conflictos que habían existido desde siempre entre las dos razas. Sin embargo, ella zanjó el asunto encogiéndose simplemente de hombros y sentenciando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Entonces eso me da derecho a ser todo lo impaciente que me venga en gana. ¡Quiero ser mayor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué piensas hacer cuando seas mayor? -preguntó él, divertido por la aplastante lógica de la afirmación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quiero estudiar magia! Y arqueología, como mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La expresión de él se volvió grave. Su frente se arrugó, denotando preocupación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sobre eso... recuerdas lo que hablamos, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, lo sé. Sólo los elfos están autorizados a practicar magia en Arthia, e incluso ellos son vistos con reticencia. Vivimos en un país que sólo sabe alzar los ojos al cielo y esperar a que los dioses le solucionen todos los problemas. Pero estudiar magia no significa practicarla. Y nadie tiene por qué saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Padre Draucandir sacudió la cabeza, pesadamente. Aunque no estuviera de acuerdo con su forma de decirlo, reconocía que Drelliane tenía una parte importante de razón. No era muy propio de un sacerdote pensar aquello, pero Arthia se había vuelto un país demasiado dependiente de la religión. Todos los magos que no provenían de las ancianas escuelas de Athraennor hacía mucho tiempo que habían tenido que reconvertirse en clérigos de Fÿr, dios del conocimiento y, aunque algunos prefirieran olvidarlo, también de la magia, bajo la amenaza de ser calificados también como brujos, a pesar de su ascendencia élfica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me gustaría tener que verte contándole eso a un Cazador de Brujas -respondió, con un cierto aire de resignación-. El conocimiento que buscas es peligroso, al menos en esta nación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Entonces por qué sigues prestándome libros como este? -preguntó, alzando la mano derecha, aún con el dedo entre las páginas-. "Principios Estructurales de la Magia, por Caledaith Terellon. Impreso en Vector en el año 5916 de la Segunda Era" -dijo, leyendo en voz alta las letras de la portada-. ¡Vaya! Nunca me había fijado en la fecha. ¡De eso hace una eternidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Unos 150 años -apuntó el sacerdote, evitando deliberadamente la pregunta de la chica. ¿Por qué seguía prestándole libros que la ponían en peligro? Buena pregunta... Tal vez debería decirle que se olvidara de sus sueños, que aspirara sólo a encontrar un buen marido entre los chicos del pueblo, uno que tuviera un buen oficio, como carpintero o constructor, a darle muchos hijos y a envejecer apaciblemente a su lado hasta que sus cortas vidas humanas llegaran al fin de sus días. Tal vez aquello fuera bueno para ella... pero no había forma en el mundo de que pudiera hacerle eso a aquellos ojos que lo miraban ardientes de ilusión y de sueños. Aquellos ojos no estaban hechos para una vida segura e insulsa-. Es uno de los libros que me compró mi padre cuando estudiaba para ser sacerdote. La próxima vez que Elran y Eithel vengan a verme, les pediré si pueden traerme alguno más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿De tu casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los labios del Padre se apretaron tan fuertemente uno contra otro que su boca se volvió apenas una línea. Tenía que pensar bien sus palabras si no quería traicionar el engaño que llevaba más de una vida humana manteniendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Elran y yo nos criamos en el mismo castillo. Nos conocemos cada uno de sus rincones a la perfección. No le costará nada encontrar mis libros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vivíais en un castillo? -Los ojos de Drelliane se abrieron como platos, contemplando a su padre adoptivo como no lo habían hecho antes- ¿Con dragones y princesas, como los de los cuentos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mucha gente vive en castillos: nobles, siervos, chambelanes, artesanos, hombres de armas... En muy pocos castillos hay princesas. Y no conozco de ninguno en el que haya un dragón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No es justo -protestó ella-. Tú te criaste en un castillo y yo en un pueblo aburrido. ¿Por qué no me llevas a verlo alguna vez? Así podríamos llevarnos tus libros nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eithan Elannon sacudió la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puedo volver a ese lugar. Lo prometí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué? ¿Te peleaste con alguien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podría decirse que sí... -respondió, en el tono de quien no quiere seguir hablando del tema. Danna no veía la mentira con buenos ojos y, si bien las respuestas que le estaba dando a Drelliane no eran exactamente mentira, tampoco eran exactamente verdad. Decidido a dar el tema por zanjado, reanudó su infructuosa búsqueda a través de las páginas del libro.&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Invierno, séptima parte: "Te odio..."</title>
    <published>2009-03-10T17:38:18Z</published>
    <updated>2009-09-28T20:55:15Z</updated>
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    <lj:music>Sonata Arctica - Don't say a word</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;"&gt;Aquel d&amp;iacute;a el Pr&amp;iacute;ncipe no abandon&amp;oacute; sus estancias en ning&amp;uacute;n momento, que Drelliane viera. Ni tampoco el siguiente. Trat&amp;oacute; de encontrar la entrada a ellas, sin &amp;eacute;xito. No era que no supiera d&amp;oacute;nde estaba: conoc&amp;iacute;a ya, a esas alturas, lo suficiente la Ciudad de Hielo como para ser capaz de llegar un punto cualquiera a otro, vacilando &amp;uacute;nicamente para decidir cu&amp;aacute;l de las rutas alternativas prefer&amp;iacute;a tomar aquel d&amp;iacute;a. No pudo encontrarla, sencillamente, porque ya no estaba all&amp;iacute;. En el mismo punto en el que d&amp;iacute;as antes habr&amp;iacute;a pasado a trav&amp;eacute;s de una estilizada puerta terminada en &amp;oacute;valo, ahora no hab&amp;iacute;a m&amp;aacute;s que una pared lisa y perfectamente pulida, que se alzaba frente a ella, burlona, como si siempre hubiera&amp;nbsp; sido as&amp;iacute;. Drelliane no le ve&amp;iacute;a la gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dedic&amp;oacute; el d&amp;iacute;a a pasear por la Ciudad, contemplando la elegancia con que sus v&amp;iacute;treos habitantes se mov&amp;iacute;an alrededor. Puntualmente, le sirvieron la comida y le arreglaron la habitaci&amp;oacute;n, sin que la ausencia de su maestro pareciera alterarles lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo. Todos parec&amp;iacute;an saber qu&amp;eacute; papel desempe&amp;ntilde;ar en aquella danza sin fin que se extend&amp;iacute;a por toda la Ciudad, siempre activos, pero nunca atareados, ni preocupados, ni atribulados. Aquel lujo, igual que el de aburrirse, era algo que les estaba vetado. Nunca conocer&amp;iacute;an el hambre, ni el sue&amp;ntilde;o, ni el dolor, ni la necesidad de tener cerca a otro de su misma clase. En cambio, el Pr&amp;iacute;ncipe s&amp;iacute; que ten&amp;iacute;a la facultad de aburrirse... y algo le dec&amp;iacute;a que deb&amp;iacute;a de haberlo estado mucho para haber tenido tiempo de esculpirlos con todos aquellos detalles y diferencias entre unos y otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al tercer d&amp;iacute;a, el Pr&amp;iacute;ncipe volvi&amp;oacute; a aparecer. Contrariamente a lo que Drelliane esperaba, parec&amp;iacute;a encontrarse de un sorprendente buen humor. La bruja, que hab&amp;iacute;a resuelto no mencionar el incidente, termin&amp;oacute; cediendo a la curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estuve... trabajando -reconoci&amp;oacute; &amp;eacute;l, con una cierta timidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Drelliane ya hab&amp;iacute;a reparado hac&amp;iacute;a un tiempo en que el anteriormente siempre presente bloque de hielo que el Pr&amp;iacute;ncipe esculp&amp;iacute;a mientras hablaban hab&amp;iacute;a desaparecido desde una de sus primeras conversaciones. A decir verdad, se hab&amp;iacute;a esfumado justo despu&amp;eacute;s de que ella le interpelara acerca de lo que estaba haciendo y &amp;eacute;l rehuyera la cuesti&amp;oacute;n. &amp;iquest;Hab&amp;iacute;a el Pr&amp;iacute;ncipe trasladado su lugar de trabajo a sus estancias, buscando intimidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;iquest;Puedo preguntar en qu&amp;eacute;?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo... ehm... lo cierto es que me averg&amp;uuml;enza un poco reconocerlo... Pero supongo que no hay nada que hacerle, ahora que ya est&amp;aacute; terminada. Ven...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Pr&amp;iacute;ncipe se alz&amp;oacute; majestuosamente, indic&amp;aacute;ndole que le siguiera. Drelliane as&amp;iacute; lo hizo, a pesar de que la incapacidad de su interlocutor para darle una respuesta clara le provocaba una ligera irritaci&amp;oacute;n.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;iquest;No vas a decirme qu&amp;eacute; es? -le pregunt&amp;oacute;, de camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Prefiero que lo veas t&amp;uacute; misma -respondi&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco-. &amp;iquest;Recuerdas, hace tiempo, que me preguntaste en qu&amp;eacute; estaba trabajando y te respond&amp;iacute; que ya lo ver&amp;iacute;as cuando estuviera terminando? -Drelliane asinti&amp;oacute;-. Pues bien, se trataba de esto. Me ha llevado m&amp;aacute;s tiempo de lo normal, pero creo que no se me ha escapado nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente llegaron donde -ahora s&amp;iacute;- estaba la puerta de acceso a las estancias del Pr&amp;iacute;ncipe. La abri&amp;oacute; con suavidad, apenas toc&amp;aacute;ndola con las puntas de los dedos, y la sujet&amp;oacute; para que la bruja pasara. As&amp;iacute; lo hizo Drelliane, mirando a lado y lado, pregunt&amp;aacute;ndose d&amp;oacute;nde estar&amp;iacute;a lo que se supon&amp;iacute;a que ten&amp;iacute;a que ver, y si lo reconocer&amp;iacute;a sin que el Pr&amp;iacute;ncipe se lo mostrara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo reconoci&amp;oacute; en el preciso instante de verlo. Se detuvo en seco, quedando plantada en mitad de la sala, tan quieta como la exacta reproducci&amp;oacute;n de ella misma que le devolv&amp;iacute;a la mirada. Sus pulmones parec&amp;iacute;an, de repente, haberse quedado demasiado peque&amp;ntilde;os para proporcionarle todo el aire que necesitaba. Permaneci&amp;oacute; con los ojos fijos en la r&amp;eacute;plica de su propia cara que ten&amp;iacute;a enfrente, tan id&amp;eacute;ntica como la imagen de un espejo, excepto por que era en tres dimensiones, de hielo transparente y no ten&amp;iacute;a intercambiadas la derecha y la izquierda. M&amp;aacute;s bien era como un retrato... o, m&amp;aacute;s exactamente, una escultura, a tama&amp;ntilde;o natural y elaborada por el m&amp;aacute;s diestro de los artesanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;iquest;Por... Por qu&amp;eacute;? -pregunt&amp;oacute;, cuando recobr&amp;oacute; el aliento, todav&amp;iacute;a sin apartar los ojos de la figura de hielo y sin saber muy bien c&amp;oacute;mo deb&amp;iacute;a sentirse al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Eres la primera visita que he tenido en todo este tiempo -explic&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe-. Quer&amp;iacute;a hacer algo que me ayudara a recordarte cuando... -trag&amp;oacute; saliva- cuando te fueras -dijo, como si le costara trabajo pronunciar aquellas palabras-. Tambi&amp;eacute;n me hubiera gustado hacer algo para ti, pero me temo que se derretir&amp;iacute;a tan pronto como regresaras al sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez desde que hab&amp;iacute;a entrado en la estancia, Drelliane apart&amp;oacute; los ojos de la que, extra&amp;ntilde;amente, era su propia cara, para dirigirlos a la del Pr&amp;iacute;ncipe. Brillaban de una manera que a&amp;uacute;n los hac&amp;iacute;a m&amp;aacute;s parecidos a los de la reproducci&amp;oacute;n que ten&amp;iacute;a detr&amp;aacute;s.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Has estado terriblemente solo, &amp;iquest;verdad? Y volver&amp;aacute;s a estarlo otra vez, cuando me vaya...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los blancos p&amp;aacute;rpados del Pr&amp;iacute;ncipe cayeron pesadamente, ocultando sus ojos de cristal precioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te agradezco el tiempo que has pasado conmigo -pronunci&amp;oacute;, en un tono terriblemente neutro-. Sin ti, nunca hubiera sabido lo que es la compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a, ni tener una conversaci&amp;oacute;n. -Dej&amp;oacute; caer la cabeza a un lado y abri&amp;oacute; los ojos de nuevo, pero no volvi&amp;oacute; a mirar a Drelliane-. Te agradezco todo lo que me has dado, pero comprendo que no puedo retenerte aqu&amp;iacute;. Este no es lugar para ninguna criatura viva. Aqu&amp;iacute; s&amp;oacute;lo hay muerte y hielo. Puedes irte cuando quieras, pero... te echar&amp;eacute;... de menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un escalofr&amp;iacute;o recorri&amp;oacute; la espalda de la humana. &amp;iquest;Eran sus imaginaciones o el fr&amp;iacute;o a su alrededor se hab&amp;iacute;a hecho m&amp;aacute;s crudo, m&amp;aacute;s salvaje, a pesar de todos los hechizos protectores? Dio un paso hacia &amp;eacute;l, alargando la mano para obligarle a volver la cara hacia la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo siento -le dijo, con ojos h&amp;uacute;medos. Su mano reposaba todav&amp;iacute;a en la n&amp;iacute;vea mejilla del pr&amp;iacute;ncipe-. Si no hubiera venido hasta aqu&amp;iacute;, ahora no tendr&amp;iacute;as que echarme de menos. -Se mordi&amp;oacute; el labio inferior-. No se puede a&amp;ntilde;orar aquello que uno no conoce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Prefiero pasar los siguientes mil a&amp;ntilde;os doli&amp;eacute;ndome de tu ausencia -respondi&amp;oacute; &amp;eacute;l, levantando la mano hasta la de ella, acarici&amp;aacute;ndole el dorso con suavidad- que seguir existiendo eternamente sin saber lo que es vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; tienes que ser as&amp;iacute;? -le recrimin&amp;oacute; Drelliane con voz ahogada-. Te odio... -fue lo &amp;uacute;ltimo que dijo, casi en un susurro, antes de unir dulcemente sus labios a los de &amp;eacute;l.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Primavera, segunda parte: Michi ga nagai</title>
    <published>2009-01-16T21:42:27Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:22:53Z</updated>
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    <lj:music>BSO Elfen Lied - Lilium</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;[&lt;em&gt;Este cap&amp;iacute;tulo pretende ser un peque&amp;ntilde;o homenaje a senseis y senpais, y en definitiva a todo aquel que ha estado dispuesto a perder un poco de su tiempo para ense&amp;ntilde;arme algo de kendo&lt;/em&gt;. どうもありがとうございました!!]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La escasa luz que se filtraba hasta la superficie del bosque podr&amp;iacute;a haber hecho pensar que se trataba de las primeras horas del amanecer o de las &amp;uacute;ltimas del ocaso, pero lo cierto es que era pleno mediod&amp;iacute;a. Los gigantescos &amp;aacute;rboles del coraz&amp;oacute;n de Edhellion, con su espeso follaje, apenas dejaban pasar alg&amp;uacute;n que otro rayo de luz osado. Sin embargo, aquella tenue penumbra era m&amp;aacute;s que suficiente para los ojos de los elfos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;All&amp;iacute;, centenares de metros por debajo de los suntuosos edificios de la milenaria ciudad de Sylvania, la tranquilidad del bosque se hallaba turbada por dos figuras que bland&amp;iacute;an espadas de madera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Las armas de los humanos funcionan de forma parecida a las hachas de los enanos o los orcos, basando su efectividad en su gran masa -explicaba la mayor de las dos, admirando la fina talla que ten&amp;iacute;a entre sus manos. A pesar de ser s&amp;oacute;lo un arma destinada a los entrenamientos, hab&amp;iacute;a sido manufacturada por los m&amp;aacute;s finos ebanistas de Sylvania y reproduc&amp;iacute;a hasta el m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;o detalle la propia espada que le colgaba del cinto-. Requieren una fuerza notable para ser levantadas y luego son dejadas caer sobre el adversario. Los da&amp;ntilde;os producidos se deben m&amp;aacute;s a la fuerza del impacto que a lo afilado de la hoja. Solemos referirnos con sorna a ese estilo de lucha como &amp;quot;dar garrotazos&amp;quot;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Una risilla escap&amp;oacute; de los labios del menor. La imagen de un orgulloso guerrero humano vestido con una pesada armadura y blandiendo una porra como las que llevaban los ogros y los gigantes de las historias era poco menos que rid&amp;iacute;cula.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Sin embargo, no debe ser tomado a la ligera, pues, aunque distinta a la nuestra, sigue siendo una forma de combatir. Y de matar. -El peque&amp;ntilde;o recuper&amp;oacute; el rostro impasible esperado de uno de su raza-. Las espadas de los elfos, en cambio -continu&amp;oacute; el mayor, con un gesto de aprobaci&amp;oacute;n-, son ligeras y afiladas, confiando en la velocidad y en la precisi&amp;oacute;n del corte. En consecuencia, requieren una mayor t&amp;eacute;cnica para resultar efectivas, pero son devastadoras en manos de un luchador entrenado. No puedes esperar vencer a un humano, ni mucho menos a un orco, en pura fuerza f&amp;iacute;sica, pero s&amp;iacute; puedes hacerlo en velocidad y habilidad. Eso s&amp;iacute;, para ello deber&amp;aacute;s formarte como guerrero y como persona. Y no ser&amp;aacute; un camino f&amp;aacute;cil. Ni corto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El peque&amp;ntilde;o Eithel asinti&amp;oacute; con resoluci&amp;oacute;n. Su padre le dedic&amp;oacute; una sonrisa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-En primer lugar, &amp;iquest;ves qu&amp;eacute; llevo? -Golpe&amp;oacute; con los nudillos del guantelete el pectoral de su coraza, produciendo un l&amp;iacute;mpido sonido met&amp;aacute;lico que reson&amp;oacute; por las profundidades del bosque-. Las armaduras de otras razas son pesadas e inc&amp;oacute;modas, por lo que s&amp;oacute;lo las visten cuando existe perspectiva de combate. Un caballero elfo, en cambio, lleva su armadura siempre que sale de casa, como s&amp;iacute;mbolo de su rango y de su disposici&amp;oacute;n a cumplir su deber en cualquier momento. Afortunadamente, nuestros artesanos saben c&amp;oacute;mo construirlas para que tal costumbre no se convierta en un suplicio. Cuando seas mayor, ten por seguro que llevar&amp;aacute;s una. Pero debes merecerla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Eithel asinti&amp;oacute; de nuevo, decidido a cumplir con aquellas expectativas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Bien. As&amp;iacute; me gusta -aprob&amp;oacute; Elran-. Veamos c&amp;oacute;mo se te da esto de esgrimir la espada. &amp;iexcl;En guardia! -orden&amp;oacute;, se&amp;ntilde;al&amp;aacute;ndole con la punta de su arma.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Lleno de energ&amp;iacute;a, el joven Eithel aferr&amp;oacute; la espada por delante de su cuerpo y plant&amp;oacute; firmemente los pies en el suelo, tal y como el propio Elran le hab&amp;iacute;a ense&amp;ntilde;ado momentos atr&amp;aacute;s. El padre sacudi&amp;oacute; la cabeza negativamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;A eso lo llamas una guardia? -pregunt&amp;oacute;, con un cierto descr&amp;eacute;dito-. &amp;iexcl;Rel&amp;aacute;jate!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;C&amp;oacute;mo voy a relajarme si se supone que mi vida est&amp;aacute; en juego? -inquiri&amp;oacute; el menor, incr&amp;eacute;dulo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Precisamente por eso debes relajarte -respondi&amp;oacute; Elran, con firmeza-. La tensi&amp;oacute;n conlleva lentitud, entumecimiento. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo quieres reaccionar si tienes todos los m&amp;uacute;sculos agarrotados?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Aquello pareci&amp;oacute; convencer al m&amp;aacute;s joven, quien movi&amp;oacute; ostensiblemente los hombros y la espalda en un intento por estirar todos aquellos m&amp;uacute;sculos que ten&amp;iacute;a inconscientemente contra&amp;iacute;dos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Un poco mejor -acept&amp;oacute; el padre, basculando la cabeza a un lado y otro-. Ahora separa un poco m&amp;aacute;s los pies, si no quieres perder el equilibrio en mitad del combate. -Instintivamente, Eithel baj&amp;oacute; la vista para comprobar que, en efecto, los ten&amp;iacute;a excesivamente juntos-. &amp;iexcl;&amp;iexcl;No los mires!! -exclam&amp;oacute; Elran, dejando caer la punta de su espada de madera sobre el cr&amp;aacute;neo expuesto de su hijo, quien alz&amp;oacute; la vista al instante, llev&amp;aacute;ndose la mano al lugar del golpe con un silencioso gesto de dolor-. No quiero que apartes la vista de tu adversario por nada del mundo. Incluso desenvainar&amp;aacute;s y volver&amp;aacute;s a envainar con los ojos puestos en &amp;eacute;l, aunque ya le hayas vencido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Eithel, todav&amp;iacute;a frot&amp;aacute;ndose la cabeza, mir&amp;oacute; a su padre y maestro a trav&amp;eacute;s de una min&amp;uacute;scula ranura entre los p&amp;aacute;rpados. Era m&amp;aacute;s que evidente que aquello de los pies lo hab&amp;iacute;a hecho a prop&amp;oacute;sito: le hab&amp;iacute;a tendido una trampa y &amp;eacute;l hab&amp;iacute;a ca&amp;iacute;do de lleno. No iba a permitir que tal cosa sucediera de nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Elran, por su parte, sonre&amp;iacute;a con descarada satisfacci&amp;oacute;n. Pod&amp;iacute;a o&amp;iacute;r los pensamientos de su hijo casi palabra por palabra, pues hab&amp;iacute;an sido los suyos propios varias d&amp;eacute;cadas atr&amp;aacute;s, cuando el que entonces era su mentor -un joven Capit&amp;aacute;n al servicio de su padre- le hab&amp;iacute;a hecho caer en la misma treta. La amabilidad y el cuidado que hab&amp;iacute;a puestos en ese golpe eran algo que no hab&amp;iacute;a sabido apreciar en aquel momento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Bien, &amp;iquest;ya te has vuelto a poner en guardia? -reanud&amp;oacute;, dejando los recuerdos para m&amp;aacute;s tarde. El peque&amp;ntilde;o asinti&amp;oacute;, clav&amp;aacute;ndole una mirada que parec&amp;iacute;a querer traspasarlo. Excelente. Eso era justamente lo que quer&amp;iacute;a conseguir-. Perfecto: at&amp;aacute;came.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Eithel permaneci&amp;oacute; inm&amp;oacute;vil como una estatua, con el rostro transformado en el ep&amp;iacute;tome del desconcierto. &amp;iquest;Que le atacara? Y... ehm... &amp;iquest;&amp;iquest;c&amp;oacute;mo??&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;T&amp;uacute; at&amp;aacute;came! -orden&amp;oacute; su padre, extendiendo los brazos a ambos lados de su cuerpo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los dedos del joven se cerraron con fuerza sobre el mango de su arma. Cogi&amp;oacute; aire y movi&amp;oacute; un pie adelante. Antes de que tuviera tiempo de mover el segundo, la voz de su padre lo volvi&amp;oacute; a dejar clavado en el sitio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;Para! -exhort&amp;oacute;, con la autoridad de aquel que estaba acostumbrado a mover unidades sobre el campo de batalla-. &amp;iquest;Quieres hacer el favor de relajar los brazos? No se trata de estrangular la espada. -Gentilmente, pero con firmeza le puso una mano sobre el pecho y le empuj&amp;oacute; hacia atr&amp;aacute;s hasta que el pie avanzado regres&amp;oacute; a su posici&amp;oacute;n original-. Venga, int&amp;eacute;ntalo de nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Obedeciendo, Eithel inspir&amp;oacute; profundamente, dejando salir el aire mientras se cercioraba de que sus m&amp;uacute;sculos estuvieran destensados. Nunca habr&amp;iacute;a imaginado que no hacer fuerza pudiera costar tanto. Avanz&amp;oacute; de nuevo un pie y despu&amp;eacute;s el otro, mientras descargaba la espada de madera con todas sus fuerzas. Elran gir&amp;oacute; sobre el pie derecho, sin ning&amp;uacute;n esfuerzo, para hacerse a un lado y la punta del arma rebot&amp;oacute; en el suelo del bosque con un &amp;quot;bong&amp;quot; bastante rid&amp;iacute;culo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-No ha estado mal, como garrotazo -valor&amp;oacute; el padre-. Pero lamento decirte que estar&amp;iacute;as muerto -Eithel sinti&amp;oacute; como la punta de madera del arma de Elran le pinchaba, burlona, un par de veces por debajo de las costillas-. Todav&amp;iacute;a nos falta mucho antes de convertir eso en un corte que puedas hacer con una espada. -Retir&amp;oacute; el arma del costado de su hijo, quien volvi&amp;oacute; a ponerse en guardia con presteza, a pesar de lo mustio de su expresi&amp;oacute;n-. Para empezar, as&amp;iacute; es como pelear&amp;iacute;a un granjero. [&lt;i&gt;&amp;iexcl;Qu&amp;eacute; apropiado! &amp;iexcl;T&amp;uacute; como una vaca. Perd&amp;oacute;n, no he podido resistirme XD&lt;/i&gt;] &amp;iexcl;No puedes perder el control de la espada! &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; crees que has dado con ella en el suelo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Porque no la controlaba -admiti&amp;oacute; Eithel entre dientes, bajando la mirada hacia el lugar que hab&amp;iacute;a golpeado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Antes de que tuviera tiempo de reaccionar, una r&amp;aacute;faga de aire fr&amp;iacute;o acarici&amp;oacute; su frente. Levant&amp;oacute; los ojos para ver la espada de su padre detenida tan cerca de la misma que incluso sent&amp;iacute;a la presi&amp;oacute;n que ejerc&amp;iacute;a la curva de madera pulida y roma que pretend&amp;iacute;a ser el filo sobre sus cabellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Exactamente -respondi&amp;oacute; el padre, retirando el arma-. Para empezar, no tienes que partir al enemigo por la mitad. Con mucho menos tambi&amp;eacute;n lo matas. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; crees que habr&amp;iacute;a pasado antes si la espada no hubiera sido de madera?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Que se habr&amp;iacute;a clavado en el suelo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Correcto. Dime, &amp;iquest;qu&amp;eacute; hace un guerrero en una batalla con la espada clavada en el suelo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Morir?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Bien. Veo que la teor&amp;iacute;a te la sabes. Entonces, &amp;iquest;por qu&amp;eacute; dejas que tu arma te controle a ti cuando est&amp;aacute; claro que deber&amp;iacute;a ser al rev&amp;eacute;s?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Eithel no encontr&amp;oacute; respuesta a esa &amp;uacute;ltima pregunta. Desvi&amp;oacute; los ojos una vez m&amp;aacute;s, pero recordando lo que hab&amp;iacute;a ocurrido la ocasi&amp;oacute;n anterior los levant&amp;oacute; justo a tiempo para ver como una espada de madera se mov&amp;iacute;a hacia su costado. Instintivamente, interpuso la suya propia para bloquear el ataque.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Muy bien -le felicit&amp;oacute; Elran, moviendo aprobatoriamente la cabeza-. No est&amp;aacute; mal, para ser la primera vez que coges una espada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-S&amp;iacute;, ya... -desde&amp;ntilde;&amp;oacute; el otro, receloso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Claro que s&amp;iacute;. No esperar&amp;aacute;s hacerlo todo bien desde el principio, digo yo... El camino es largo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;C&amp;oacute;mo de largo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&lt;i&gt;Muy&lt;/i&gt; largo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Primavera, primera parte: Bienvenido a casa</title>
    <published>2009-01-04T07:58:06Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:23:21Z</updated>
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    <lj:music>Tracy Chapman - Baby, can I hold you?</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-&amp;iexcl;Pap&amp;aacute;!&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Una voz de ni&amp;ntilde;o perturb&amp;oacute; el silencio del anciano bosque. De entre los &amp;aacute;rboles apareci&amp;oacute; la figura de un peque&amp;ntilde;o elfo, de no m&amp;aacute;s de doce a&amp;ntilde;os, con el cabello oscuro, que cruz&amp;oacute; corriendo el claro, ba&amp;ntilde;ado por la penumbra, para arrojarse en brazos de un hombre enfundado en una armadura, quien tuvo que soltar las riendas del caballo que caminaba a su lado para abrazar al ni&amp;ntilde;o. Centenares de metros por encima de ambos, asentada sobre las copas de los milenarios y gigantescos &amp;aacute;rboles del coraz&amp;oacute;n de Edhellion, se alzaba la ciudad arbor&amp;iacute;cola de Sylvania, completamente inaccesible excepto para aquellos que conoc&amp;iacute;an los secretos de los elfos del bosque, o pose&amp;iacute;an la capacidad de volar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;Eithel! -exclam&amp;oacute; el hombre, con una sonrisa-. &amp;iexcl;Has vuelto a crecer!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Has estado fuera mucho tiempo... -dijo el ni&amp;ntilde;o, hundiendo la cara en el pecho de su padre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-S&amp;iacute;... Es verdad -admiti&amp;oacute; Elran Elannon, sin saber muy bien si la respuesta de su hijo hab&amp;iacute;a sido una explicaci&amp;oacute;n, una queja o un poco de las dos cosas. Se agach&amp;oacute; un poco para permitir que los pies de Eithel llegaran al suelo. El abrazo se afloj&amp;oacute;, permiti&amp;eacute;ndoles separarse lo suficiente como para mirarse a los ojos-. Pero no tendr&amp;eacute; que volver a irme. Al menos no en una buena temporada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El rostro del peque&amp;ntilde;o se ilumin&amp;oacute;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-O&amp;iacute; decir a mam&amp;aacute; que la guerra ha terminado. &amp;iquest;Has ganado?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-No, no he ganado. En las guerras nadie gana... ya lo entender&amp;aacute;s con el tiempo. Hemos firmado una tregua.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Eithel frunci&amp;oacute; el ce&amp;ntilde;o. &amp;iquest;No hab&amp;iacute;a siempre un ganador y un perdedor? &amp;iquest;No se hac&amp;iacute;an las guerras precisamente para ganarlas? Era dif&amp;iacute;cil conciliar esas ideas con las palabras de su padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Tregua? Eso significa que vas a poder quedarte en casa, &amp;iquest;verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-La mayor parte del tiempo, s&amp;iacute; -respondi&amp;oacute; Elran-. Todav&amp;iacute;a tengo obligaciones en Arthia. Con tu abuelo muerto y tu t&amp;iacute;o desaparecido, alguien tiene que ocuparse de los asuntos de la familia hasta que seas mayor de edad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Me ense&amp;ntilde;ar&amp;aacute;s a luchar con la espada? -pregunt&amp;oacute; Eithel, a quien al parecer los asuntos de la familia no importaban mucho-. Mam&amp;aacute; siempre dice que deber&amp;iacute;a aprender a tirar con el arco y convertirme en un Guardabosques, pero yo quiero ser caballero y llevar armadura y espada como t&amp;uacute;. No me gustan los arcos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-A m&amp;iacute; tampoco me gustan los arcos -ri&amp;oacute; el padre, acarici&amp;aacute;ndole el cabello con un orgullo mal disimulado-, ni los Guardabosques -&lt;i&gt;...ni tu madre&lt;/i&gt;, a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; mentalmente-. No te preocupes: seguro que ser&amp;aacute;s un gran caballero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;S&amp;iacute;? -pregunt&amp;oacute; el peque&amp;ntilde;o.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Sin duda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Otra vez meti&amp;eacute;ndole a tu hijo ideas en la cabeza? -pronunci&amp;oacute; una voz de mujer. Seren, bella y orgullosa, apareci&amp;oacute; por el mismo lugar por el que lo hab&amp;iacute;a hecho Eithel, andando a una velocidad considerablemente inferior, y mostrando bastante menos entusiasmo ante el regreso del padre de la familia-. No hay mayor honor para un silvano que convertirse en uno de los renombrados Guardabosques de Edhellion. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Hola, querida -ironiz&amp;oacute; Elran, incorpor&amp;aacute;ndose de nuevo-. Yo tambi&amp;eacute;n me alegro de volver a verte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los ojos de Seren se entrecerraron como los de un felino a punto de saltar sobre su presa. Sus labios se fruncieron en un gesto de disgusto, pero no respondi&amp;oacute; a la pulla de su marido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Ser Caballero de la Corte de Arthia es tambi&amp;eacute;n un honor -prosigui&amp;oacute; &amp;eacute;l-. Eithel es tan arthiano como silvano: le corresponde el derecho a elegir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Eithel todav&amp;iacute;a no tiene edad para saber lo que le conviene -replic&amp;oacute; ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Querida, llevamos demasiados a&amp;ntilde;os casados como para no saber, a estas alturas, que con &amp;quot;lo que le conviene&amp;quot; lo que realmente quieres decir es &amp;quot;lo que yo quiero que haga&amp;quot;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Seren le dedic&amp;oacute; una mirada que podr&amp;iacute;a haber atravesado una plancha de acero. Alz&amp;aacute;ndose con dignidad, dio la vuelta, d&amp;aacute;ndoles la espalda a ambos y volviendo sobre sus pasos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Bienvenido a casa, marido m&amp;iacute;o. Ya conoces el camino -se despidi&amp;oacute;, en un tono invernal, antes de desaparecer de nuevo entre el follaje. Eithel permaneci&amp;oacute; silencioso y cabizbajo, como lo hab&amp;iacute;a estado durante toda la conversaci&amp;oacute;n. Elran, de un sorprendente buen humor, se acerc&amp;oacute; a su montura, le acarici&amp;oacute; el morro y procedi&amp;oacute; a quitarle la silla y los arreos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&amp;iquest;Bienvenido a casa? Durante muchos a&amp;ntilde;os se hab&amp;iacute;a re&amp;iacute;do de aquella expresi&amp;oacute;n. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; clase de masoquista podr&amp;iacute;a sentirse en casa con un matrimonio g&amp;eacute;lido como el que &amp;eacute;l ten&amp;iacute;a y rodeado de silvanos altivos que le miraban arrugando la nariz como si fuera un perro callejero que se hubiera metido en sus casas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-M&amp;aacute;s tarde vendr&amp;eacute; a por ti -le dijo al caballo, terminando de quitarle la cabezada y acarici&amp;aacute;ndole el cuello con cierto compa&amp;ntilde;erismo-. Ahora vuelve con los tuyos. -Y, mirando al peque&amp;ntilde;o Eithel con una c&amp;aacute;lida sonrisa, a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;, en un susurro, como si se tratara de un secreto entre el caballo y &amp;eacute;l: -Por fin hemos vuelto a casa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Verano, sexta parte: Tormenta</title>
    <published>2008-12-24T02:03:42Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:24:03Z</updated>
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    <lj:music>U2 - Kite</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-No sabe cu&amp;aacute;nto le agradezco que haya venido, Padre -dijo el gnomo, abriendo una puerta unas tres o cuatro veces mayor que &amp;eacute;l y sosteni&amp;eacute;ndola para que Draucandir pasara-. Su nombre en la correspondencia fue el &amp;uacute;nico cabo al que pudimos agarrarnos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Entraron en lo que parec&amp;iacute;a ser una sala destinada a recibir visitantes. Varias sillas de tama&amp;ntilde;o humano y aspecto confortable se agrupaban alrededor de una mesilla baja. Todo el mobiliario se ve&amp;iacute;a grotescamente enorme al lado del anfitri&amp;oacute;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-No hay nada que agradecer -respondi&amp;oacute; el sacerdote, con voz oscura-. Se&amp;ntilde;or...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Libhurr -respondi&amp;oacute; el gnomo, en un tono similar-. &lt;/span&gt;Doctor Gl&amp;eacute;wak Lihburr.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La expresi&amp;oacute;n de ambos era grave, a pesar de la cortes&amp;iacute;a que mostraban el uno respecto al otro. Una vez Libhurr hubo cerrado la puerta, el Padre Draucandir no pudo retener la pregunta ni un instante m&amp;aacute;s:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Qu&amp;eacute; les ocurri&amp;oacute;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Gl&amp;eacute;wak Libhurr abri&amp;oacute; la boca, pero ning&amp;uacute;n sonido sali&amp;oacute; de ella. Tras unos instantes as&amp;iacute;, tom&amp;oacute; aire, levantando visiblemente los hombros, y lo dej&amp;oacute; escapar de golpe en un suspiro. Se llev&amp;oacute; una de sus manitas arrugadas al rostro, para quitarse unos anteojos, sostenidos en precario equilibrio sobre su abultada nariz, que pas&amp;oacute; a limpiar con un pa&amp;ntilde;uelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Es una triste historia... -comenz&amp;oacute;, pareciendo de repente mucho m&amp;aacute;s viejo de lo que Eithan lo hab&amp;iacute;a considerado en un principio. Le indic&amp;oacute; que se sentara se&amp;ntilde;alando con los anteojos, pero &amp;eacute;l mismo no tom&amp;oacute; asiento, sino que permaneci&amp;oacute; de pie, como si estuviera dando una clase-. Se trataba de una expedici&amp;oacute;n a las ruinas de una antigua fortaleza enana, cerca de aqu&amp;iacute;, en la misma Espina del Bosque. Exist&amp;iacute;an t&amp;uacute;neles que la conectaban con Vector, pero fueron derribados mucho tiempo atr&amp;aacute;s, cuando cay&amp;oacute; en manos de los orcos. Pasamos siglos busc&amp;aacute;ndola, hasta que, har&amp;aacute; unos quinientos a&amp;ntilde;os, dimos con ella bajo varios metros de roca. Desde entonces es un lugar corriente al que dirigir nuestras investigaciones, en especial desde que, hace relativamente poco, mi predecesor encontr&amp;oacute; en los niveles inferiores evidencias de la ocupaci&amp;oacute;n, en alg&amp;uacute;n momento de la historia, por parte de elfos oscuros. El inter&amp;eacute;s de tales hallazgos, y de los que pudieran seguir, es indudable para nuestro gremio: los elfos oscuros son una raza esquiva y cerrada, de la que apenas tenemos registros...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Padre Draucandir escuchaba la perorata arqueol&amp;oacute;gica con educaci&amp;oacute;n, pero con una cierta impaciencia. No hab&amp;iacute;a hecho, nueve a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s, todo el camino de vuelta a Vector para o&amp;iacute;r hablar de fortalezas enanas y elfos oscuros. Su interlocutor pareci&amp;oacute; notarlo, porque se interrumpi&amp;oacute;, se aclar&amp;oacute; la garganta tratando de disimular su evidente turbaci&amp;oacute;n y cambi&amp;oacute; radicalmente el tema de su discurso:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Fuimos sorprendidos por una tormenta de nieve -dijo, estrujando los anteojos entre sus manitas y ensuciando de nuevo los cristales que tanto se hab&amp;iacute;a esmerado en limpiar. Era evidente que le resultaba mucho m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil hablar de arqueolog&amp;iacute;a que del tema que les ocupaba-. Son raras en esta &amp;eacute;poca y nuestros astr&amp;oacute;nomos no la hab&amp;iacute;an previsto. La mayor parte del equipo se hallaba resguardada cuando comenz&amp;oacute;, puesto que las zonas en las que trabajamos son principalmente subterr&amp;aacute;neas. Sin embargo, a un peque&amp;ntilde;o grupo lo encontr&amp;oacute; en la intemperie. James estaba entre ellos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Padre Draucandir sinti&amp;oacute; un profundo dolor en el pecho. Aunque no hubiera sabido ya de antemano el triste destino de su viejo conocido, el tono con el que el arque&amp;oacute;logo hab&amp;iacute;a pronunciado aquella &amp;uacute;ltima frase no le habr&amp;iacute;a dejado ning&amp;uacute;n lugar a dudas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y Elliane? -pregunt&amp;oacute;, con un hilo de voz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-La mayor parte del grupo de James fue regresando poco a poco, por separado. Dijeron que se hab&amp;iacute;an dispersado durante la ventisca. Pasaron los minutos y James no apareci&amp;oacute;. Elliane perdi&amp;oacute; la calma e insisti&amp;oacute; en salir a buscarle. Tratamos de disuadirla, pues la violencia de las tormentas puede f&amp;aacute;cilmente desorientar a los que se aventuran en ellas, pero no hubo nada que pudi&amp;eacute;ramos hacer. F&amp;iacute;sicamente, un humano es muy superior a un grupo de gnomos ancianos...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Comprendo... -respondi&amp;oacute; el Padre, percibiendo la culpa y el remordimiento en el tono de su interlocutor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Las horas pasaron, sin que la tormenta amainara ni llegaran noticias de ellos. Fue una noche terrible. Les encontramos dos semanas despu&amp;eacute;s, resguardados en una cueva, abrazados, muertos por congelaci&amp;oacute;n. James ten&amp;iacute;a las dos piernas rotas. Creemos que se despe&amp;ntilde;&amp;oacute; por el borde de unas rocas, tratando de encontrar el camino de regreso en condiciones de visibilidad muy limitada. Al llegar Elliane hasta &amp;eacute;l, comprendi&amp;oacute; que no pod&amp;iacute;a cargarlo de vuelta hasta el campamento, as&amp;iacute; que buscaron refugio en una cavidad cercana. Podr&amp;iacute;an haber sobrevivido, si la tormenta hubiera amainado antes, o si no se les hubiera terminado el combustible...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&amp;quot;Y Elliane podr&amp;iacute;a haber sobrevivido tambi&amp;eacute;n, si hubiera optado por abandonar a James&amp;quot;, comprendi&amp;oacute; Eithan, sin necesidad de que Libhurr se lo dijera. Aquello era exactamente lo que habr&amp;iacute;a cabido esperar de la muchacha que conoc&amp;iacute;a.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Supongo que debemos agradecer a los dioses que, al menos, les permitieran encontrarse -dijo, manteniendo la impasibilidad propia de los elfos. Sin embargo, dej&amp;oacute; caer los p&amp;aacute;rpados, por temor a que sus ojos le traicionaran-. Siempre fueron una pareja muy unida. Es un consuelo pensar que se tendr&amp;aacute;n el uno al otro en el viaje al Reino de las Almas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Gl&amp;eacute;wak Libhurr asinti&amp;oacute; con la cabeza, con aire melanc&amp;oacute;lico. Termin&amp;oacute; de limpiar sus anteojos por segunda vez y se los coloc&amp;oacute; de nuevo sobre su naricita bulbosa. Despu&amp;eacute;s se pas&amp;oacute; la mano por el escaso cabello que todav&amp;iacute;a quedaba en su cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-La cuesti&amp;oacute;n, Padre, es que no s&amp;eacute; como abordar el tema... -admiti&amp;oacute;, juntando las manos frente a su pecho y frot&amp;aacute;ndolas la una contra la otra-. Elliane y James dejaron atr&amp;aacute;s a una ni&amp;ntilde;a peque&amp;ntilde;a, Drelliane. Desde su triste fallecimiento, la Universidad se est&amp;aacute; ocupando de ella, pero me temo que no podemos ofrecerle el hogar que necesita. Hurgamos en su correspondencia con la esperanza de encontrar una pista que nos llevara hasta alg&amp;uacute;n familiar, pero el suyo fue el &amp;uacute;nico nombre que hallamos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Tanto uno como la otra eran hijos &amp;uacute;nicos -explic&amp;oacute; el Padre-. Sus padres ya no se encuentran entre nosotros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Vaya, lo siento... -se lament&amp;oacute; el gnomo-. &amp;iquest;Entonces no tiene parientes vivos? &amp;iquest;Nadie que pueda hacerse cargo de ella?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Draucandir neg&amp;oacute; con la cabeza, pesadamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Ning&amp;uacute;n pariente -corrobor&amp;oacute;, con la mirada ca&amp;iacute;da-. Pero s&amp;iacute; s&amp;eacute; de alguien que puede cuidarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;S&amp;iacute;? -El rostro de Gl&amp;eacute;wak Libhurr se ilumin&amp;oacute; con un rayo esperanza-. &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;-Yo.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Otoño, tercera parte: Thrairr el Mago</title>
    <published>2008-12-21T02:41:46Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:24:25Z</updated>
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    <lj:music>Sonata Arctica - Don't say a word</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Todos los esfuerzos y las buenas intenciones de Emile y Gillian no sirvieron para encontrarle una nodriza al peque&amp;ntilde;o Tilion. A pesar de que buscaron tanto en un lado como en el otro de la frontera que supon&amp;iacute;a Yavedin, no consiguieron hallar ni una sola mujer que estuviera dispuesta a darle el pecho al beb&amp;eacute; por segunda vez. El peque&amp;ntilde;o ten&amp;iacute;a una voracidad inhumana, dec&amp;iacute;an, como si, no satisfecho con la leche, quisiera beberse tambi&amp;eacute;n sus fuerzas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El rumor del beb&amp;eacute; insaciable se propag&amp;oacute; por la regi&amp;oacute;n y pronto los ancianos se vieron obligados a alimentarle con leche de animales. No importaba que fuera de vaca, cabra, oveja u otros animales menos corrientes: Tilion no le hac&amp;iacute;a ascos a nada. A pesar de ello, se manten&amp;iacute;a m&amp;aacute;s bien enclenque y paliducho, y, por m&amp;aacute;s alimento que los humildes posaderos pudieran conseguirle, nunca pareci&amp;oacute; que tuviera suficiente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El tiempo pas&amp;oacute; y, no sin numerosas inquietudes por parte de Gillian y Emile, Tilion sali&amp;oacute; adelante y, lentamente, comenz&amp;oacute; a crecer. A pesar de ser un ni&amp;ntilde;o delgado y de aspecto enfermizo y ojeroso, nadie le vio jam&amp;aacute;s estornudar, ni toser; ni tuvo fiebres, ni c&amp;oacute;licos, ni dolencias de ninguna clase. Al margen de su d&amp;eacute;bil apariencia, Tilion parec&amp;iacute;a gozar de una salud infalible, en contraste con la los dos ancianos, a quienes el cuidado del peque&amp;ntilde;o parec&amp;iacute;a estar envejeciendo a un ritmo mucho m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido de lo que hab&amp;iacute;an hecho hasta el momento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Tras su d&amp;eacute;cimo aniversario en la Posada del Camino, Tilion era un chiquillo sombr&amp;iacute;o y silencioso, poco dado a interactuar con nadie. La salud cada vez m&amp;aacute;s fr&amp;aacute;gil de sus padres adoptivos apenas les permit&amp;iacute;a atender a sus obligaciones en la posada, por lo que no hab&amp;iacute;a muchas horas al d&amp;iacute;a que pudieran dedicarle. Adem&amp;aacute;s, a pesar de sus constantes esfuerzos por negar la evidencia, tuvieron que resignarse a aceptar que su estado empeoraba cada vez que se acercaban a su hijo. No parec&amp;iacute;a haber explicaci&amp;oacute;n posible, ni raz&amp;oacute;n alguna que lo avalara. Tan s&amp;oacute;lo era como si, al aproximarse Tilion, las fuerzas les abandonaran sigilosamente. Bienintencionados como eran, no se atrevieron a comentarle nada al respecto, pero comenzaron a evitarlo sin propon&amp;eacute;rselo. Si el peque&amp;ntilde;o se percat&amp;oacute; de ello, nunca dio muestras de que le molestara. La soledad parec&amp;iacute;a ser la mejor compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a que pod&amp;iacute;a desear y, a pesar de que la Posada estaba cada noche repleta de clientes, nunca pareci&amp;oacute; que despertaran en &amp;eacute;l mayor inter&amp;eacute;s que las piedras del camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La distracci&amp;oacute;n favorita de Tilion era internarse, a solas, en las profundidades del Bosque. As&amp;iacute; lo hac&amp;iacute;a, tanto de d&amp;iacute;a como, especialmente, aquellas noches en las que ni una compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a entera de hombres de armas se habr&amp;iacute;a sentido c&amp;oacute;moda vagando por la siniestra oscuridad de Yavedin. De nada valieron las advertencias y preocupaciones de sus padres adoptivos: Tilion se adentraba en la espesura las noches m&amp;aacute;s tenebrosas sin la menor vacilaci&amp;oacute;n. Aquel comportamiento, unido a su particular aspecto, no tard&amp;oacute; en hacer surgir una amplia colecci&amp;oacute;n de nuevos rumores. Dec&amp;iacute;an que el ni&amp;ntilde;o que habitaba la Posada del Bosque ten&amp;iacute;a poder sobre los muertos, que hablaba con los esp&amp;iacute;ritus y hac&amp;iacute;a tratos con ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Lejos de hacer que la gente evitara parar en la posada, la leyenda del ni&amp;ntilde;o que hechizaba fantasmas atrajo a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s viajeros. Uno de ellos era un enano de poblada barba casta&amp;ntilde;a, vestido con una fina t&amp;uacute;nica de manufactura &amp;eacute;lfica, que caminaba apoyado en una vara m&amp;aacute;s alta que &amp;eacute;l. Se presento como Thrairr ben Ulnarr y asegur&amp;oacute; que no hab&amp;iacute;a otro asunto que le llevara a la posada que no fuera conocer al chico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los ancianos se mostraron reticentes en principio, pues muchos eran los viajeros que, movidos por las habladur&amp;iacute;as y la curiosidad, preguntaban por Tilion y, por supuesto, no era una situaci&amp;oacute;n que al muchacho pareciera hacerle mucha gracia. Sin embargo, la t&amp;uacute;nica que vest&amp;iacute;a el enano le identificaba como uno de los c&amp;eacute;lebres Encantadores de Athraennor, de la que se dec&amp;iacute;a era la mayor y m&amp;aacute;s poderosa escuela de magia de la historia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;A pesar de que los elfos lunares hab&amp;iacute;an abierto las puertas de sus escuelas a aquellos de cualquier raza que tuvieran talento, era ins&amp;oacute;lito ver a un enano vistiendo una de sus t&amp;uacute;nicas. Se trataba de una raza en pleno declive, desunida y desperdigada. Hab&amp;iacute;an vivido durante incontables generaciones en continua lucha con orcos y goblins y muchos eran los que cre&amp;iacute;an que la guerra formaba parte de ellos tanto como sus propias barbas o la sangre que corr&amp;iacute;a por sus venas. Parec&amp;iacute;a dif&amp;iacute;cil, con una filosof&amp;iacute;a as&amp;iacute;, que pudieran adaptarse a la ya bimilenaria Paz que hab&amp;iacute;an tra&amp;iacute;do los elfos. Y, ciertamente, no faltaban los que eleg&amp;iacute;an embarcarse en cacer&amp;iacute;as de los supervivientes pielverdes, intern&amp;aacute;ndose a solas o en peque&amp;ntilde;os grupos en cavernas de monta&amp;ntilde;as remotas, donde a menudo encontraban tambi&amp;eacute;n su propio fin, tras haber terminado con un n&amp;uacute;mero suficientemente honorable de enemigos. No era extra&amp;ntilde;a la creencia de que toda la raza enana tarde o temprano se extinguir&amp;iacute;a de este modo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Sin embargo, ese no parec&amp;iacute;a el destino de Thrairr el Encantador. En oposici&amp;oacute;n al clich&amp;eacute;, no llevaba un hacha colgada al cinto, sino s&amp;oacute;lo peque&amp;ntilde;as bolsas de cuero. Tampoco vest&amp;iacute;a un casco con cuernos y, a pesar de que hablaba la Lengua Com&amp;uacute;n con un notable acento, al fin y al cabo todas las razas lo hac&amp;iacute;an.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Dicen las habladurr&amp;iacute;as que no es hijo de ustedes dos. &amp;iquest;Es eso cierrto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los ancianos asintieron, pasando a relatarle la historia de como apareci&amp;oacute; en sus vidas, aquella noche diez a&amp;ntilde;os atr&amp;aacute;s, en aquella cesta, con la palabra &amp;quot;Tilion&amp;quot; como toda explicaci&amp;oacute;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Porr tanto tampoco fuerron ustedes quienes le pusierron el nombrre -pens&amp;oacute; en voz alta, mes&amp;aacute;ndose la barba con actitud ausente-. Me prregunto si encierra alg&amp;uacute;n significado... Hijo del Cuerrno... &amp;iquest;de qu&amp;eacute; cuerrno podrr&amp;iacute;a serr hijo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los pobres hombres, que no hablaban una palabra de &amp;eacute;lfico m&amp;aacute;s all&amp;aacute; del &amp;quot;buenos d&amp;iacute;as&amp;quot; y &amp;quot;gracias por su visita&amp;quot;, ni se hab&amp;iacute;an cuestionado jam&amp;aacute;s que el nombre del peque&amp;ntilde;o pudiera tener alg&amp;uacute;n significado, se miraron desconcertados, incapaces de responder la pregunta del enano. No era que &amp;eacute;l lo esperara, tampoco, pues a continuaci&amp;oacute;n a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;, dirigi&amp;eacute;ndose &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;manifiestamente &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;a ellos:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Podrr&amp;iacute;a conocerrlo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los posaderos intercambiaron una nueva mirada, desconcertados, sin saber todav&amp;iacute;a qu&amp;eacute; inter&amp;eacute;s pod&amp;iacute;a tener un mago athraenoriano en su hijo. Sin embargo, la propia voz de Tilion les interrumpi&amp;oacute;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Hijo del Cuerno? -pregunt&amp;oacute;, apareciendo en el hueco de las escaleras. Las baj&amp;oacute; m&amp;aacute;s r&amp;aacute;pido de lo acostumbrado, se dirigi&amp;oacute; a Thrairr y clav&amp;oacute; sus ojos en &amp;eacute;l-. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; significa eso?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Por toda respuesta, al enano le fallaron las piernas y se dej&amp;oacute; caer en una silla. Su frente estaba cubierta de sudor fr&amp;iacute;o y, en lo m&amp;aacute;s profundo de su expresi&amp;oacute;n, Emile y Gillian creyeron reconocer un brillo de claro y puro miedo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Invierno, sexta parte: El fin de la tregua</title>
    <published>2008-12-18T07:05:58Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:25:05Z</updated>
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    <lj:music>Amaral - Las Puertas del Infierno</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; hab&amp;iacute;a guerra entre Arthia y Kemdor? -pregunt&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco, levantando la cabeza y lade&amp;aacute;ndola un poco con un gesto que Drelliane hab&amp;iacute;a empezado a conocer como el de querer comprender algo a lo que hab&amp;iacute;a pasado un tiempo d&amp;aacute;ndole vueltas y que no terminaba de encajarle. Llevaban un rato en silencio, compartiendo la misma habitaci&amp;oacute;n sin necesidad de decirse nada, como si se conocieran desde hac&amp;iacute;a a&amp;ntilde;os. A Drelliane a veces le parec&amp;iacute;a que as&amp;iacute; era-. No fue s&amp;oacute;lo por voluntad de Dagor, &amp;iquest;verdad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La muchacha asinti&amp;oacute;, con una sonrisa distante. El Pr&amp;iacute;ncipe tambi&amp;eacute;n hab&amp;iacute;a aprendido a reconocer aquella sonrisa: significaba &amp;quot;es una larga historia&amp;quot;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Los elfos son una raza orgullosa -comenz&amp;oacute;, inclin&amp;aacute;ndose hacia atr&amp;aacute;s para contemplar el techo de la estancia. Le recordaba vagamente al de las clases de la Universidad de Vector, donde hab&amp;iacute;a aprendido todo aquello. Disfrutaba de la peque&amp;ntilde;a iron&amp;iacute;a que eso representaba-. Una vez se atrevieron a abandonar sus bosques y salir al exterior, encontraron un continente absolutamente debilitado por las guerras entre las primeras razas: enanos y orcos, principalmente. No les cost&amp;oacute; mucho imponerse a lo que hab&amp;iacute;an sido dos grandes imperios que hab&amp;iacute;an chocado frontalmente, por lo que se expandieron con fuerza. Fue entonces cuando se fundaron las Naciones &amp;Eacute;lficas: Arthia al norte, dominada por los llamados altos elfos, Athraennor al sur, tierra de los elfos lunares, y en el centro de las dos, muy mermada por siglos de resistirse a las hachas de los enanos y los orcos, Edhellion, el bosque originario, donde todav&amp;iacute;a vive la que clama ser la &amp;uacute;nica raza de la que descienden todos los elfos: la silvana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y Kemdor?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Kemdor no exist&amp;iacute;a como tal en aquel tiempo. Parte de su territorio actual pertenec&amp;iacute;a a Arthia y otra parte a Athraennor. Incluso Edhellion era mayor entonces de lo que es ahora, as&amp;iacute; que podr&amp;iacute;a decirse que estaba dividida entre las tres naciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;C&amp;oacute;mo surgi&amp;oacute;, entonces?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La sonrisa de Drelliane adopt&amp;oacute; un tinte c&amp;aacute;lido. Dej&amp;oacute; caer los p&amp;aacute;rpados y, sin llegar a pronunciarla, movi&amp;oacute; los labios formando la palabra &amp;quot;paciencia&amp;quot;. Capt&amp;aacute;ndolo, el Pr&amp;iacute;ncipe se encogi&amp;oacute; t&amp;iacute;midamente de hombros, a modo de disculpa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Como te he dicho, los elfos son una raza orgullosa. En aquel tiempo, el pensamiento mayoritario era que los humanos hab&amp;iacute;an nacido para ser sirvientes y ciudadanos de segunda. -El Pr&amp;iacute;ncipe frunci&amp;oacute; el ce&amp;ntilde;o-. No es tan extra&amp;ntilde;o, si lo piensas: durante los largos siglos que duraron las guerras entre las primeras razas, los elfos hab&amp;iacute;an tenido tiempo de florecer al amparo de los &amp;aacute;rboles de Edhellion, pero los humanos nunca gozaron de ese refugio. Para cuando ambos imperios empezaron a declinar, los humanos s&amp;oacute;lo exist&amp;iacute;an en tribus aisladas, escondi&amp;eacute;ndose de unos y de otros, que les expoliaban y les capturaban para usarlos como esclavos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los ojos del Pr&amp;iacute;ncipe se abrieron de par en par. &amp;iquest;Esclavos? Aquella palabra le sorprend&amp;iacute;a y la indignaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Tendemos a ser crueles con aquellos que avanzan a menor velocidad -explic&amp;oacute; la bruja, encogi&amp;eacute;ndose de hombros-. Los pielesverdes ve&amp;iacute;an a los humanos como un zorro ver&amp;iacute;a a un pu&amp;ntilde;ado de gallinas; y los enanos es probable que no los consideraran m&amp;aacute;s que goblins de piel rosada.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Y entonces llegaron los elfos... &amp;iquest;no salisteis ganando?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Oh, s&amp;iacute;... el advenimiento de los elfos y la Paz que trajeron fue lo que permiti&amp;oacute; a los humanos desarrollarse y civilizarse. Fue de los elfos de quienes aprendimos a construir ciudades, a leer y escribir, incluso a usar las armas y la magia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y no les est&amp;aacute;is agradecidos por ello?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Ese es precisamente el punto clave -respondi&amp;oacute; ella, levant&amp;aacute;ndose de su asiento y caminando lentamente por la superficie de hielo, sin un rumbo concreto-. Los humanos nunca nos hemos puesto de acuerdo sobre eso. Hay quienes piensan que los elfos han sido unos padres generosos, que nos han ense&amp;ntilde;ado todo cuanto sabemos, mientras que otros dicen que, si tan benevolentes eran, nos habr&amp;iacute;an tenido que tratar desde el principio como iguales, y que todo cuanto hayan podido aportarnos no justifican siglos de tratarnos con superioridad. Por supuesto, hay miles de variantes y de opiniones intermedias. &amp;iquest;Qui&amp;eacute;n tiene raz&amp;oacute;n? No lo s&amp;eacute;. Lo que s&amp;iacute; puedo decirte es que, aprovechando el caos producido por la Secesi&amp;oacute;n Nigrom&amp;aacute;ntica y el fin de la Paz &amp;Eacute;lfica, varias naciones humanas nacieron al escindirse del dominio de los elfos. As&amp;iacute; se originaron Kemdor, Imdor y Aranor, junto con alguna otra m&amp;aacute;s que no logr&amp;oacute; perdurar. Fueron tiempos turbulentos, en los que muchos, tanto elfos como humanos, perdieron la vida, y que casi llegaron a significar el fin de los Reinos &amp;Eacute;lficos. Finalmente, tras sofocar la rebeli&amp;oacute;n de los Nigromantes, los elfos optaron por firmar acuerdos de paz con Imdor y Aranor. Sin embargo, Kemdor, la m&amp;aacute;s grande y orgullosa de todas, nunca se resign&amp;oacute; a firmar la paz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Quieres decir que Kemdor ha vivido en guerra con Arthia desde el mismo d&amp;iacute;a en que se form&amp;oacute;? &amp;iquest;Cu&amp;aacute;nto hace de eso? &amp;iquest;Mil a&amp;ntilde;os?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-M&amp;aacute;s o menos mil a&amp;ntilde;os, s&amp;iacute;. Pero no s&amp;oacute;lo con Arthia, sino con todos los elfos -puntualiz&amp;oacute; la bruja-. Evidentemente, no han sido mil a&amp;ntilde;os de lucha continua, ni en todos los frentes. La historia de Kemdor y los Reinos &amp;Eacute;lficos est&amp;aacute; repleta de acuerdos de tregua y rupturas de los mismos, seg&amp;uacute;n cambiaban las manos que ostentaban el poder en uno u otro pa&amp;iacute;s o los intereses del momento, pero nunca lleg&amp;oacute; a pactarse una paz formal. Lo &amp;uacute;nico que Dagor hizo fue forzar la situaci&amp;oacute;n lo suficiente como para quebrar uno de dichos acuerdos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y eso acarre&amp;oacute; un conflicto de m&amp;aacute;s de setenta a&amp;ntilde;os?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Exactamente. Y no era la primera vez que suced&amp;iacute;a. Ni ser&amp;aacute; la &amp;uacute;ltima. Cuando yo nac&amp;iacute;, la guerra todav&amp;iacute;a estaba en marcha. No llevamos ni quince a&amp;ntilde;os de renovada tregua y ya he o&amp;iacute;do acerca de tres o cuatro escaramuzas fronterizas. Ni siquiera me extra&amp;ntilde;ar&amp;iacute;a que encuentre guerra otra vez, cuando vuelva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El silencio que sigui&amp;oacute; fue inc&amp;oacute;modo como no lo hab&amp;iacute;a sido ninguno hasta el momento. Las &amp;uacute;ltimas palabras de Drelliane resonaron en su propia mente, con un tono ominoso que nada que ver ten&amp;iacute;a con la despreocupaci&amp;oacute;n con que las hab&amp;iacute;a pronunciado. Mordi&amp;eacute;ndose el labio, lanz&amp;oacute; una mirada furtiva al rostro del Pr&amp;iacute;ncipe. Una sombra emborronaba su expresi&amp;oacute;n inocente habitual. Sus ojos cristalinos recorrieron la estancia, inc&amp;oacute;modos, como si buscaran evitar todo contacto con la mujer que ten&amp;iacute;a enfrente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Fijando la mirada deliberadamente en el suelo, el Pr&amp;iacute;ncipe se incorpor&amp;oacute;. Sus movimientos carec&amp;iacute;an de la gracia acostumbrada, pero incluso en su turbaci&amp;oacute;n resultaban elegantes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Te ruego que me disculpes... -dijo, casi en un murmullo, antes de abandonar la estancia a toda prisa.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;</content>
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    <title>Verano, quinta parte: La ciudad de las montañas</title>
    <published>2008-12-05T00:45:50Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:25:33Z</updated>
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    <lj:music>Marilyn Manson - Rock is dead</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Padre Draucandir se detuvo para recuperar el aliento y mirar alrededor. Hac&amp;iacute;a varios d&amp;iacute;as que hab&amp;iacute;a salido de Lyand, pero s&amp;oacute;lo en aquella &amp;uacute;ltima jornada el camino se hab&amp;iacute;a vuelto realmente escarpado. No en vano hab&amp;iacute;a tomado aquella ruta que se dirig&amp;iacute;a directamente hacia el coraz&amp;oacute;n de la Espina del Bosque, una extensa sierra cuyo nombre se deb&amp;iacute;a a que se encontraba justo en medio de las grandes arboledas de Yavedin y Edhellion, de los que se dec&amp;iacute;a que en tiempos muy remotos, antes de que los elfos se atrevieran a salir de ellos y colonizar el campo abierto, hab&amp;iacute;an sido uno solo, con la Espina dividi&amp;eacute;ndolo por su justo centro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Viajaba solo y a pie, como correspond&amp;iacute;a a un cl&amp;eacute;rigo de modestos recursos con muchos secretos por ocultar como era &amp;eacute;l. Su destino no era el peque&amp;ntilde;o pueblecito en el que se hab&amp;iacute;a escondido a lo largo de los &amp;uacute;ltimos treinta a&amp;ntilde;os, sino un lugar muy diferente: la gran metr&amp;oacute;polis alpina de Vector.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;All&amp;iacute;, en alg&amp;uacute;n punto intermedio de aquel camino del que no era capaz de avistar el final, Draucandir no pod&amp;iacute;a evitar preguntarse c&amp;oacute;mo demonios lo habr&amp;iacute;an hecho los gnomos para construir una ciudad de las dimensiones y la importancia de Vector en aquel lugar inh&amp;oacute;spito y remoto. Por lo que sab&amp;iacute;a, toda ella era como un descomunal iceberg, con m&amp;aacute;s de nueve de sus d&amp;eacute;cimas partes excavadas bajo la roca de las ancianas monta&amp;ntilde;as de la Espina del Bosque y una laber&amp;iacute;ntica red de t&amp;uacute;neles que la un&amp;iacute;a con puntos geogr&amp;aacute;ficos inversemblantemente distantes. Probablemente, aquella era la &amp;uacute;nica explicaci&amp;oacute;n de que la ciudad hubiera conseguido sobrevivir a los infernales inviernos alpinos, al declive de las primeras razas y al posterior florecimiento de las naciones &amp;eacute;lficas. Una ciudad as&amp;iacute; de anciana s&amp;oacute;lo pod&amp;iacute;a subsistir en una posici&amp;oacute;n como aquella, virtualmente aislada del mundo exterior, de sus guerras e imperios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Tras reponer brevemente sus fuerzas, el Padre Draucandir reemprendi&amp;oacute; el camino de ascensi&amp;oacute;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El ruido familiar de una llave encajando en su cerradura hizo que la mujer encadenada levantara la cabeza. Su exuberante melena le cubr&amp;iacute;a parcialmente el rostro, hermoso, aunque profundamente demacrado. Unas marcadas ojeras se perfilaban bajo unos ojos que ard&amp;iacute;an con ira contenida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Y bien... &amp;iquest;c&amp;oacute;mo ha dormido mi Reina? -pregunt&amp;oacute; el Rey Dagor, terminando de abrir la puerta y entrando en la habitaci&amp;oacute;n. No llevaba escolta. Nunca entraban guardias, ni servicio, en aquella parte del castillo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Su&amp;eacute;ltame, malnacido -espet&amp;oacute; la prisionera, que ciertamente era una Reina. La Reina Lillian de Arthia, para m&amp;aacute;s se&amp;ntilde;as-. Sabes perfectamente que no volver&amp;eacute; a tener una crisis hasta la noche.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y arriesgarme a que todo el mundo te vea con esa cara? -replic&amp;oacute; Dagor, jugueteando con la cadena de la que colgaba la llave-. Me temo que eso no podr&amp;aacute; ser, Reina m&amp;iacute;a. &amp;iquest;Tienes idea de lo que ocurrir&amp;iacute;a si se levantara la m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nima sospecha acerca de tu... peque&amp;ntilde;o problema? &amp;iquest;Crees que al pueblo de Arthia le gustar&amp;iacute;a saber que su Reina es un monstruo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Maldito arrogante con pretensiones de poder. He sido lic&amp;aacute;ntropa durante m&amp;aacute;s d&amp;eacute;cadas de las que t&amp;uacute; has sido Rey y s&amp;eacute; perfectamente que no hay ninguna necesidad de tenerme encadenada para resguardar mi secreto. Igual que tampoco la hab&amp;iacute;a de mandar al frente a todos aquellos m&amp;eacute;dicos que tanta prisa te diste en silenciar... Te est&amp;aacute; saliendo muy a cuenta esta guerra, &amp;iquest;verdad? Todos tus enemigos parecen encontrar un tr&amp;aacute;gico fin en batalla...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La Reina trat&amp;oacute; de incorporarse para encarar a su marido, pero las cadenas se tensaron y los grilletes se le clavaron en las mu&amp;ntilde;ecas como si estuvieran cubiertos por mil agujas. El dolor la hizo retroceder.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Duele, &amp;iquest;verdad? -pregunt&amp;oacute; Dagor con sorna, agach&amp;aacute;ndose junto a ella con una expresi&amp;oacute;n de condescendencia-. Parece que la plata os afecta m&amp;aacute;s de lo normal mientras dura la luna llena. Incluso en forma humana, la peque&amp;ntilde;a cantidad que contienen esos grilletes basta para tenerte as&amp;iacute; de d&amp;oacute;cil. No quiero ni imaginarme la tortura en la que deben de convertirse cuando te transformes...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Por toda respuesta, la prisionera le escupi&amp;oacute; en el rostro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Veo que sigues siendo la dulce princesa de la que me enamor&amp;eacute; -se burl&amp;oacute; el Rey, sacando un pa&amp;ntilde;uelo para limpiarse. Volviendo a guardar su pa&amp;ntilde;uelo, le sonri&amp;oacute; y se levant&amp;oacute;, encamin&amp;aacute;ndose hacia la estrecha ventana, por la que dej&amp;oacute; caer l&amp;aacute;nguidamente la vista-. Ha sido una suerte que el General decidiera morirse en un momento tan apropiado -recomenz&amp;oacute;-. Si hubieran tardado s&amp;oacute;lo una semana m&amp;aacute;s en traer su cuerpo a Lyand, el funeral habr&amp;iacute;a coincidido con la luna llena y yo hubiera tenido que inventarme que estabas enferma para que no asistieras a la ceremonia. No me gusta hacer ese tipo de cosas: alguien podr&amp;iacute;a notar que s&amp;oacute;lo te pones enferma unos d&amp;iacute;as muy determinados de cada mes, y no creo que tu per&amp;iacute;odo bastara para justificarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Ac&amp;eacute;rcate para que pueda escupirte de nuevo -respondi&amp;oacute; Lillian.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Oh, no, gracias, mi Reina. Comprender&amp;aacute;s que no est&amp;eacute; particularmente interesado en este tipo concreto de intercambio de fluidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Maldito seas, Dagor -espet&amp;oacute; la Reina, en un tono de voz tan oscuro que costaba de creer que fuera ella y no la bestia en la que se hab&amp;iacute;a convertido aquella noche la que hablaba-. Ya eres Rey. Y tus hijos tambi&amp;eacute;n lo ser&amp;aacute;n, si alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a recibes la muerte que mereces. &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; me mantienes con vida? Ya no me necesitas. &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; no me matas y te casas con otra m&amp;aacute;s dispuesta que yo a darte tus peque&amp;ntilde;os pr&amp;iacute;ncipes herederos? &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; no te deshaces de m&amp;iacute;, como hiciste con mi padre, como haces con todos los que te estorban?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La expresi&amp;oacute;n del Rey Dagor perdi&amp;oacute; todo tinte de burla y frivolidad, torn&amp;aacute;ndose una m&amp;aacute;scara dura y severa. Se agach&amp;oacute; de nuevo frente a ella, clav&amp;aacute;ndole unos ojos fr&amp;iacute;os como el acero de su espada y le sostuvo el ment&amp;oacute;n con una mano que ella trat&amp;oacute; de rehuir en vano. Cuando habl&amp;oacute;, su voz son&amp;oacute; &amp;aacute;spera, como si se le quedara pegada al paladar:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Todav&amp;iacute;a no has comprendido, Lillian, que te quiero con todo mi ser?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Era ya casi media tarde cuando el Padre Draucandir alcanz&amp;oacute; la planicie en la que se alzaban los orgullosos edificios de la ciudad de Vector. Estaba agotado por la ascensi&amp;oacute;n, pero eso no le impidi&amp;oacute; disfrutar de su intrincada arquitectura, tan distinta de la de las construcciones de elfos y humanos. Costaba creer que aquellos edificios, en apariencia tan complejos y delicados, llevaran ah&amp;iacute; desde incluso antes de la constituci&amp;oacute;n de Arthia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Ya habr&amp;iacute;a tiempo m&amp;aacute;s tarde para el turismo. Por el momento, ten&amp;iacute;a algo que hacer, algo que le hab&amp;iacute;a llevado a desviarse en el camino de vuelta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Un gnomo apenas m&amp;aacute;s alto que su propia rodilla, con un rostro barbudo y arrugado del que ni con la mejor de las intenciones habr&amp;iacute;a podido decir la edad, le indic&amp;oacute; el camino a trav&amp;eacute;s de las escasas calles superficiales de la ciudad. El hombre (porque era un hombre, un humano) al que buscaba viv&amp;iacute;a en una peque&amp;ntilde;a caba&amp;ntilde;a al abrigo de las monta&amp;ntilde;as, en lo que parec&amp;iacute;an ser las afueras de la ciudad. Se dirigi&amp;oacute; all&amp;iacute; sin perder un instante y, gracias a unas instrucciones particularmente precisas (mucho m&amp;aacute;s de lo que podr&amp;iacute;an haber sido las de un humano o un elfo), no tard&amp;oacute; en encontrar el lugar que buscaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Un hombre de mediana edad, con una poblada barba oscura, acudi&amp;oacute; a abrir la puerta. Tras unos instantes de sorpresa, exclam&amp;oacute;:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;Padre Draucandir! &amp;iquest;Qu&amp;eacute; hac&amp;eacute;is aqu&amp;iacute;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Hola, James -respondi&amp;oacute; el sacerdote, tratando de ocultar su sorpresa ante los cambios que el tiempo hab&amp;iacute;a operado en el humano. Por mucho que le hubiera visto crecer, todav&amp;iacute;a lo recordaba, cuando pensaba en &amp;eacute;l, como el peque&amp;ntilde;o al que su madre enviaba al templo del pueblo una y otra vez con la esperanza de que la sensatez del Padre Draucandir le quitara de la cabeza aquellas aspiraciones de futuro que ten&amp;iacute;a y aprovechara para inculcarle algo de fe en los dioses. Supuso que, si realmente elfos y humanos se reencontraban en el Mundo Espiritual, tendr&amp;iacute;a que disculparse por su fracaso ante la anciana mujer-. He tenido que ir a Lyand por un asunto de mi confesi&amp;oacute;n y decid&amp;iacute; que pod&amp;iacute;a pasar a veros, a Elliane y a ti. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo os trata la vida en Vector?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Elliane era una chica un poco m&amp;aacute;s joven que James. Hac&amp;iacute;a unos quince a&amp;ntilde;os, ambos hab&amp;iacute;an renunciado a sus vidas apacibles en mitad de la nada y hab&amp;iacute;an partido rumbo a Vector con la esperanza de convertirse en grandes cient&amp;iacute;ficos o sabios. Por las cartas que mandaban de vez en cuando, Draucandir sab&amp;iacute;a que se hab&amp;iacute;an decidido por la Arqueolog&amp;iacute;a.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Bien... la verdad es que muy bien. En realidad, no pod&amp;iacute;ais llegar en mejor momento, Padre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; lo dices?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;James le invit&amp;oacute; a pasar. Era una caba&amp;ntilde;a con una sola estancia, que se usaba al tiempo como cocina, comedor y dormitorio. Elliane le sonri&amp;oacute; desde lo que parec&amp;iacute;a ser la cama, con aspecto cansado pero feliz. En sus brazos una peque&amp;ntilde;a criatura, todav&amp;iacute;a levemente amoratada, parec&amp;iacute;a dormitar, intranquila, moviendo y cerrando las manos en respuesta a alguna clase de est&amp;iacute;mulo recibido durante el sue&amp;ntilde;o.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Naci&amp;oacute; hace tres noches -explic&amp;oacute; James, con evidente orgullo paternal-. Es una ni&amp;ntilde;a. Se llama Drelliane.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Verano, cuarta parte: Un último adiós</title>
    <published>2008-11-28T01:15:38Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:26:20Z</updated>
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    <lj:music>Muse - Apocalypse please</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un entierro &amp;eacute;lfico no es algo que uno presencie cada d&amp;iacute;a. El entierro de un General destacado de la corte de Arthia era, sin duda, un espect&amp;aacute;culo capaz de conmover a toda la naci&amp;oacute;n.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El f&amp;eacute;retro del General Elannon preced&amp;iacute;a la comitiva, cargado por seis de sus hombres m&amp;aacute;s fieles, dos Comandantes y cuatro Capitanes. Detr&amp;aacute;s de &amp;eacute;l, su primog&amp;eacute;nito, Elran Elannon, a quien todo el mundo trataba ya como el nuevo cabeza de la familia, desfilaba, hura&amp;ntilde;o y cabizbajo, junto a una hermosa elfa de tez p&amp;aacute;lida y cabellos dorados que todos reconoc&amp;iacute;an como su esposa, Seren de Sylvania. En los brazos de Seren, ajeno a la ominosa ceremonia que se desarrollaba a su alrededor, dormitaba el primer hijo de ambos, un peque&amp;ntilde;uelo a quien -siguiendo la tradici&amp;oacute;n de los Elannon de que la inicial del nombre fuera la misma que la del apellido- hab&amp;iacute;an llamado Eithel.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Todo el mundo lamentaba ese d&amp;iacute;a la p&amp;eacute;rdida del segundo hijo del General, Eithan Elannon, desaparecido en combate largo tiempo atr&amp;aacute;s. Nadie pareci&amp;oacute; prestar atenci&amp;oacute;n, sin embargo, al sacerdote rural de la diosa Danna que, siempre encapuchado, segu&amp;iacute;a la comitiva mezclado entre el grupo de ciudadanos que hab&amp;iacute;a salido a la calle para presenciar la ceremonia y presentar sus respetos, y que desfilaban muy por detr&amp;aacute;s de los familiares, compa&amp;ntilde;eros y conocidos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Tras un intencionadamente largo recorrido por las calles principales de Lyand, el f&amp;eacute;retro finalmente se encamin&amp;oacute; por la avenida que hab&amp;iacute;a de trepar hasta llegar al Templo de Zel'eh-red, Rey de los Dioses.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Se hab&amp;iacute;a dispuesto un p&amp;uacute;lpito frente a la puerta del templo, en el que aguardaba Su Eminencia, Ilethen Sendaril, Sumo Sacerdote de Zel'eh-red y l&amp;iacute;der espiritual de Arthia. Frente al mismo, cubriendo la mayor parte de la explanada en que se situaba, se extend&amp;iacute;an dos largas filas de bancos dispuestos a ofrecer asiento a los familiares y conocidos. A su lado izquierdo se hab&amp;iacute;a levantado una tribuna casi tan alta como el propio p&amp;uacute;lpito, custodiada por guardias, en la que se alojaron el Rey y la Reina. El populacho presenciar&amp;iacute;a la ceremonia de pie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Un viento de cierzo hostil que llevaba d&amp;iacute;as soplando sacud&amp;iacute;a las banderas, izadas a media asta, y remov&amp;iacute;a los cabellos y las puntas de las ropas de los asistentes. El cielo, de un gris pl&amp;uacute;mbeo, daba a toda la escena un tono p&amp;aacute;lido, de colores mortecinos, como si el mundo fuera un tejido que se hubiera lavado demasiado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Nos hemos reunido en este lugar sagrado para devolver a la tierra el cuerpo de un hombre que no dud&amp;oacute; en morir por ella -comenz&amp;oacute; el Sumo Sacerdote-, un General que dio la vida por su Rey y por su patria...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El discurso prosigui&amp;oacute; durante largos minutos, tan saturado de exaltaciones a la Madre Arthia, al Rey y a aquella guerra &amp;quot;justa y necesaria&amp;quot; que, de no haberse tratado de su propio padre, Elran estaba seguro de que a esas alturas ni siquiera recordar&amp;iacute;a por qui&amp;eacute;n era el funeral. Varios metros por detr&amp;aacute;s, de pie entre la multitud que se acumulaba en el extremo m&amp;aacute;s alejado de la explanada y a lo largo de la avenida que la conectaba con el resto de la ciudad, el Padre Draucandir escuchaba la perorata con indignaci&amp;oacute;n creciente y los ojos fijos en la tribuna en la que, incluso a aquella distancia, pod&amp;iacute;an distinguirse claramente las figuras del Rey Dagor y la Reina Lillian.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hab&amp;iacute;a que estar ciego para no darse cuenta de que Dagor estaba disfrutando de todo aquello. Detr&amp;aacute;s de su rostro templado y comedido, sus ojos brillaban con un triunfo salvaje. La Casa Elannon se hab&amp;iacute;a contado tradicionalmente entre los m&amp;aacute;s firmes seguidores del difunto Rey Lindir. La tradici&amp;oacute;n en Arthia marcaba que, si bien un hijo nunca podr&amp;iacute;a tener un rango igual o superior al de su padre mientras este tuviera voluntad de ejercerlo, si el padre mor&amp;iacute;a (o decid&amp;iacute;a retirarse, lo cu&amp;aacute;l era una pr&amp;aacute;ctica com&amp;uacute;n), su primog&amp;eacute;nito pasaba a ocupar el vac&amp;iacute;o que &amp;eacute;ste hab&amp;iacute;a dejado. Sin embargo, a Elran Elannon no se le hab&amp;iacute;a ascendido a General. Paulatinamente, los poderes iban siendo reemplazados: los clanes partidarios del antiguo Rey deca&amp;iacute;an, mientras que los fieles al nuevo experimentaban un auge como no lo hab&amp;iacute;an vivido en siglos. Aquello tambi&amp;eacute;n era una tradici&amp;oacute;n ancestral, no s&amp;oacute;lo en Arthia, sino en casi todas las naciones del mundo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El Padre Draucandir se sorprendi&amp;oacute; apretando los pu&amp;ntilde;os con tanta fuerza que las u&amp;ntilde;as se le clavaban en la palma de la mano. Era demasiado consciente de que Elran nunca ser&amp;iacute;a General, y de que &amp;eacute;l nunca podr&amp;iacute;a volver a su antigua vida ni a su antiguo nombre... Al menos no mientras Dagor Aenarion siguiera siendo Rey de Arthia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una sensaci&amp;oacute;n familiar en las piernas, una que no hab&amp;iacute;a experimentado a lo largo de casi seis d&amp;eacute;cadas, pero que recordaba con toda nitidez, le hizo olvidar su indignaci&amp;oacute;n. &amp;iquest;Pod&amp;iacute;a ser...? Apart&amp;oacute; la vista de la tribuna para mirar hacia abajo. All&amp;iacute;, como si acabara de aparecer de la nada desde aquellos d&amp;iacute;as pasados, se encontraba, tan elegante y serena como siempre, la gata Cassandra.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-&amp;iexcl;Peque&amp;ntilde;a! -susurr&amp;oacute;, agach&amp;aacute;ndose a recogerla. El felino salt&amp;oacute; a sus brazos, para luego acomodarse entre ellos como si no hubiera pasado ni un s&amp;oacute;lo d&amp;iacute;a desde la &amp;uacute;ltima vez que lo hizo-. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; haces aqu&amp;iacute;?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La gata volvi&amp;oacute; sus penetrantes ojos dorados hacia los de &amp;eacute;l, dando por un instante la impresi&amp;oacute;n de que estaba a punto de comenzar a hablar. El Padre Draucandir no se habr&amp;iacute;a sorprendido mucho m&amp;aacute;s de lo que ya estaba si realmente lo hubiera hecho. Le devolvi&amp;oacute; la mirada, demasiado perplejo para seguir pensando en pol&amp;iacute;tica. Siempre hab&amp;iacute;a tenido claro que Cassandra no era una gata corriente, pero por nada del mundo habr&amp;iacute;a esperado que le encontrara en aquel lugar, sesenta a&amp;ntilde;os despu&amp;eacute;s.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;ntos a&amp;ntilde;os deb&amp;iacute;a de tener? Aquellos ojos que parec&amp;iacute;an ocultar todos los secretos del mundo le hab&amp;iacute;an devuelto la mirada desde la primera vez que hab&amp;iacute;a visitado la Corte de Lyand, cuando apenas caminaba cogido de la mano de Elran. Todo le hab&amp;iacute;a maravillado entonces: la ampulosidad del palacio, sus elegantes jardines, la sonrisa benevolente del Rey Lindir... y, por supuesto, aquel d&amp;uacute;o inseparable que eran la princesa Lillian y su peque&amp;ntilde;a gata negra. Aquel d&amp;uacute;o le hab&amp;iacute;a abierto los brazos sin pens&amp;aacute;rselo. Le hab&amp;iacute;an visto crecer y convertirse primero en novicio y despu&amp;eacute;s en sacerdote; hab&amp;iacute;an sido gu&amp;iacute;as y compa&amp;ntilde;eras a lo largo de los primeros a&amp;ntilde;os de su vida... &amp;iquest;Y todo para terminar as&amp;iacute;? A Eithan le costaba creer que el mundo pudiera ser tan injusto. &amp;iquest;O quiz&amp;aacute;s era s&amp;oacute;lo que los dioses ten&amp;iacute;an un sentido del humor profundamente retorcido?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un maullido apenas perceptible le sac&amp;oacute; del pozo de melancol&amp;iacute;a que se estaba cavando. Por un momento, crey&amp;oacute; ver una cierta severidad en los ojos de Cassandra, pero sus p&amp;aacute;rpados se cerraron pesadamente y su morro comenz&amp;oacute; a restregar el brazo del cl&amp;eacute;rigo, quien respondi&amp;oacute; acarici&amp;aacute;ndola con una cierta nostalgia.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El discurso del Sumo Sacerdote pareci&amp;oacute; terminar. Lo sigui&amp;oacute; un profundo silencio, a lo largo del cu&amp;aacute;l cada feligr&amp;eacute;s se supon&amp;iacute;a que deb&amp;iacute;a rezar a los dioses y los &amp;aacute;ngeles para que acogieran el alma del General Elannon y as&amp;iacute; su cuerpo pudiera volver a fundirse en paz con la tierra, para reincorporarse al ciclo y dar vida a una nueva alma. Cassandra se revolvi&amp;oacute; inquieta en los brazos del Padre Draucandir, quien, reconociendo sus intenciones, la dej&amp;oacute; bajar. La gata le mir&amp;oacute; por &amp;uacute;ltima vez antes de internarse en aquel bosque de piernas que constitu&amp;iacute;an los asistentes al acto, encontrando su camino a trav&amp;eacute;s&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;sin siquiera rozar a uno de ellos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;-Que los Doce te gu&amp;iacute;en y te acojan en el Mundo de las Almas -volvi&amp;oacute; a comenzar Ilethen, con las manos extendidas en acto ritual, dirigi&amp;eacute;ndose al f&amp;eacute;retro-. Que los &amp;aacute;ngeles te lleven hasta sus puertas y el reino de &lt;span lang="ES" style=""&gt;Zel-eh&amp;rsquo;red sea para tu alma como Arthia ha sido en vida. Que bajo su magnificente reino reencuentres aquellos que partieron antes que t&amp;uacute;, pues todos hemos de vernos junto a los Dioses cuando el Mundo termine.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Siguieron las invocaciones rituales a los Doce Dioses: Zel-eh&amp;rsquo;red, el Dios Rey; Kyareth, la Bondadosa; Valya, Patrona de la Vida y la Fertilidad; Danna, la Defensora; Shaydee, tambi&amp;eacute;n llamada la Dama Blanca, esposa de Zel-eh&amp;rsquo;red; Zhar-zhaghar, el Artesano; Tharg, Se&amp;ntilde;or de la Guerra; Alothar, el Oscuro, Dios de la Mentira; Kilrith, el Comerciante; Lenneth, la Diosa de las Artes; F&amp;yuml;r, el Erudito y Zendabar el Anciano. Todos ellos fueron nombrados y apelados a acoger el alma del General. Tambi&amp;eacute;n se llam&amp;oacute; a las valkirias, los &amp;aacute;ngeles que hab&amp;iacute;an de guiarle en su camino hasta el Mundo Espiritual, para evitar que se perdiera o cayera al Gran Abismo, donde los demonios esperaban con avidez las almas de los mortales incautos. El Padre Draucandir escuchaba aquel ritual que &amp;eacute;l mismo hab&amp;iacute;a pronunciado cientos de veces sin poder evitar que sus ojos se movieran una y otra vez hacia la tribuna real. Un ser menudo y negro, sin ser detectado por los guardias, trep&amp;oacute; gr&amp;aacute;cilmente por ella y se acurruc&amp;oacute;, satisfecho, en la falda de la Reina. El Rey le lanz&amp;oacute; una mirada de reojo, con evidente disgusto, que la gata se limit&amp;oacute; a desde&amp;ntilde;ar cuando la Reina comenz&amp;oacute; a acariciarla detr&amp;aacute;s de las orejas. Eithan no pudo evitar sonre&amp;iacute;r para sus adentros. Era evidente que Cassandra odiaba a Dagor tanto como &amp;eacute;l la odiaba a ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Tras las invocaciones, Ilethen bendijo al Rey y la Reina, al hijo y al nieto del difunto, a los familiares y a todos los asistentes. Cay&amp;oacute; de nuevo sobre la plaza un pesado silencio, durante el cual los dos Comandantes y cuatro Capitanes volvieron a acercarse al f&amp;eacute;retro para levantarlo. El ritual p&amp;uacute;blico hab&amp;iacute;a terminado y ahora llevar&amp;iacute;an el cuerpo del General a las tierras de los Elannon, donde ser&amp;iacute;a enterrado junto con sus antepasados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El Padre Draucandir sinti&amp;oacute; que la gente a su alrededor comenzaba a dispersarse. Lanzando una &amp;uacute;ltima mirada a la Reina y a Cassandra, se despidi&amp;oacute; de ellas para no verlas jam&amp;aacute;s.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Dolores de cabeza</title>
    <published>2008-09-06T12:52:56Z</published>
    <updated>2009-01-07T14:18:31Z</updated>
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    <lj:music>Nana Kitade - Kesenai tsumi</lj:music>
    <content type="html">[&lt;em&gt;Bueeeeno, por una vez, y sin que sirva de precedente, me he dedicado a ir traduciendo un relato de catal&amp;aacute;n a castellano. No os acostumbr&amp;eacute;is&lt;/em&gt;]     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;A lo largo de todos sus a&amp;ntilde;os como dios (y eso eran &lt;i&gt;muchos&lt;/i&gt; a&amp;ntilde;os), Alothar nunca hubiera podido imaginarse que fuera tan dif&amp;iacute;cil encontrar un mortal al que encargar el cumplimiento de una profec&amp;iacute;a.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span&gt;Al principio, desde su c&amp;oacute;moda posici&amp;oacute;n en el plano divino, ni siquiera se le hab&amp;iacute;a ocurrido que aquel cometido pudiera entra&amp;ntilde;ar dificultad alguna. Al fin y al cabo, todos los mortales eran iguales, &amp;iquest;no? &amp;iexcl;Pues cualquiera servir&amp;iacute;a! Una vez estuvo en el plano f&amp;iacute;sico, enfundado en su avatar (un cuerpo falso, una peque&amp;ntilde;a porci&amp;oacute;n de s&amp;iacute; mismo encerrada en una coraza de carne y materia que m&amp;aacute;s bien serv&amp;iacute;a para proteger al mundo del dios que no al rev&amp;eacute;s), descubri&amp;oacute; que aquello era otra cosa. Esos mortales que en principio hab&amp;iacute;a cre&amp;iacute;do todos iguales no s&amp;oacute;lo se divid&amp;iacute;an en decenas de razas, que comprend&amp;iacute;an miembros con un cierto n&amp;uacute;mero de rasgos comunes (la piel de este u otro color, las orejas de una determinada forma...) que al principio no le hab&amp;iacute;a sido f&amp;aacute;cil distinguir, sino que, adem&amp;aacute;s, hab&amp;iacute;a un n&amp;uacute;mero considerable de individuos, al margen de la raza a la que pertenecieran, a los que se llamaba &amp;quot;cr&amp;iacute;as&amp;quot;, que eran m&amp;aacute;s peque&amp;ntilde;os que los dem&amp;aacute;s y, supuestamente por esta raz&amp;oacute;n, mucho menos tenidos en cuenta. Alothar se hab&amp;iacute;a preguntado si esto no se deber&amp;iacute;a a alguna clase de malformaci&amp;oacute;n hasta que descubri&amp;oacute; que, a la larga -al menos en la mayor&amp;iacute;a de los casos- aquellas cr&amp;iacute;as crec&amp;iacute;an hasta convertirse en miembros de pleno derecho de la raza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Curioso... pero terriblemente mareante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Hac&amp;iacute;a muchos millares de a&amp;ntilde;os -&amp;iquest;pero qu&amp;eacute; es el tiempo para un dios?-, Alothar hab&amp;iacute;a ayudado a crear esos mismos mortales, y entonces no le hab&amp;iacute;a parecido que fueran tan complicados. &amp;iquest;No lo recordaba bien, acaso? No, eso era absurdo: los dioses no pueden olvidar. En realidad, ni siquiera se hab&amp;iacute;a planteado nunca el significado de esa palabra mientras estaba en el plano divino: la p&amp;eacute;rdida de memoria era un lujo exclusivamente mortal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Era como para volverse loco, si es que una palabra tan sencilla y al mismo tiempo tan dura y absoluta como &amp;quot;locura&amp;quot; ten&amp;iacute;a alg&amp;uacute;n sentido en aplicarse a algo tan vasto e incomprensible como la mente de un dios. En realidad, desde un punto de vista exclusivamente terrenal, &amp;iquest;no lo estaban un poco, locos, todos los dioses? &amp;iquest;O m&amp;aacute;s bien eran s&amp;oacute;lo &amp;quot;inescrutables&amp;quot;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Pero los mortales tambi&amp;eacute;n eran incomprensibles: aquel que parec&amp;iacute;a inteligente, pod&amp;iacute;a, dada la ocasi&amp;oacute;n, cometer un acto de la m&amp;aacute;s flagrante estupidez; aquel que se presentaba afectuoso y blando de coraz&amp;oacute;n pod&amp;iacute;a, en realidad, estar ocultando unas intenciones para nada benevolentes detr&amp;aacute;s de una m&amp;aacute;scara fr&amp;iacute;amente calculada; y aquel del que parec&amp;iacute;a que no se pod&amp;iacute;a esperar nada ten&amp;iacute;a a menudo en las manos el poder de cambiar el rumbo de la historia... y no sol&amp;iacute;a darse cuenta de ello.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&amp;iquest;A qui&amp;eacute;n, entonces, deb&amp;iacute;a encomendar aquella responsabilidad sin precedentes? &amp;iquest;Tal vez al m&amp;aacute;s fuerte? &amp;iquest;O al m&amp;aacute;s listo? &amp;iquest;O quiz&amp;aacute;s al m&amp;aacute;s bueno o al m&amp;aacute;s valiente? Ten&amp;iacute;a gracia: el propio Alothar, dios del enga&amp;ntilde;o, la mentira y el asesinato, no era precisamente un modelo de virtud y valor. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; sentido ten&amp;iacute;a que fuera &amp;eacute;l quien buscara aquellas cualidades en un mortal?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&amp;iquest;Pero no era aquello acaso lo que contaba? Los grandes h&amp;eacute;roes cuyas haza&amp;ntilde;as eran cantadas por las valkirias eran siempre valientes y buenos -&lt;i&gt;muy&lt;/i&gt; valientes y &lt;i&gt;muy&lt;/i&gt; buenos... &lt;i&gt;est&amp;uacute;pidamente&lt;/i&gt; valientes y buenos, a menudo- y aquellos personajes con las cualidades que se atribu&amp;iacute;an a Alothar, como la astucia, el sigilo y la falta de escr&amp;uacute;pulos, eran siempre derrotados y humillados. No merec&amp;iacute;a la pena encargar una misi&amp;oacute;n a alguien que ten&amp;iacute;a todas las de perder, &amp;iquest;verdad?. &amp;iquest;No val&amp;iacute;a m&amp;aacute;s evitar riesgos y buscar, sencillamente, un h&amp;eacute;roe cl&amp;aacute;sico y t&amp;iacute;pico?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;No obstante, si la profec&amp;iacute;a ya se hab&amp;iacute;a pronunciado (y por boca de los mismos dioses, por si fuera poco), eso significaba que ten&amp;iacute;a que cumplirse, &amp;iquest;no? De ser as&amp;iacute;, bien podr&amp;iacute;a encarg&amp;aacute;rsela a una cr&amp;iacute;a, un loco o un paral&amp;iacute;tico, que las cosas habr&amp;iacute;an de torcerse de tal manera que, forzosamente, acabara sucediendo lo que los dioses hab&amp;iacute;an previsto. Bueno, eso al menos en teor&amp;iacute;a...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&amp;iquest;Pero hac&amp;iacute;a falta correr el riesgo? Si su razonamiento era incorrecto, una mala elecci&amp;oacute;n del recipiente bien pod&amp;iacute;a desembocar en una profec&amp;iacute;a que no se cumpliera. &amp;iquest;Y qu&amp;eacute; clase de dioses eran aquellos que profetizaban cosas que luego no se materializaban?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;El cuerpo falso en que resid&amp;iacute;a aquella peque&amp;ntilde;a porci&amp;oacute;n de Alothar que pod&amp;iacute;a descender al mundo material sin afectarlo en exceso se llev&amp;oacute; la mano a la cabeza, frunciendo el ce&amp;ntilde;o. Se sent&amp;iacute;a estrecho y limitado en aquella funda f&amp;iacute;sica: le produc&amp;iacute;a una especie de claustrofobia mental que no le permit&amp;iacute;a razonar correctamente y hac&amp;iacute;a que no pudiera pensar en otra cosa que en la necesidad de terminar aquello cuanto antes mejor y as&amp;iacute; poder regresar a la relativa tranquilidad del plano divino, donde sus poderes podr&amp;iacute;an fluir libremente, y donde no se ver&amp;iacute;a sometido a aquella sensaci&amp;oacute;n desagradable que hab&amp;iacute;a aprendido a llamar &amp;quot;tener la cabeza como un bombo&amp;quot;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Finalmente, tom&amp;oacute; una decisi&amp;oacute;n: buscar&amp;iacute;a el mortal m&amp;aacute;s noble y valiente, uno de aquellos h&amp;eacute;roes dignos que eran capaces de dejarse matar por aquellos a quienes amaban y cuyas lealtades eran tan ac&amp;eacute;rrimas que jam&amp;aacute;s pod&amp;iacute;an ser puestas en duda... Vaya, todo lo contrario de lo que era &amp;eacute;l. S&amp;iacute;, eso era justamente lo que necesitaba: alguien que se tomara la profec&amp;iacute;a con seriedad y pusiera todos sus esfuerzos en ella. Cualidades como la fuerza, la inteligencia o el sentido com&amp;uacute;n tambi&amp;eacute;n pod&amp;iacute;an ser importantes, pero lo principal era la motivaci&amp;oacute;n. Nadie lograba nunca nada que no deseara hacer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Una vez resuelto, encontrar el mortal no fue dif&amp;iacute;cil. Por muy limitado que estuviera su avatar, segu&amp;iacute;a manteniendo un cierto n&amp;uacute;mero de facultades que no estaban al alcance de un cuerpo f&amp;iacute;sico normal. R&amp;aacute;pidamente, se dirigi&amp;oacute; al ser m&amp;aacute;s noble y valeroso de todos cuantos poblaban el mundo y se apareci&amp;oacute; frente a &amp;eacute;l. El mortal levant&amp;oacute; la cabeza y lo mir&amp;oacute;, boquiabierto, pero no dijo nada. Sin revelar su identidad, el dios le anunci&amp;oacute; el cometido que le hab&amp;iacute;a sido encargado. El mortal escuch&amp;oacute; en silencio y, finalmente, asinti&amp;oacute;. Alothar se dio por satisfecho con esa respuesta y, sin m&amp;aacute;s ceremonias, desmantel&amp;oacute; su avatar y regres&amp;oacute; a su plano natural, feliz por haber dejado el futuro del mundo bajo la responsabilidad de quien m&amp;aacute;s lo merec&amp;iacute;a.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El mortal sigui&amp;oacute; mirando durante unos segundos el espacio en el que Alothar hab&amp;iacute;a desaparecido. Dio despu&amp;eacute;s un par de vueltas, olfateando el aire y el suelo para asegurarse de que ya no estaba ah&amp;iacute; e, inflamado de orgullo por la confianza que le hab&amp;iacute;a sido depositada, levant&amp;oacute; los ojos al cielo y, moviendo la cola, se despidi&amp;oacute; del dios con un par de ladridos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Verano, tercera parte: Se acerca el invierno</title>
    <published>2008-09-06T11:59:32Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:26:58Z</updated>
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    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;Padre Draucandir! &amp;iexcl;Padre Draucandir!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;La menci&amp;oacute;n de su nombre hizo que el cl&amp;eacute;rigo se incorporara, justo a tiempo para ver como la puerta de madera se abr&amp;iacute;a para dejar entrar a un jovencillo de abundante cabello oscuro. Conoc&amp;iacute;a aquel chico. Su madre, mujer devota como ella sola, no perd&amp;iacute;a ocasi&amp;oacute;n de enviarlo al templo, con la esperanza de que el Padre consiguiera contagiarle algo de su fe en los dioses.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Dime, James, &amp;iquest;qu&amp;eacute; sucede?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Hay un hombre en la plaza que pregunta por usted... Tiene orejas de elfo, va a caballo y lleva una armadura que le cubre todo el cuerpo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Padre Draucandir sonri&amp;oacute; abiertamente. Dejando de lado el libro que hab&amp;iacute;a estado consultando, se dirigi&amp;oacute; hacia la puerta y el chico.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Gracias por avisarme, James -dijo, a modo de despedida, poniendo una moneda de cobre en su mano. No era una pieza de mucho valor, pero para un ni&amp;ntilde;o de su edad representaba una peque&amp;ntilde;a fortuna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;No se qued&amp;oacute; a escuchar las gracias del chico. Se encamin&amp;oacute; a la placita central del pueblo sin dudarlo un momento. Volvi&amp;oacute; a sonre&amp;iacute;r al descubrir la figura &amp;eacute;lfica agachada al lado de un caballo, acarici&amp;aacute;ndolo mientras se saciaba en el abrevadero.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Reconocer&amp;iacute;a esa armadura incluso en el fin del mundo -dijo, refrenando su paso y tratando de ocultar la ansiedad que le produc&amp;iacute;a la llegada del forastero a su peque&amp;ntilde;o pueblo-, Elran Elannon.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El hombre de la armadura sonri&amp;oacute; de oreja a oreja y se volvi&amp;oacute; hacia &amp;eacute;l, diciendo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Ha pasado mucho tiempo, hermanito.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El rostro del Padre Draucandir se contrajo en una expresi&amp;oacute;n tensa, al tiempo que gesticulaba para pedirle que bajara la voz. Sus ojos se movieron nerviosamente de un lado a otro para asegurarse de que nadie le hab&amp;iacute;a o&amp;iacute;do. Afortunadamente, parec&amp;iacute;a que no. La llegada del forastero a aquel pueblo en el que raramente ocurr&amp;iacute;a algo que interrumpiera la rutina hab&amp;iacute;a causado una cierta expectaci&amp;oacute;n, pero, por el momento, la portentosa armadura con el escudo de los Elannon y la larga espada atada a su cinto parec&amp;iacute;an mantener a los locales prudentemente alejados.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Hace tiempo que dej&amp;eacute; de ser Eithan Elannon, hermano -le susurr&amp;oacute;-. Aqu&amp;iacute; soy s&amp;oacute;lo el Padre Draucandir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El guerrero frunci&amp;oacute; el ce&amp;ntilde;o con disconformidad, pero luego relaj&amp;oacute; el rostro y se limit&amp;oacute; a asentir en silencio. Parec&amp;iacute;a a punto de replicar algo cuando Draucandir se le adelant&amp;oacute;:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Ven, vamos al templo. All&amp;iacute; podremos hablar con m&amp;aacute;s libertad -indic&amp;aacute;ndole a Elran que le siguiera, el p&amp;aacute;rroco comenz&amp;oacute; a andar hacia el templo-. Y no te preocupes por el caballo -a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;, al ver que se quedaba rezagado-. Despu&amp;eacute;s de haberte paseado por todo el pueblo con la espada al cinto, nadie se atrever&amp;aacute; a acerc&amp;aacute;rsele lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Aquello pareci&amp;oacute; satisfacer al mayor de los Elannon, pues con una breve carrera se puso a la altura de su hermano menor. Caminaron en silencio hasta que hubieron llegado al templo, cerrado la puerta y, excepcionalmente, corrido el cerrojo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Qu&amp;eacute; es eso de &amp;quot;Padre Draucandir&amp;quot;, Eithan? -explot&amp;oacute; el hermano mayor, incapaz de retener la pregunta por m&amp;aacute;s tiempo-. &amp;iquest;Es por lo que pas&amp;oacute; hace diez a&amp;ntilde;os?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Eithan asinti&amp;oacute;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Oficialmente, me reportaron como &amp;quot;desaparecido en combate&amp;quot;. Si se supiera que estoy aqu&amp;iacute;, ser&amp;iacute;a tachado de desertor. Me perseguir&amp;iacute;an y el nombre de la familia ser&amp;iacute;a deshonrado. Ni t&amp;uacute; ni yo queremos que eso pase...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Fue el turno de Elran de asentir. Comprend&amp;iacute;a la postura de su hermano. Entre las familias de la Corte &amp;Eacute;lfica el honor era algo fundamental: el crimen de un individuo se convert&amp;iacute;a en el crimen de toda la familia. Una deserci&amp;oacute;n era algo que pod&amp;iacute;a f&amp;aacute;cilmente provocar la ca&amp;iacute;da de la Casa Elannon, que no pod&amp;iacute;a presumir de contarse entre las favoritas del nuevo Rey Dagor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Qu&amp;eacute; te trae por aqu&amp;iacute;, hermano? -pregunt&amp;oacute; Eithan para romper el inc&amp;oacute;modo silencio-. Te hac&amp;iacute;a en el frente...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-El General Invierno se acerca con sus ej&amp;eacute;rcitos de nieve y viento -respondi&amp;oacute; el otro-. Los dos bandos se preocupan m&amp;aacute;s de acuartelarse para pasar los meses de fr&amp;iacute;o que de lo que haga su adversario. Despu&amp;eacute;s de casi cuarenta a&amp;ntilde;os de guerra, nos contentamos con dejar transcurrir el invierno mir&amp;aacute;ndonos desde nuestras respectivas fronteras antes que tener que combatir a la vez contra el enemigo y contra el clima. Eso hace que a algunos oficiales nos sea m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil conseguir permisos. Sobretodo a los que tenemos una mujer esper&amp;aacute;ndonos en casa...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Draucandir sonri&amp;oacute; entre dientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y no deber&amp;iacute;as estar con ella en lugar de aqu&amp;iacute;? -pregunt&amp;oacute;, preocupado. Desde que le hab&amp;iacute;an forzado a casarse con aquella princesita de los bosques, Elran nunca parec&amp;iacute;a haberse esforzado mucho por hacer funcionar su matrimonio. La guerra hab&amp;iacute;a contribuido a convertirles en pr&amp;aacute;cticos extra&amp;ntilde;os, por supuesto, pero Eithan ten&amp;iacute;a la sensaci&amp;oacute;n de que eso era algo que su hermano agradec&amp;iacute;a m&amp;aacute;s que lamentaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Bueno... pens&amp;eacute; que, de camino, pod&amp;iacute;a pasar y hacerte una visitita. Si es as&amp;iacute; como me lo agradeces...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Elran, no trates de enga&amp;ntilde;arme. S&amp;eacute; lo suficiente de la guerra como para darme cuenta de que el camino que va del frente a Sylvania pasa muy lejos de este pueblo perdido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La sonrisa despreocupada del guerrero no mostr&amp;oacute; ni siquiera el m&amp;aacute;s ligero temblor. Estaba acostumbrado a contar con la perspicacia de su hermano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Estoy de permiso, hermanito. &amp;iquest;De verdad crees que no tengo nada mejor que hacer con mi tiempo de descanso que correr en l&amp;iacute;nea recta hacia las garras de esa arp&amp;iacute;a?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Padre Draucandir sacudi&amp;oacute; la cabeza, con aire preocupado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Espero que no vayas diciendo ese tipo de cosas por la Corte del Bosque.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;Oh, no! -ri&amp;oacute; Elran-. Antes me enfrentar&amp;iacute;a a todos los ej&amp;eacute;rcitos de Kemdor armado con una cuchara de madera que agraviar en p&amp;uacute;blico a la hija de un integrante del Consejo. Mi vida all&amp;iacute; no vale nada frente a sus influencias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;&amp;quot;En p&amp;uacute;blico&amp;quot;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-S&amp;iacute;. En privado, Seren y yo nos entendemos a la perfecci&amp;oacute;n: ella comprende que soy un c&amp;iacute;nico despreciable y yo me doy cuenta de que es una v&amp;iacute;bora sin coraz&amp;oacute;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;Elran! -exclam&amp;oacute; el menor-. &amp;iexcl;Esto es un templo!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;No me digas que los dioses van a escandalizarse por esto! Como si no hubieras o&amp;iacute;do las plegarias que les dedicamos en el frente... Si todav&amp;iacute;a fueras sacerdote de guerra, recordar&amp;iacute;as que no hay dos palabras que no est&amp;eacute;n unidas por un insulto o una maldici&amp;oacute;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Eithan sacudi&amp;oacute; la cabeza de nuevo. Lo recordaba. Lo recordaba todo, perfectamente, con muchos m&amp;aacute;s detalles de los que le hubiera gustado. A veces envidiaba la capacidad de olvidar de las otras razas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Aquello no pod&amp;iacute;a considerarse sacerdocio, hermano. Recomponer soldados con el &amp;uacute;nico fin de devolverlos a la lucha es m&amp;aacute;s bien una carnicer&amp;iacute;a.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Una carnicer&amp;iacute;a sin la cual ya habr&amp;iacute;amos perdido la guerra -rebati&amp;oacute; el mayor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Lo s&amp;eacute; -acept&amp;oacute; Eithan, cabizbajo. Le habr&amp;iacute;a gustado decirle algo acerca de las tiendas en las que se trataba a los heridos, de c&amp;oacute;mo deb&amp;iacute;an saltar de uno al otro, recomponi&amp;eacute;ndoles lo justo como para que pudieran volver a sostener un arma, sin tener en cuenta las secuelas que pudieran quedarles. En lugar de aquello, se limit&amp;oacute; a responder-. Pero no es algo que deba hacer un sacerdote. Estamos ah&amp;iacute; para aliviar el sufrimiento, no para prolongarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Eso depende de a qu&amp;eacute; dios adores...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Tal vez a los cl&amp;eacute;rigos del Se&amp;ntilde;or de la Guerra les guste sembrar el caos y la muerte en honor de su dios, Elran, pero deber&amp;iacute;as imaginarte que una diosa a la que llaman &amp;quot;la Protectora&amp;quot; no debe de sentir excesiva alegr&amp;iacute;a ante el sufrimiento de su pueblo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Una sonrisa sard&amp;oacute;nica, forjada a lo largo de a&amp;ntilde;os de batallas, se dibuj&amp;oacute; en los labios del mayor. Era el tipo de respuesta que esperaba. Hizo una pausa antes de preguntar:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Cu&amp;aacute;l es el s&amp;iacute;mbolo de la protecci&amp;oacute;n, Eithan?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El menor frunci&amp;oacute; el ce&amp;ntilde;o. Estaba acostumbrado a la retorcida dial&amp;eacute;ctica de su hermano, por lo que no le sorprendi&amp;oacute; que preguntara algo que era evidente. Puso los ojos en blanco y se limit&amp;oacute; a seguirle el juego.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-El escudo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y qu&amp;eacute; hace el escudo sino sufrir los golpes en lugar de su portador? -Elran lanz&amp;oacute; su pregunta ret&amp;oacute;rica con una indisimulable expresi&amp;oacute;n de triunfo. Sin esperar ni siquiera a que su interlocutor asintiera, a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;-. Los soldados soportamos las penurias de la batalla, hermanito, no porque seamos especialmente masoquistas, sino para que las gentes a las que protegemos puedan vivir en paz.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Padre Draucandir enarc&amp;oacute; lentamente una ceja.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Me sorprende tanto idealismo viniendo de ti.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Bueno, esa es la teor&amp;iacute;a -admiti&amp;oacute; Elran, encogi&amp;eacute;ndose de hombros-. La cruda realidad es que sufrimos y morimos para que los acomodados cortesanos de Lyand y Sylvania puedan seguir manteniendo sus gordos traseros lejos de la guerra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Una sonrisa divertida asom&amp;oacute; a los labios del menor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Eso ya se parece m&amp;aacute;s a lo que dir&amp;iacute;a el hermano que yo conozco. -La sonrisa se borr&amp;oacute; por completo cuando a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;-: Y, ahora que has terminado con tu arranque de idealismo fingido, supongo que comprender&amp;aacute;s que cuando me hice sacerdote no fue con el objetivo de mandar a mis fieles a morir y sufrir mutilaciones por un capricho de nuestro querido Rey Dagor y toda su maldita corte de Lyand.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iexcl;Eithan! -se burl&amp;oacute; el otro-. Esto es un templo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los ojos de Draucandir se clavaron en su hermano, entrecerr&amp;aacute;ndose como si estuviera considerando la posibilidad de lanzarse sobre &amp;eacute;l y asesinarlo con sus propias manos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Todav&amp;iacute;a sigues enfadado con tu princesa, &amp;iquest;eh? -a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; Elran, divertido ante el efecto que sus pullas causaban en el inocente de su hermano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-No era &lt;i&gt;mi princesa&lt;/i&gt;, Elran. Si hubiera sido una cosa tan absurda, nunca se habr&amp;iacute;a casado con ese asesino. Lindir a&amp;uacute;n ser&amp;iacute;a Rey.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Y la guerra con Kemdor no habr&amp;iacute;a estallado y yo tendr&amp;iacute;a que soportar a mi mujer y a toda esa Corte de elitistas silvanos cada d&amp;iacute;a del a&amp;ntilde;o. En el fondo ese Dagor me cae bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-No piensas lo que dices -afirm&amp;oacute; Draucandir con gravedad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Realmente, no. Pero tienes que admitir que el chico fue listo: se qued&amp;oacute; con la princesa y con el bot&amp;iacute;n, se hizo nombrar Rey de Arthia y mand&amp;oacute; a todo aquel que pod&amp;iacute;a opon&amp;eacute;rsele a librar una guerra en la frontera m&amp;aacute;s alejada de la capital. No s&amp;eacute; qu&amp;eacute; cartas ten&amp;iacute;a, pero las jug&amp;oacute; como un maestro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Elran, a veces me desquicias.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Lo s&amp;eacute;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Otoño, segunda parte: La Posada del Camino</title>
    <published>2008-06-11T11:13:34Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:27:28Z</updated>
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    <lj:music>Queen - Save me</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Nadie viajaba nunca por Yavedin de noche. Sin embargo, el bosque era lo suficientemente extenso como para que no todos los viajeros pudieran cruzarlo en una sola jornada. Esta era la raz&amp;oacute;n de que la Posada del Camino, un buc&amp;oacute;lico edificio de madera, situado, como su nombre indicaba, a orillas del camino que atravesaba el bosque, en mitad de un claro, estuviera siempre llena.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La posada era llevada por una pareja de humanos de edad madura. Sus nombres eran Emile y Gillian. Se hab&amp;iacute;an casado quince a&amp;ntilde;os atr&amp;aacute;s, pero no hab&amp;iacute;an tenido hijos. Hab&amp;iacute;an construido la posada ellos mismos, en aquel claro que se dec&amp;iacute;a estaba protegido de los esp&amp;iacute;ritus por una serie de mont&amp;iacute;culos de piedras con extra&amp;ntilde;as runas dru&amp;iacute;dricas grabadas que lo rodeaban. Llevaban m&amp;aacute;s de diez a&amp;ntilde;os atendiendo y dando cobijo a los viajeros que eran sorprendidos por la oscuridad a mitad de camino.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aquella era una noche especialmente t&amp;eacute;trica. La espesura del bosque, con copas tupidas que tocaban unas con otras y apenas dejaban pasar la luz, troncos retorcidos en curiosas formas y matojos y matorrales creciendo por todas partes y haciendo el paso lento y dif&amp;iacute;cil incluso a poca distancia del camino despejado, contribu&amp;iacute;a a reforzar la creencia popular del embruje de la zona. Sumemos a esto la lluvia que ca&amp;iacute;a, los rel&amp;aacute;mpagos que iluminaban por un instante las extra&amp;ntilde;as formas de los troncos, haciendo que al viajero le parecieran sombras amenazadoras escondidas por doquier, y los truenos ensordecedores y lograremos hacernos una idea de por qu&amp;eacute; aquella noche todas las ventanas de la posada estaban cerradas a cal y canto y nadie ten&amp;iacute;a verdaderas ganas de abandonar el calor y la luz del sal&amp;oacute;n com&amp;uacute;n para retirarse a dormir.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tal vez por eso cuando, bien entrada la noche, se oy&amp;oacute; tocar en la puerta, se hizo el silencio m&amp;aacute;s absoluto. Todo el mundo pareci&amp;oacute; de repente haber quedado mudo y paralizado, excepto por los ojos, que se mov&amp;iacute;an nerviosos de unos a otros, buscando tal vez consuelo, tal vez complicidad o tal vez s&amp;oacute;lo alguien m&amp;aacute;s asustado que uno mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;F&lt;/span&gt;ue Emile quien, finalmente, se decidi&amp;oacute; a ir hasta la puerta. Al fin y al cabo aquello era una posada y, aunque era extra&amp;ntilde;o que alg&amp;uacute;n viajero llegara tan tarde, y m&amp;aacute;s en una noche como esa, no ser&amp;iacute;a la primera vez.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;T&lt;/span&gt;odos los ojos lo siguieron mientras cruzaba la estancia, se dirig&amp;iacute;a a la puerta, la abr&amp;iacute;a... y, con una exclamaci&amp;oacute;n de sorpresa y una apelaci&amp;oacute;n a los dioses, se agachaba para recoger algo y seguidamente entraba en el sal&amp;oacute;n con una canastilla rudimentaria, hecha aparentemente de hojas y ramas verdes, donde pod&amp;iacute;a verse con claridad, en su interior, un reci&amp;eacute;n nacido. Como toda explicaci&amp;oacute;n, atado al asa hab&amp;iacute;a un trozo de tela donde alguien hab&amp;iacute;a escrito una sola palabra:&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Tilion.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p align="center" class="MsoNormal" style="text-align: center;"&gt; ***&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Dicen que el coraz&amp;oacute;n de los unicornios est&amp;aacute; hecho para amar, que aman de una forma que las otras criaturas no pueden ni siquiera imaginar y que, si se viera privado de esa capacidad, un unicornio morir&amp;iacute;a.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Sin embargo, el coraz&amp;oacute;n de Yssel, desgarrado y sangrante, no ten&amp;iacute;a ya m&amp;aacute;s amor que dar. Hab&amp;iacute;a intentado mirar a los ojos de aquella peque&amp;ntilde;a criatura llamada Tilion, de la cual era el padre, y sentir algo de ese amor que en otro tiempo le hab&amp;iacute;a inundado las entra&amp;ntilde;as, pero todo cuanto hab&amp;iacute;a sentido era dolor, un dolor terrible, que lo atravesaba de parte a parte. Todo cuanto el ni&amp;ntilde;o era, todo cuanto hac&amp;iacute;a, era doloroso hasta m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de lo imaginable, pues era incapaz de olvidar que por su culpa ya nunca m&amp;aacute;s podr&amp;iacute;a ver los encantadores ojos de Darsheeva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;Se vio forzado a reconocer que era incapaz de amarlo. &amp;Eacute;l, un unicornio, que se supon&amp;iacute;a que exist&amp;iacute;a para amar, no pod&amp;iacute;a sentir ni una pizca de amor por su propio hijo, porque su sola existencia le hab&amp;iacute;a arrebatado la criatura a la que pertenec&amp;iacute;a todo su coraz&amp;oacute;n... y no se puede amar sin coraz&amp;oacute;n.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Por eso lo abandon&amp;oacute;. Por eso camin&amp;oacute; esa noche mucho m&amp;aacute;s lejos de lo que lo hab&amp;iacute;a hecho nunca, hasta el camino, las tierras que ocupaban humanos y elfos. Por eso dej&amp;oacute; al ni&amp;ntilde;o a la puerta de la posada y la golpe&amp;oacute; un par de veces con la pezu&amp;ntilde;a. Y por eso, todav&amp;iacute;a con los ojos repletos de l&amp;aacute;grimas, volvi&amp;oacute; a las profundidades del bosque, donde se dej&amp;oacute; caer al lado del estanque que hab&amp;iacute;a sido testigo de todo su amor por Darsheeva, se acurruc&amp;oacute; con la espalda apoyada en la tumba que &amp;eacute;l mismo hab&amp;iacute;a sellado, cerr&amp;oacute; los ojos y, acunado por la incesante canci&amp;oacute;n de la cascada, se libr&amp;oacute; a un profundo sue&amp;ntilde;o, del que no iba a despertar nunca m&amp;aacute;s.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;span style=""&gt;     &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Otoño, primera parte: La dama y el unicornio</title>
    <published>2008-06-10T20:43:31Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:27:55Z</updated>
    <category term="arthia"/>
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    <lj:music>Amaral - Cómo hablar</lj:music>
    <content type="html">[&lt;i&gt;Bueno, hace demasiado tiempo que no actualizo (ex&amp;aacute;meneeeees&lt;/i&gt;&lt;i&gt; &amp;gt;_&amp;lt;&lt;/i&gt;&lt;i&gt; menos mal que han terminado), de modo que me dedicar&amp;eacute; a reciclar material antiguo. Ah&amp;iacute; va la primera entrega&lt;/i&gt;]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nadie que haya visto alguna vez un unicornio es capaz, por muchos a&amp;ntilde;os que viva o muy maltratada que quede su memoria por culpa de la senectud, de olvidar esa experiencia. Se dice que el recuerdo de tan maravillosa criatura queda alojado en el coraz&amp;oacute;n de aquellos que lo ven, quienes lo a&amp;ntilde;orar&amp;aacute;n cada d&amp;iacute;a de sus vidas, busc&amp;aacute;ndolo siempre inconscientemente, deseando en lo m&amp;aacute;s profundo de su alma poder verlo de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Sin embargo, nadie llega nunca a ver dos veces un unicornio...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;...O eso dicen.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yssel era un unicornio maravilloso: alto, orgulloso, de impoluto color blanco, que resplandec&amp;iacute;a nacarado con el sol, y una crin que parec&amp;iacute;a hilada en oro brillante. Viv&amp;iacute;a en lo m&amp;aacute;s profundo del Bosque de Yavedin, del que se dec&amp;iacute;a que estaba encantado, por lo que nunca nadie se hab&amp;iacute;a aventurado lo suficiente como para toparse con &amp;eacute;l.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yavedin estaba situado en la frontera entre dos grandes reinos &amp;eacute;lficos, Arthia y Athraennor, lo cual era la raz&amp;oacute;n de que existiera un camino que lo cruzaba de lado a lado. Este camino estaba bastante transitado, aunque s&amp;oacute;lo durante el d&amp;iacute;a. Nadie se atrev&amp;iacute;a a viajar por Yavedin despu&amp;eacute;s de la ca&amp;iacute;da del sol. Y a&amp;uacute;n menos a vagar lejos del camino, ya fuera d&amp;iacute;a o noche.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tal vez por eso, Yssel hab&amp;iacute;a dejado un poco de lado las precauciones que los unicornios suelen tomar para moverse evitando ser vistos u o&amp;iacute;dos. &amp;iquest;Para qu&amp;eacute;, si nadie iba a acercarse, ni siquiera por error, al coraz&amp;oacute;n del bosque, que cre&amp;iacute;an poblado de esp&amp;iacute;ritus y fantasmas?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Esa es la raz&amp;oacute;n de que, cuando, al dirigirse un d&amp;iacute;a a su rinc&amp;oacute;n favorito &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;un peque&amp;ntilde;o estanque que se formaba al pie de una preciosa ca&amp;iacute;da de agua&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt; a beber y descansar un rato, fuera &amp;eacute;l el sorprendido al toparse con un par de ojos verdes que le contemplaban llenos de maravilla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pertenec&amp;iacute;an a una joven elfa, de apariencia hermosa, aunque algo salvaje. Sus ropas, a pesar de estar fabricadas con telas finas y de apariencia noble, estaban sucias y ra&amp;iacute;das; su cabello estaba enmara&amp;ntilde;ado y salpicado de hojas y brotes que parec&amp;iacute;a haber renunciado a tratar de quitarse. Le contemplaba absorta, con los ojos brillando de emoci&amp;oacute;n, iluminando un rostro orgulloso, pero que parec&amp;iacute;a al borde de la extenuaci&amp;oacute;n f&amp;iacute;sica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tal fue la sorpresa de Yssel, demasiado acostumbrado a la paz y el sosiego que le brindaba su particular residencia, que incluso acall&amp;oacute; el instinto del unicornio de rehuir la presencia de otros seres. Se qued&amp;oacute; totalmente inm&amp;oacute;vil, igual de maravillado que ella, mir&amp;aacute;ndola, pregunt&amp;aacute;ndose qu&amp;eacute; demonios hac&amp;iacute;a en ese lugar, tratando de imaginar la odisea que habr&amp;iacute;a sido llegar hasta all&amp;iacute; para alguien que parec&amp;iacute;a tan poco acostumbrado a la espesura como un buitre a la nataci&amp;oacute;n sincronizada, imaginando qu&amp;eacute; razones la habr&amp;iacute;an llevado a dejar su vida aparentemente acomodada para dirigirse a un bosque encantado y lleno de peligros que le eran totalmente extra&amp;ntilde;os.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tan abstra&amp;iacute;do estaba en dichas cavilaciones que apenas fue consciente de que ella, poco a poco, con cierta timidez, fue acerc&amp;aacute;ndose a &amp;eacute;l, hasta quedar frente a frente, dejando que la mirada se le perdiera en los cielos estrellados que eran sus ojos de unicornio, que a su vez no pod&amp;iacute;an apartarse de aquel par de &amp;iacute;rises verdes que lo contemplaban con devoci&amp;oacute;n casi religiosa. Tampoco reaccion&amp;oacute; cuando, lentamente, ella levant&amp;oacute; una mano temblorosa, con la que le acarici&amp;oacute; la frente y la crin.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El contacto lo sac&amp;oacute; de su enso&amp;ntilde;amiento. Era una caricia dulce, suave, repleta de ternura y de admiraci&amp;oacute;n, pero al mismo tiempo le hizo sentirse invadido. La intimidad de un unicornio es sagrada y el hecho de que una desconocida le hubiera robado una caricia como aquella le hizo poner a la defensiva. Se apart&amp;oacute; bruscamente, retrocedi&amp;oacute; unos pasos sin perderla de vista, vigilando cualquier movimiento por parte de ella, y luego se dio la vuelta y se march&amp;oacute; en silencioso galope.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tard&amp;oacute; un buen rato en pararse, y, en cuanto lo hizo, dese&amp;oacute; no haberse marchado. Ella hab&amp;iacute;a invadido su intimidad, s&amp;iacute;, pero hab&amp;iacute;a sido un acto impulsivo, carente de mala intenci&amp;oacute;n. Y, en cambio, la dulzura que hab&amp;iacute;a sentido en sus ojos y en sus dedos era m&amp;aacute;s que suficiente para conmover el tierno coraz&amp;oacute;n del unicornio. No pod&amp;iacute;a evitar perdonarla: al fin y al cabo, la culpa hab&amp;iacute;a sido s&amp;oacute;lo suya, por confiarse cuando deber&amp;iacute;a haber ido con cuidado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Se propuso que a partir de aquel momento vigilar&amp;iacute;a sus pasos, que no volver&amp;iacute;a a ser cogido por sorpresa. Sacudi&amp;oacute; la cabeza e intent&amp;oacute; olvidar el incidente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero no pudo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El recuerdo de la elfa, de sus ropas rasgadas, su cabello enmara&amp;ntilde;ado y su expresi&amp;oacute;n exhausta &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;y tambi&amp;eacute;n de sus ojos con brillos de esmeralda, de la ternura de sus manos y la maravilla de su gesto&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;, parec&amp;iacute;a haberse alojado en su cabeza y, por mucho que intentara ahuyentarlo, siempre volv&amp;iacute;a, una y otra vez, incansablemente, a ocupar el lugar que parec&amp;iacute;a pertenecerle.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A la ma&amp;ntilde;ana siguiente, cuando volvi&amp;oacute; a acercarse al estanque, ella estaba all&amp;iacute;. Aquella vez hab&amp;iacute;a tenido cuidado de moverse con suficiente sigilo como para que ella ni siquiera pudiera intuir su presencia. Por lo que pudo ver, parec&amp;iacute;a que hab&amp;iacute;a encontrado un recoveco entre las rocas que pensaba utilizar como madriguera, o casa, o como fuera que los elfos las llamaran, y estaba reuniendo ramas y hojarasca para protegerla un poco de lluvia y viento y hacerla algo m&amp;aacute;s acogedora.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Al d&amp;iacute;a siguiente, volvi&amp;oacute; a verla. La observ&amp;oacute; a lo largo de semanas, siempre asegur&amp;aacute;ndose de que ella no se percatara de su presencia. No tard&amp;oacute; en hac&amp;eacute;rsele obvio que pensaba instalarse a vivir all&amp;iacute;, quiz&amp;aacute;s indefinidamente, aliment&amp;aacute;ndose de lo que pudiera cazar o recolectar. Yssel, conmovido por las dificultades a las que ten&amp;iacute;a que enfrentarse la doncella, no tard&amp;oacute; en comenzar a ayudarla subrepticiamente: usaba su magia para que crecieran frutos en las ramas de los &amp;aacute;rboles que sab&amp;iacute;a que ella mirar&amp;iacute;a, apartaba las bayas venenosas de los alrededores del estanque, por si, ignorante de que lo eran, ella intentaba comerlas, recog&amp;iacute;a piedras y ramas partidas con formas que supon&amp;iacute;a que le ser&amp;iacute;an &amp;uacute;tiles y las dejaba cerca de su campamento... Todo sin ser visto ni o&amp;iacute;do por la dama, que, sin embargo, sospechaba que ten&amp;iacute;a que haber una mano invisible tras aquella inexplicable cadena de casualidades que hac&amp;iacute;a que todo le fuera m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Incluso algunas noches, cuando ella se dorm&amp;iacute;a, &amp;eacute;l se acercaba y se acurrucaba a su lado, teniendo siempre cuidado de despertar con el primer rayo de sol y marcharse antes de que ella abriera un ojo. Podr&amp;iacute;a haber seguido viviendo de aquella forma durante meses, o incluso a&amp;ntilde;os, pero ya hac&amp;iacute;a tiempo que se hab&amp;iacute;a convencido de que no ten&amp;iacute;a que esperar nada malo de ella y la curiosidad super&amp;oacute; las &amp;uacute;ltimas reservas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yssel us&amp;oacute; un poder que rara vez ha usado unicornio alguno, a pesar de que todos lo poseen por naturaleza. Cambi&amp;oacute; radicalmente de apariencia, adoptando la forma de un miembro de la misma raza que la doncella: un elfo, aunque de inusitada belleza, incluso para los elevados c&amp;aacute;nones de &amp;eacute;stos. Su piel, excepcionalmente p&amp;aacute;lida, parec&amp;iacute;a desprender una tenue luz de puro color blanco; su cabello, una melena largu&amp;iacute;sima que le alcanzaba hasta por debajo de la rodilla, ten&amp;iacute;a el mismo color dorado que su crin; y la luz que brillaba en sus ojos iluminaba sus hermosas facciones con una belleza que iba m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de lo f&amp;iacute;sico.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Con esta forma, se acerc&amp;oacute; a ella, decidido a conocer de una vez por todas la historia de la elfa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Cuando ella lo vio, no dijo nada. No obstante, un gesto de comprensi&amp;oacute;n aflor&amp;oacute; a su rostro. Permaneci&amp;oacute; largo rato contempl&amp;aacute;ndolo en silencio, como si no hubiera ninguna otra cosa en el mundo que mereciera m&amp;aacute;s la pena hacer, y al final baj&amp;oacute; por un instante los p&amp;aacute;rpados, como si intentara encerrar as&amp;iacute; la imagen en el interior de su mente. Cuado volvi&amp;oacute; a abrirlos, pronunci&amp;oacute;:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Has decidido mostrarte... de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El unicornio asinti&amp;oacute;, serenamente. Hab&amp;iacute;a permanecido todo aquel tiempo perfectamente inm&amp;oacute;vil, callado, decidido a respetar el momento de ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi nombre es Yssel, mi dama. Hace tiempo que nos conocemos...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Nadie me habla as&amp;iacute;, ya &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;confes&amp;oacute; ella, bajando la mirada, con un deje de melancol&amp;iacute;a&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;. Ya no soy una dama &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;explic&amp;oacute;, encogi&amp;eacute;ndose de hombros, al tiempo que volv&amp;iacute;a a levantar los ojos hasta los de &amp;eacute;l&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;. Ll&amp;aacute;mame Darsheeva.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;En aquel y posteriores encuentros, Darsheeva le cont&amp;oacute; su historia. En otro tiempo hab&amp;iacute;a sido la &amp;uacute;nica hija de una familia noble de gran peso en Arthia. Sin embargo, hab&amp;iacute;a cometido un crimen, un crimen que la hab&amp;iacute;a obligado a buscar refugio en aquellos bosques, donde sab&amp;iacute;a que nadie ir&amp;iacute;a a buscarla.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Se hab&amp;iacute;a escapado de casa, el d&amp;iacute;a antes de su boda, con la intenci&amp;oacute;n de no volver jam&amp;aacute;s.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Al parecer, sus padres hab&amp;iacute;an intentado casarla con un hombre al que odiaba, muy bien situado, eso s&amp;iacute;, y un excelente partido. Darsheeva, de coraz&amp;oacute;n fuerte y luchador, se hab&amp;iacute;a negado a ello con todas sus energ&amp;iacute;as, pero no hab&amp;iacute;a podido hacer nada por evitar una boda que todos deseaban menos ella. Finalmente, hab&amp;iacute;a optado por escapar. Prefer&amp;iacute;a tener que vivir toda su vida en aquel bosque, libre, que en un palacio lleno de lujos y maravillas, donde estar&amp;iacute;a encarcelada y sometida a un marido por el que sent&amp;iacute;a de todo menos amor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A lo largo de su relato, muchas veces la fuerza de los recuerdos la abrumaba, haciendo que las l&amp;aacute;grimas acudieran a sus ojos. Le cont&amp;oacute; como hab&amp;iacute;a cruzado el reino escondi&amp;eacute;ndose de las patrullas de soldados que la buscaban para devolverla a su casa y al que deb&amp;iacute;a ser su marido, como hab&amp;iacute;an estado a punto de dar con ella miles de veces, como, con ellos pis&amp;aacute;ndole los talones, hab&amp;iacute;a comenzado a internarse en el bosque, a modo de &amp;uacute;ltimo recurso, como alguien como ella, que jam&amp;aacute;s hab&amp;iacute;a abandonado la comodidad de las ciudades o los palacios ajardinados, hab&amp;iacute;a sufrido las inclemencias de la espesura salvaje, como hab&amp;iacute;a pasado hambre, sed, extenuaci&amp;oacute;n, como hab&amp;iacute;a tenido que aprender a evitar los animales peligrosos y a ignorar el dolor de sus extremidades para poder seguir adelante, siempre adelante, hasta aquel d&amp;iacute;a que, habiendo encontrado un estanque donde saciar su sed, un incre&amp;iacute;ble unicornio se apareci&amp;oacute; frente a ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Todo esto lo escuchaba Yssel con el coraz&amp;oacute;n en un pu&amp;ntilde;o, lleno de respeto y admiraci&amp;oacute;n por la fortaleza de la dama que ten&amp;iacute;a enfrente. A menudo, cuando la claridad del recuerdo hac&amp;iacute;a que sus ojos se llenaran de l&amp;aacute;grimas y que su voz temblara, &amp;eacute;l la rodeaba con sus fuertes brazos de unicornio para aliviar sus penas. Con el tiempo, los sentimientos que hab&amp;iacute;a dentro de ambos afloraron y los abrazos dieron lugar a los besos, y los besos... a otras cosas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;No pas&amp;oacute; mucho tiempo antes de que Yssel pudiera sentir con toda claridad la nueva vida que florec&amp;iacute;a en las entra&amp;ntilde;as de Darsheeva. Ella, con sus sentidos de madre, lo hab&amp;iacute;a percibido incluso antes que el unicornio. Decidieron llamarlo Tilion, que en la lengua de los elfos significa Hijo del Cuerno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Pero algo ensombrec&amp;iacute;a su felicidad. Se trataba de un hecho apenas perceptible al principio, pero que fue aumentando gradualmente de intensidad a medida que avanzaba el tiempo, hasta hacerse abrumadoramente obvio al final: Darsheeva se quedaba sin fuerzas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Al principio, lo consideraron normal: Darsheeva se fatigaba con facilidad, a pesar de que com&amp;iacute;a mucho m&amp;aacute;s del doble de lo que acostumbraba y apenas realizaba esfuerzos. &amp;quot;Necesitas energ&amp;iacute;a para dos&amp;quot;, hab&amp;iacute;a dicho &amp;eacute;l, rest&amp;aacute;ndole importancia. Sin embargo, con el tiempo, la elfa palideci&amp;oacute;. Las fuerzas la abandonaron hasta el punto en que apenas pod&amp;iacute;a hacer nada que requiriera m&amp;aacute;s energ&amp;iacute;a que permanecer de pie... y, finalmente, ni siquiera eso. &amp;Eacute;l la ayudaba, cazaba por ella, la manten&amp;iacute;a siempre abrigada y trataba de aliviar su mal como bien pod&amp;iacute;a, pero poco hab&amp;iacute;a que consiguiera mejorar. Darsheeva se consum&amp;iacute;a desde dentro. Y cre&amp;iacute;a saber la causa de ello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;El nacimiento de Tilion se&amp;ntilde;al&amp;oacute; el punto final en la vida de Darsheeva. Su coraz&amp;oacute;n la hab&amp;iacute;a mantenido viva, por amor maternal, hasta mucho despu&amp;eacute;s de que sus fuerzas se agotaran, s&amp;oacute;lo por el bien de su hijo. Cuando este naci&amp;oacute;, los ojos de ella se cerraron, su cabeza cay&amp;oacute; l&amp;aacute;nguidamente hacia atr&amp;aacute;s y su coraz&amp;oacute;n dej&amp;oacute; de latir. Hab&amp;iacute;a librado al ni&amp;ntilde;o toda la energ&amp;iacute;a que habr&amp;iacute;a necesitado para vivir los cientos de a&amp;ntilde;os que le quedaban y, como la llama mortecina de una vela que se ha consumido enteramente, titil&amp;oacute; por un instante y se extingui&amp;oacute;, dejando el mundo del unicornio a oscuras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Yssel llor&amp;oacute; amargas l&amp;aacute;grimas por la muerte de su amada. Siempre hab&amp;iacute;a o&amp;iacute;do que el amor de los unicornios hacia aquellos que no son de su propia raza es puramente plat&amp;oacute;nico. Jam&amp;aacute;s le hab&amp;iacute;an explicado por qu&amp;eacute;, pero el cad&amp;aacute;ver que ahora acariciaba, como si ella a&amp;uacute;n pudiera sentirlo, no dejaba lugar a dudas acerca de cu&amp;aacute;l era la raz&amp;oacute;n de aquello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Con el coraz&amp;oacute;n desgarrado, cubri&amp;oacute; de rocas la entrada del habit&amp;aacute;culo que ella hab&amp;iacute;a encontrado a orillas del estanque, donde hab&amp;iacute;an vivido todo aquel tiempo en un para&amp;iacute;so que acababa de ser arrasado por las llamas. Pronunciando unas palabras arcanas, sell&amp;oacute; aquellas piedras para que nadie jam&amp;aacute;s pudiera separarlas, envolvi&amp;oacute; al ni&amp;ntilde;o entre telas y, volviendo a adoptar su verdadera forma, lo sostuvo entre los dientes, dio media vuelta y se march&amp;oacute; de all&amp;iacute;. Cuentan que en cada lugar donde cay&amp;oacute; una de sus l&amp;aacute;grimas ahora brotan preciosas flores de los m&amp;aacute;s incre&amp;iacute;bles colores, que resplandecen tanto en verano como en invierno.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Diario de un asesinato</title>
    <published>2008-05-13T19:20:07Z</published>
    <updated>2008-05-14T15:19:14Z</updated>
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    <lj:music>Petula Clark - Downtown</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;5 de febrero de...&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;¿Recuerdas cuando éramos pequeños y jugábamos en estos prados? Todo nuestro universo éramos entonces tú y yo. Tú y yo y los adultos. Tú y yo y el mundo exterior. Tú y yo y el resto de cosas accesorias.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Éramos felices.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;¿Cuántos años han pasado? ¿Ocho? ¿Diez? No recuerdo cuántos teníamos. Para mí no has cambiado nada. Es decir, has crecido, tus hombros se han ensanchado y te ha salido barba, pero cuando miro atrás te veo siempre con el rostro que tienes ahora, en lugar de con el de entonces. Es extraño. Sin embargo, lo mismo me ocurre con mi propio recuerdo: nos imagino corriendo por los pastos, años atrás, y me resulta imposible borrar de la escena mis nuevas formas de mujer. Es curioso como la mente funciona...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;A los adultos siempre les parecimos muy divertidos. ¿Recuerdas cuántas veces llegaron a preguntarnos si éramos novios? Yo siempre me hacía la loca y evitaba responder la pregunta. Sabía que, si estabas cerca -y siempre lo estabas-, ibas a ser tú quien respondiera "no" con toda la seguridad del mundo.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Nunca me dolió la negativa. Lo que me dolía era aquella firmeza rotunda; que estuvieras tan seguro de que no pudiera suceder.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;A menudo deseo que ese tiempo hubiera durado para siempre. Sólo tú y yo. Jugando tan pronto a ser caballeros y princesas, como piratas, como intrépidos aventureros, buscadores de tesoros o cualquier cosa que alcanzara nuestra imaginación, pero siempre tú y yo. Tú y yo compartiéndolo todo. Sólo tú y yo. ¡Suena tan bien! No me cansaré de repetirlo.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Pero no hay nada más cruel que el tiempo. Implacablemente, inexorablemente, transcurrió, silencioso, forzándonos a crecer sin que pudiéramos hacer nada por evitarlo. Nadie nos preguntó si queríamos hacerlo o si preferíamos seguir siendo niños. A nadie se le ocurrió que tal vez prefiriéramos vivir en ese pequeño mundo para siempre...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Crecimos, sí. Y eso conllevó algo que había temido desde el principio: que te fueras alejando de mí. No hubo gritos, no hubo discusiones ni escenas de lágrimas. No eran necesarios. Sabía muy bien cuál era mi lugar, sin necesidad de que ninguna experiencia desagradable me pusiera en él. Era obvio que lo que sentías por mí no era lo mismo que yo sentía por ti. Lo sabía desde que éramos pequeños, desde la primera vez que escuché esa rotundidad hiriente en tu negativa. A pesar de eso, aquello no lo hacía menos doloroso; sólo ineludible e inalterable, como el Hado de una tragedia griega.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Sabía que no había nada que yo pudiera hacer para cambiar eso. Sabía que jamás llegarías a quererme como yo te quería. Pero nunca tuve la fuerza de voluntad necesaria para apartarme de tu lado. Prefería darte todo cuanto podía en los escasos ratos que aún tenías para mí e imaginar que algún día abrirías los ojos y me querrías y todo volvería a ser como en los dulces días de nuestra infancia. Sólo tú y yo. Queriéndonos, amándonos en algún lugar alejado del mundo hostil en que nos hicimos mayores. Sólo tú y yo.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Tú y yo...&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;17 de marzo de...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;"Una amiga". Esto es lo que soy para ti. Así me has presentado hoy a la chica esa de melena espectacular y sonrisa falsa de la que no eres capaz de apartar los ojos. "Una amiga", una simple, una vulgar amiga, una más entre tantas...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;¿Dónde han ido las incontables tardes que pasamos juntos? ¿Y las horas enteras que pasé escuchándote atentamente mientras tu imaginación volaba libre, muy lejos de mí? ¿Y nuestros juegos? ¿nuestras historias? ¿nuestros sueños? ¿Todo eso no merece ser llamado por algo más que por un simple "una amiga"? ¿O acaso temes que la muñeca de porcelana esta que te tiene cautivado se sienta atacada por el hecho de tener que compartirme contigo? Pues bien, ya se puede ir acostumbrando, porque me niego a ser sólo "una amiga". Soy yo, soy &lt;i&gt;tu&lt;/i&gt; amiga, y no pienso renunciar a ti así de fácilmente.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Veremos lo que ocurre...&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;2 de mayo de...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;¡Estoy harta de la chica de porcelana esta! ¡Harta! ¿Es que no te das cuenta de que no te valora en absoluto? ¿Es que no ves que ni siquiera te escucha? Para ella no importa lo más mínimo lo que tengas que decirle: sólo eres otro chico mono que ha caído prendado por sus encantos. Ni siquiera se ha detenido a mirar cómo eres por dentro: no tiene ninguna relevancia. Lo único que ella tiene que hacer es limitarse a asentir y poner caritas monas mientras tú hablas, reírse cuando haces una pausa y desviar el tema hacia lo guapo y listo que eres si le haces alguna pregunta que no entienda para tenerte contento. ¿Pero cómo puedes estar tan cegado por una cosa así de insulsa? No puedo entenderlo, amor mío, no puedo entenderlo...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;No te estoy pidiendo que la dejes por mí. Ya sé que eso no ocurrirá y que tengo que acostumbrarme a que salgas con otras chicas, pero... ¿es necesario que sean chicas así? ¡Por Dios, cariño! Seguro que podrías encontrar algo mejor sin buscar mucho... algo más acorde con lo que te mereces. Aún recuerdo los celos que sentí la primera vez que te vi besar a otra chica -­no era la primera vez que lo hacías, por supuesto­- y no pueden ni compararse a la rabia que me invade cada vez que te veo poner esa cara de cordero muerto cuando ella baja de su pedestal en el cielo y se digna a mirarte. Es exasperante. Exasperante hasta extremos que nunca pensé que fueran posibles.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;22 de junio de...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Amarga victoria. Tu querida será tonta perdida, pero de zorra también tiene un rato. Y un rato bien largo. Le ha faltado tiempo, en cuanto la he dejado en evidencia, para correr a refugiarse entre tus brazos. ¡Maldita sea! ¡Parece que lo haya hecho aposta! ¿Es que acaso se ha dado cuenta de lo que siento por ti? ¿Sabía al hacerlo el daño que me haría? Sí, estoy segura de que sí. Su única intención era devolverme el golpe, hacerme sufrir sin que tú lo notaras... ¡Maldita víbora! ¡Cómo la odio! La odio con todas mis fuerzas... ¡Si supiera cómo abrirte los ojos!&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;25 de agosto de...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Cada vez estoy más convencida: tengo que hacer algo por ti. Me consumo viéndote malgastar tu vida al lado de la inutilidad en persona. Al principio no me atrevía a aceptarlo, pero poco a poco me voy haciendo a la idea: soy tu amiga, debo ayudarte, debo sacarte de este encantamiento en el que te tiene atrapado semejante bruja. Aunque no quieras salir de él. Aunque te duela... Sé que debo hacer lo mejor para ti. Eso es lo que hacen las amigas, ¿no? Y yo soy "una amiga", tu amiga, en realidad... Y la más fiel que puedas encontrar.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Tengo que pensar un plan. No me da miedo hacer lo que tenga que hacer: sé que, igualmente, no lo entenderás. Incluso es bastante probable que termines enfadándote conmigo. No importa: sé cómo eres, lo acepto. Sé que nunca valorarás nada de lo que te ofrezca o haga por ti. Nunca lo has hecho. Y, aún así, te quiero. Te quiero mucho más de lo que nunca podrá quererte esa muñeca sintética de ojos de pez. Y aceptaré las consecuencias que se deriven de mis acciones, por dolorosas que sean, sabiendo que lo hice todo por tu bien, por... por amor.&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify; font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;3 de octubre de...&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Ya está hecho. Todo ha salido como estaba planeado. Ella ya no puede hacernos daño, mi vida. Ellos -la policía, tus padres, los míos...- no lo entienden. No comprenden que tenía que hacerlo, que no podía dejar que las cosas siguieran así... Tú sí lo harás. Sé que algún día, tarde o temprano, abrirás los ojos y comprenderás que lo hice todo por ti. Entonces te dará igual lo que digan ellos, o cualquier otro que se atreva a juzgarnos, me perdonarás y me querrás. Y, ese día, volveremos a ser tú y yo de nuevo. Solos tú y yo.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Esperaré lo que haga falta, mi amor. En esta celda de aislamiento tenemos todo el tiempo del mundo. Es pequeña, lo sé, pero no necesitamos mucho más teniéndonos el uno al otro. Me siento feliz sabiendo que ya nadie puede arrebatarte, que me perdonarás y seremos tú y yo, para siempre, de nuevo, y que nada en el mundo podrá interponerse entre nosotros.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Te quiero, cariño, y no permitiré que nunca nadie nos separe.&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Por eso te comí.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Invierno, quinta parte: La Secesión Nigromántica</title>
    <published>2008-05-09T01:31:31Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:28:19Z</updated>
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    <lj:music>Muse - Apocalypse, please</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-El Rey Lindir muri&amp;oacute; -explic&amp;oacute; Drelliane. Hab&amp;iacute;an pasado casi tres semanas desde su llegada a la Ciudad de Hielo, pero ni el Pr&amp;iacute;ncipe parec&amp;iacute;a haberse cansado lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo de sus relatos sobre su propia infancia o el mundo exterior ni ella de los de &amp;eacute;l acerca de tiempos pasados-. Ocurri&amp;oacute; menos de dos meses despu&amp;eacute;s de la boda de su hija. En las cr&amp;oacute;nicas se escribi&amp;oacute; que fue un accidente de caza, pero lo cierto es que nadie supo explicar nunca qu&amp;eacute; clase de accidente le llev&amp;oacute; a caerse solo del caballo, con un cuchillo clavado entre los om&amp;oacute;platos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Pr&amp;iacute;ncipe baj&amp;oacute; la mirada, inc&amp;oacute;modo. Drelliane nunca terminar&amp;iacute;a de acostumbrarse a aquella particular sombra que nublaba su impecable candidez en cada ocasi&amp;oacute;n en que ella le desvelaba alguna muestra de la crueldad del mundo. Aquella turbaci&amp;oacute;n no dejaba de divertirla, pero tambi&amp;eacute;n le causaba un inc&amp;oacute;modo sentimiento de culpa que no consegu&amp;iacute;a ignorar por completo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-La ley de Arthia era clara al respecto -sigui&amp;oacute; explicando-: muerto el rey sin hijos varones, la corona pasaba al hombre con quien se hab&amp;iacute;a casado su hija...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-Lord Dagor Aenarion -asinti&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe, recordando el episodio que ella misma le hab&amp;iacute;a contado poco antes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;Exactamente. El Rey Dagor, a&amp;uacute;n en el trono, no puede decirse que est&amp;eacute; siendo uno de los m&amp;aacute;s amados de la historia de Arthia. Fue &amp;eacute;l quien reabri&amp;oacute; la guerra en el Este,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;dot&amp;oacute; a los Cruzados de poder y privilegios sin precedentes y les autoriz&amp;oacute; a practicar la Caza de Brujas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;No me dijiste que los Cruzados se crearon para proteger Arthia de los demonios y criaturas de la Oscuridad? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; tiene que ver eso con las brujas?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Drelliane se encogi&amp;oacute; de hombros, con una mueca de disgusto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-Supongo que alguien decidi&amp;oacute; que nosotras tambi&amp;eacute;n &amp;eacute;ramos criaturas de la Oscuridad...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-A m&amp;iacute; no me pareces eso... -protest&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe, en un tono tan indignado y tan rotundo que hizo que Drelliane tuviera que contenerse para no espachurrarlo en un abrazo, como si de una mu&amp;ntilde;eca de trapo se tratara. En lugar de eso, desvi&amp;oacute; la mirada y sigui&amp;oacute; relatando con una sonrisa a medio reprimir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-Desde su nacimiento, la Orden de los Cruzados hab&amp;iacute;a tenido una fuerza notable, pero su influencia hab&amp;iacute;a sido siempre mantenida a raya por el poder de la corona. Desde el ascenso de Dagor, sin embargo, los Cruzados y la corona eran una sola cosa. Sin nadie que les controlara, se proclamaron a s&amp;iacute; mismos los guardianes y defensores de los elfos contra cualquier peligro, incluso aquel que pudiera provenir de la propia Arthia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; hab&amp;iacute;an de ser las brujas un peligro? -cuestion&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-A los elfos no les gusta que las otras razas usen la magia -respondi&amp;oacute; Drelliane-. Tienen demasiado presente lo que sucedi&amp;oacute; durante la Secesi&amp;oacute;n Nigrom&amp;aacute;ntica... aunque me temo que han olvidado que algunos de sus principales instigadores fueron precisamente elfos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&amp;iquest;La Secesi&amp;oacute;n Nigrom&amp;aacute;ntica?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;Ocurri&amp;oacute; hace varios siglos, cuando todo el continente se divid&amp;iacute;a en s&amp;oacute;lo tres naciones: Edhellion, Arthia y Athraennor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&amp;iexcl;Eso ya me lo contaste! -exclam&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe, sonriendo con la felicidad de un ni&amp;ntilde;o que se sabe la lecci&amp;oacute;n-. La Paz &amp;Eacute;lfica -anunci&amp;oacute;, satisfecho.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;Correcto -asinti&amp;oacute; ella, sonriendo con ternura. Todav&amp;iacute;a no se acostumbraba a la facilidad con que el humor de su anfitri&amp;oacute;n cambiaba por completo ante sus solas palabras-. Los tres reinos estaban gobernados por elfos de distintas razas, y los tres convivieron en armon&amp;iacute;a durante poco m&amp;aacute;s de dos mil a&amp;ntilde;os, mientras en el resto de continentes los seres de vida m&amp;aacute;s corta continuaban pele&amp;aacute;ndose por la existencia. Pero la Secesi&amp;oacute;n Nigrom&amp;aacute;ntica ocurri&amp;oacute; al final de la Paz &amp;Eacute;lfica, y, si bien no puede achac&amp;aacute;rsele la entera culpa de ello, muchos creen que contribuy&amp;oacute; a precipitarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Qu&amp;eacute; ocurri&amp;oacute;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Durante los dos milenios de paz, cada uno de los reinos aprovech&amp;oacute; para florecer a su modo. Athraennor, el m&amp;aacute;s grande y poderoso de los tres (en realidad, incluso m&amp;aacute;s grande que los otros dos juntos), se desarroll&amp;oacute; especialmente en el campo de la magia. A lo largo de toda su frontera se construy&amp;oacute; un cierto n&amp;uacute;mero de torres dedicadas a los estudios arcanos, cuya funci&amp;oacute;n era desarrollar las posibilidades de esa nueva disciplina, as&amp;iacute; como formar a nuevos hechiceros. Las fundaron elfos lunares, la raza dominante en Athraennor, pero aceptaban entre sus filas a cualquiera que demostrara talento y voluntad, sin importar su raza, origen, clase o religi&amp;oacute;n. Fueron las primeras escuelas de magia de las que se tiene memoria en nuestra era y tambi&amp;eacute;n la primera vez que los elfos aceptaron compartir sus artes con el resto de razas... y desgraciadamente tambi&amp;eacute;n la &amp;uacute;ltima.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;El Pr&amp;iacute;ncipe asinti&amp;oacute; en silencio. Hac&amp;iacute;a un par de semanas le hab&amp;iacute;a contado que, en el tiempo anterior a la Primera Invasi&amp;oacute;n, el mundo bull&amp;iacute;a de magia y casi todas las criaturas sab&amp;iacute;an beneficiarse de ella en mayor o menor medida. Ambos se hab&amp;iacute;an maravillado juntos de que los dram&amp;aacute;ticos sucesos que llevaron al fin de aquella era consiguieran borrarla casi por completo de la faz del mundo y convertir lo que hasta entonces hab&amp;iacute;a sido una habilidad natural, como lo eran el correr o el hablar, en una ciencia dif&amp;iacute;cil e intrincada, al alcance de unos pocos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-La m&amp;aacute;s importante de todas las torres -sigui&amp;oacute; explicando Drelliane- era aquella en que se reun&amp;iacute;an los estudiosos de los procesos de la vida y la muerte. Se llamaban a s&amp;iacute; mismos los Nigromantes y entre sus mayores objetivos se hallaba la b&amp;uacute;squeda de la inmortalidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Esta vez, el Pr&amp;iacute;ncipe frunci&amp;oacute; el ce&amp;ntilde;o, confundido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;Pero... los elfos ya eran inmortales, &amp;iquest;no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;L&lt;/span&gt;a bruja neg&amp;oacute; con la cabeza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;Los elfos no envejecen, ni mueren por esa causa, pero s&amp;iacute; pueden ser asesinados o sufrir muertes violentas y no hay nada a lo que teman m&amp;aacute;s. Precisamente una de las razones por la que la Paz &amp;Eacute;lfica dur&amp;oacute; tanto es porque a ning&amp;uacute;n elfo le hace gracia ir a la guerra cuando tiene tanto que perder. El precio de la eternidad es tan alto que siempre terminaban prefiriendo ceder y aceptar la soluci&amp;oacute;n pac&amp;iacute;fica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Por qu&amp;eacute; se rebelaron entonces los Nigromantes? &amp;iquest;Descubrieron la inmortalidad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;No exactamente -respondi&amp;oacute; Drelliane, mordi&amp;eacute;ndose el labio inferior, sin saber muy bien c&amp;oacute;mo abordar el tema-. Descubrieron a los Otros Dioses.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;Durante unos inc&amp;oacute;modos instantes, el Pr&amp;iacute;ncipe abri&amp;oacute; la boca sin emitir sonido alguno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-No es necesario que sigas -dijo al fin, abatido, desviando la mirada al suelo-. Puedo imaginarme el resto de la historia...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;La joven bruja se mordi&amp;oacute; el labio inferior, buscando la forma de continuar. Por primera vez desde que hab&amp;iacute;a comenzado la narraci&amp;oacute;n, su voz son&amp;oacute; rota y velada, como si le costara trabajo expulsarla fuera de su garganta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Los Nigromantes alzaron un ej&amp;eacute;rcito de no-muertos contra los Reinos &amp;Eacute;lficos. Edhellion y Arthia resistieron m&amp;aacute;s o menos bien, pero Athraennor, dividido por luchas internas, sufri&amp;oacute; cuantiosas p&amp;eacute;rdidas antes de que la rebeli&amp;oacute;n fuera contenida y se llegara a una situaci&amp;oacute;n de equilibrio. Sin embargo, ya no hab&amp;iacute;a vuelta atr&amp;aacute;s: la magia de la muerte hab&amp;iacute;a convertido lo que un d&amp;iacute;a hab&amp;iacute;an sido prados f&amp;eacute;rtiles en una ci&amp;eacute;naga maldita en la que los cad&amp;aacute;veres no descansaban. Hasta d&amp;iacute;a de hoy, no se sabe de ning&amp;uacute;n vivo que haya podido internarse en ella, y mucho menos llegar hasta la Torre de la Nigromancia. Algunos han intentado acercarse por mar, pero tampoco se sabe de nadie que haya regresado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-Entonces, &amp;iquest;qu&amp;eacute; fue de los Nigromantes?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;-&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n sabe? Parte de ellos fueron convertidos en liches, otros en vampiros... Muchos no se resignaron a dar por terminada la guerra y siguen intentando dominar el mundo de los vivos, otros fueron exterminados por la reci&amp;eacute;n nacida Orden de Cruzados o por sus antiguos compa&amp;ntilde;eros magos de Athraennor... Incluso es posible que algunos contin&amp;uacute;en con sus estudios sobre la muerte como si nada hubiera pasado en el mundo exterior. Por descontado, no ser&amp;eacute; yo la que se arriesgue a ir a preguntarles...&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;No le est&amp;aacute;s cogiendo gusto a esto de desafiar a la muerte? -pregunt&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco, divertido, fijando en ella aquellos ojos suyos de cristal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-S&amp;oacute;lo cuando vale la pena -respondi&amp;oacute; ella, gui&amp;ntilde;&amp;aacute;ndole un ojo para dedicarle, a continuaci&amp;oacute;n, una de sus mejores sonrisas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Verano, segunda parte: Noche de lobos</title>
    <published>2008-04-04T17:38:11Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:28:42Z</updated>
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    <lj:music>Skype otra vez</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;De entre todos los pretendientes rechazados por la princesa Lillian, hab&amp;iacute;a uno -s&amp;oacute;lo uno- que jam&amp;aacute;s se hab&amp;iacute;a resignado. Amaba a la princesa sin ser correspondido desde hac&amp;iacute;a d&amp;eacute;cadas, y las repetidas negativas de la doncella no hab&amp;iacute;an hecho m&amp;aacute;s que avivar aquel fuego que ard&amp;iacute;a sin control en el interior de su pecho. Su nombre era Dagor y hab&amp;iacute;a sido Palad&amp;iacute;n Supremo de la Sagrada Orden de los Cruzados desde hac&amp;iacute;a cuatro siglos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;El nombre de Dagor era conocido en todo el reino con respeto y veneraci&amp;oacute;n, pero nunca con amor. Hab&amp;iacute;a entregado toda su vida a luchar contra los peligros que amenazaban Arthia, lo cual le hab&amp;iacute;a tra&amp;iacute;do gloria y admiraci&amp;oacute;n, mas era orgulloso y severo, y duro de coraz&amp;oacute;n. Sin embargo, amaba sinceramente, a su propia y desesperada manera, a la princesa, a la que hab&amp;iacute;a dedicado su entrega constante desde el primer d&amp;iacute;a que sus ojos se posaron en sus delicados rasgos, sin que eso le acarreara un progreso notable hacia la consecuci&amp;oacute;n de su objetivo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;La devoci&amp;oacute;n infatigable de Dagor hacia la princesa le hab&amp;iacute;a hecho correr peligro -sin que &amp;eacute;l ni siquiera fuera consciente de ello- en varias ocasiones con anterioridad, cuando insist&amp;iacute;a en verla hasta tarde y ella apenas alcanzaba a deshacerse de &amp;eacute;l antes de que el sol se pusiera y la luna llena se levantara en el cielo. En aquella ocasi&amp;oacute;n, sin embargo, a punto estuvo el palad&amp;iacute;n de perder la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Las estancias de la princesa se hallaban sorprendentemente apartadas del resto del castillo, sus muros eran gruesos y su puerta podr&amp;iacute;a haber resistido el embate de un ariete incluso mejor que la de la entrada. Esto deb&amp;iacute;a ser as&amp;iacute;, puesto que, en las noches en las que la maldici&amp;oacute;n actuaba, el monstruo en el que se convert&amp;iacute;a montaba en una temible c&amp;oacute;lera gritando y rugiendo y destrozando todo cuanto hallaba a su paso con una fuerza sobrehumana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;En mala hora, a Dagor se le ocurri&amp;oacute; la idea de trepar en secreto por la ventana de Lillian, para seducirla a solas y en mitad de la noche. No se resistir&amp;iacute;a... y, si se resist&amp;iacute;a... en fin, &amp;eacute;l era m&amp;aacute;s fuerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Poco a poco, aquella idea fue ganando peso en su mente, hasta convertirse en una verdadera obsesi&amp;oacute;n. Fue entonces cuando decidi&amp;oacute; llevarla a la pr&amp;aacute;ctica.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Quiz&amp;aacute;s se habr&amp;iacute;a salido con la suya, si hubiera elegido mejor la noche, si no hubiera habido luna llena. Su luz plateada ba&amp;ntilde;aba el mundo, fr&amp;iacute;a y ajena a todo cuanto se suced&amp;iacute;a sobre su superficie. Lord Dagor levant&amp;oacute; la cabeza, para mirarla. Tal vez habr&amp;iacute;a tenido que elegir una noche sin luna, para tener el amparo de la oscuridad... De todos modos, no importaba: aquella zona del castillo siempre estaba sorprendentemente vac&amp;iacute;a... Y, adem&amp;aacute;s, era absolutamente incapaz de esperar otro d&amp;iacute;a. Ten&amp;iacute;a que hacerlo, y ten&amp;iacute;a que hacerlo ya.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Balance&amp;oacute; su cuerpo para llegar a la repisa de otra ventana con la mano, tratando de no mirar abajo. No era un ascenso f&amp;aacute;cil, aunque las plantas trepadoras que crec&amp;iacute;an en toda la parte interior del castillo permit&amp;iacute;an una escalada que, en otro caso, habr&amp;iacute;a sido pr&amp;aacute;cticamente imposible (o, al menos, muy digna de m&amp;eacute;rito).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;S&amp;oacute;lo unos metros m&amp;aacute;s lo separaban de la ventana de su princesa deseada, s&amp;oacute;lo un ligero esfuerzo...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Finalmente, consigui&amp;oacute; llegar hasta su objetivo. Sus brazos entrenados no tuvieron ning&amp;uacute;n problema para levantar el peso de su cuerpo y, con un &amp;aacute;gil movimiento, entr&amp;oacute; en la estancia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;La alcoba de la princesa estaba a oscuras, pero la luz que entraba por la ventana, aunque d&amp;eacute;bil, era suficiente para sus ojos &amp;eacute;lficos. Cautelosamente, se acerc&amp;oacute; hasta la cama... y lo que vio lo dej&amp;oacute; sin aliento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Los ojos de la princesa, aquellos dos preciosos ojos verdes que no pod&amp;iacute;a quitarse de la cabeza ni siquiera en el fragor de la batalla m&amp;aacute;s cruenta, lo observaron por un momento, asustados y repletos de l&amp;aacute;grimas, desde un cuerpo que no era el de Lillian, sino el de un monstruo horrible, grande y peludo, con facciones marcadamente lupinas, como si un lobo salvaje hubiera crecido hasta el tama&amp;ntilde;o de un hombre y hubiera aprendido a andar sobre dos patas. Lord Dagor ya hab&amp;iacute;a visto antes cuerpos como aquel: era un lic&amp;aacute;ntropo... y en plena transformaci&amp;oacute;n, adem&amp;aacute;s.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Lo &amp;uacute;ltimo que cambi&amp;oacute; fueron los ojos. Durante unos pocos momentos, pudo leerse en ellos una s&amp;uacute;plica silenciosa, que sus mand&amp;iacute;bulas transformadas ya no pod&amp;iacute;an pronunciar, para luego extinguirse de su seno toda se&amp;ntilde;al de humanidad: se volvieron fr&amp;iacute;os y salvajes, totalmente desprovistos de raz&amp;oacute;n o piedad, o cualquier emoci&amp;oacute;n que no fuera la sed de sangre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Lo &amp;uacute;nico que Lord Dagor pudo hacer fue desenvainar su espada y encomendarse a los dioses. Ya se hab&amp;iacute;a enfrentado a lic&amp;aacute;ntropos antes, pero siempre hab&amp;iacute;a llevado su armadura y contado con la ayuda de otros miembros de la Orden. Ahora, sin embargo, se hallaba desprovisto de ambas cosas, en la misma habitaci&amp;oacute;n que uno de ellos, y sin escapatoria posible, puesto que tanto intentar abrir la puerta atrancada como tratar de salir a trav&amp;eacute;s de la ventana implicar&amp;iacute;a ofrecer al monstruo unos momentos de vulnerabilidad que sin duda resultar&amp;iacute;an fatales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Como esperaba, la bestia en la que se hab&amp;iacute;a convertido su bella se abalanz&amp;oacute; violentamente sobre &amp;eacute;l, atac&amp;aacute;ndolo con colmillos y garras. Sus ataques eran tan r&amp;aacute;pidos y tan fuertes que una compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a entera de soldados habr&amp;iacute;a tenido dificultades para sobrevivir. Sin embargo, el palad&amp;iacute;n los resisti&amp;oacute; con estoica heroicidad, uno tras otro, durante horas. Aquella fue sin duda la noche m&amp;aacute;s larga de su vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Al amanecer, los encontraron yaciendo, cada uno, en un rinc&amp;oacute;n opuesto de la habitaci&amp;oacute;n. Lillian estaba p&amp;aacute;lida y temblaba de miedo y de injusta culpabilidad, mientras que Dagor sangraba por varias heridas de importancia y al borde estuvo de la muerte. Los m&amp;eacute;dicos del rey, &amp;uacute;nicos conocedores de la enfermedad de la princesa, aparte de ella misma y el propio Rey Lindir, tuvieron que usar todas sus artes para salvarle la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Lindir fue a ver a Lord Dagor hacia el final de su recuperaci&amp;oacute;n, cuando ya se encontraba fuera de peligro. Primero lo abofete&amp;oacute; y luego le hizo jurar que bajo ning&amp;uacute;n concepto desvelar&amp;iacute;a jam&amp;aacute;s aquel temible secreto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Por supuesto, mi rey -respondi&amp;oacute; Dagor, con la sonrisa de quien ve llegar un momento con el que ha so&amp;ntilde;ado durante mucho tiempo-. Pero con una condici&amp;oacute;n...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Apenas un mes m&amp;aacute;s tarde, las campanas repicaban y la ciudad te&amp;ntilde;ida de fiesta gritaba y aclamaba a su nuevo pr&amp;iacute;ncipe. Lord Dagor Aenarion, Palad&amp;iacute;n Supremo de la Sagrada Orden de los Cruzados de Arthia, acababa de desposar -al fin- a su amada princesa.&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Verano, primera parte: "¡Tonterías!"</title>
    <published>2008-04-03T22:42:02Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:29:11Z</updated>
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    <content type="html">&lt;p class="MsoBodyText3" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Las espadas silbaban y se entrechocaban a tanta velocidad que la batalla era m&amp;aacute;s perceptible al o&amp;iacute;do que a la vista. Ambos contendientes eran marcadamente diferentes en cuanto a la silueta, pero m&amp;aacute;s y m&amp;aacute;s parecidos como m&amp;aacute;s se centraba el examen en los detalles: uno de ellos era alto y estilizado, de porte se&amp;ntilde;orial y gesto sereno, mientras que el otro era algo m&amp;aacute;s bajo, atl&amp;eacute;tico y juvenil, y carec&amp;iacute;a de la fr&amp;iacute;a seguridad con que el primero manejaba el arma. Sus nombres eran respectivamente, Elran y Eithan, y su apellido era el mismo: Elannon.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;La espada del m&amp;aacute;s joven, Eithan, fue apartada con fuerza por un golpe certero. Pese a que su mano no lleg&amp;oacute; a soltar la empu&amp;ntilde;adura, el golpe fue suficiente para que el chico no pudiera responder al ataque siguiente, que concluy&amp;oacute; con la espada de Elran a pocos mil&amp;iacute;metros de la piel de su cuello.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Mira a los ojos de tu oponente, no a su arma -le aconsej&amp;oacute;, sonriendo burlonamente-. Su arma nunca te mostrar&amp;aacute; sus verdaderas intenciones.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Eithan asinti&amp;oacute;, pero sus ojos, en contra de lo que &amp;eacute;ste mismo le estaba indicando, no enfocaban los de su oponente, sino que miraban lejos por encima de su hombro, a la figura femenina sentada en la fuente. Un gato -una gata, de hecho- remoloneaba dulcemente en su falda, acariciada por gr&amp;aacute;ciles dedos.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Las puntas de la sonrisa de Elran se curvaron fugazmente hacia arriba. Este fue el &amp;uacute;nico signo visible que dio de reconocer la direcci&amp;oacute;n de la mirada del otro muchacho.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-La princesa Lillian... -coment&amp;oacute;, divertido-. Apuntas alto, hermanito.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Nadie entend&amp;iacute;a por qu&amp;eacute; la princesa Lillian no hab&amp;iacute;a encontrado marido a&amp;uacute;n. Hab&amp;iacute;a entrado en la edad de casarse antes de que Elran o Eithan nacieran y las princesas -y a&amp;uacute;n menos las de belleza tan reconocida como la de Lillian- no sol&amp;iacute;an demorar mucho tal enlace.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;La raz&amp;oacute;n de todo aquello era que la princesa escond&amp;iacute;a un oscuro secreto: desde su m&amp;aacute;s tierna infancia, cuando recibi&amp;oacute; un mordisco de una bestia salvaje, hab&amp;iacute;a estado afectada de licantrop&amp;iacute;a. Mientras por el d&amp;iacute;a era una jovencita dulce y de buen coraz&amp;oacute;n, las noches de luna llena se convert&amp;iacute;a en una m&amp;aacute;quina de matar sin freno ni raz&amp;oacute;n. Los m&amp;eacute;dicos de todo el reino trabajaban sin cesar para encontrar una cura para la princesa, pero, mientras tanto, ella deb&amp;iacute;a rechazar con excusas cualquier pretendiente que se le presentara.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Eithan se sonroj&amp;oacute; visiblemente, incluso a pesar de la natural habilidad &amp;eacute;lfica para ocultar los propios sentimientos. Su contendiente pareci&amp;oacute; divertido ante tal reacci&amp;oacute;n y, como sol&amp;iacute;a hacer desde que ambos eran ni&amp;ntilde;os, se burl&amp;oacute; de &amp;eacute;l:&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Siempre has sido un rom&amp;aacute;ntico incurable...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Y t&amp;uacute; un c&amp;iacute;nico sin remedio -respondi&amp;oacute; el otro, devolvi&amp;eacute;ndole la atenci&amp;oacute;n.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Si estuvieras prometido desde el d&amp;iacute;a en que naciste con una se&amp;ntilde;ora de Edhellion a la que no has visto en tu vida, t&amp;uacute; tambi&amp;eacute;n ser&amp;iacute;as un c&amp;iacute;nico, mi querido hermano. Tienes suerte de no ser el primog&amp;eacute;nito...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;El menor call&amp;oacute; ante estas palabras, no encontrando nada que decir. Lo cierto era que por nada del mundo le habr&amp;iacute;a gustado cambiar el orden de nacimiento con su hermano Elran. Su prometida era bella e influyente, hija de un respetado miembro del Consejo del Bosque y, por lo que sab&amp;iacute;a, una de las m&amp;aacute;s deseadas j&amp;oacute;venes de entre los elfos silvanos. Sin embargo, la idea de desposarse por motivos pol&amp;iacute;ticos, como eran el estrechar la relaci&amp;oacute;n entre las siempre distantes familias nobles de Arthia y Edhellion, sencillamente le repugnaba, y hac&amp;iacute;a que admirara la c&amp;iacute;nica resignaci&amp;oacute;n con que se lo tomaba su hermano.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-&amp;iexcl;Otra vez! -exclam&amp;oacute; este &amp;uacute;ltimo, asiendo con fuerza su espada y lanz&amp;aacute;ndose contra Eithan antes de que tuviera tiempo de salir de su ensimismamiento y prepararse para recibir el ataque. Su instinto tom&amp;oacute; las riendas de la situaci&amp;oacute;n, eligiendo el curso de acci&amp;oacute;n que m&amp;aacute;s est&amp;uacute;pido parec&amp;iacute;a: sin soltar la espada, el hermano menor cruz&amp;oacute; las manos frente a su cuerpo y se inclin&amp;oacute; hacia atr&amp;aacute;s.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;La espada de Elran se detuvo con un ruido sordo. En contra lo que habr&amp;iacute;a podido esperarse, no le hab&amp;iacute;a cortado un brazo, sino que hab&amp;iacute;a quedado bloqueada a mitad de su trayectoria por alguna clase de barrera invisible. Eithan respir&amp;oacute; hondo.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Veo que tus reflejos a&amp;uacute;n funcionan -ri&amp;oacute; Elran, dando unos suaves golpecitos con el arma en la barrera que se hab&amp;iacute;a creado entre su hermano y &amp;eacute;l. Por muchas veces que lo hubiera visto, nunca dejar&amp;iacute;a de sorprenderle-. Pero eso queda fuera de las reglas: no puedes usar tus malditos poderes de sacerdote en un duelo de espadas.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Sabes que no soy un guerrero, Elran. Si los dioses hubieran querido que manejara las armas mejor que t&amp;uacute; o que sucediera a pap&amp;aacute; como Caballero de la Corte, me habr&amp;iacute;an hecho nacer a m&amp;iacute; primero...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Y entonces estar&amp;iacute;as prometido con una damisela silvana y no habr&amp;iacute;as tenido ninguna posibilidad de llevarte a la princesa -respondi&amp;oacute; el otro, recuperando su habitual tono burl&amp;oacute;n.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Tampoco la tengo ahora...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Elran enfund&amp;oacute; su espada, sucedido por Eithan, a quien cogi&amp;oacute; por los hombros con fuerza y oblig&amp;oacute; a caminar hacia el edificio principal del castillo. El camino pasaba por el lado de la fuente.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Qu&amp;eacute; iluso eres, hermanito, qu&amp;eacute; iluso... -murmur&amp;oacute; Elran, entre dientes.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;Cuando estuvieron a poca distancia de la princesa, la gata salt&amp;oacute; espectacularmente de su falda a brazos de Eithan, oblig&amp;aacute;ndole a pararse.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-&amp;iexcl;Cassandra! -exclam&amp;oacute; Eithan, en tono de divertida reprimenda, levantando la gata frente a su cara-. Alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a no me dar&amp;aacute; tiempo de cogerte...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;La gata ronrone&amp;oacute;, como si aquella posibilidad no la preocupara mucho, y se escurri&amp;oacute; como una sombra por los brazos de Eithan, acurruc&amp;aacute;ndose entre ellos y su pecho.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;Lo cierto era que no ten&amp;iacute;a mucho de lo que preocuparse. Como gata &amp;eacute;lfica que era, Cassandra pose&amp;iacute;a una agilidad inimaginable incluso para un gato corriente, adem&amp;aacute;s de unos pocos poderes m&amp;aacute;gicos. Aunque Eithan fallara al cogerla, se las arreglar&amp;iacute;a para terminar el salto acurrucada en su pecho con tanta elegancia que parecer&amp;iacute;a que habr&amp;iacute;a cambiado de direcci&amp;oacute;n en mitad del mismo aire.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Dudo que eso suceda alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a, Eithan -respondi&amp;oacute; la voz dulce de la princesa-. En el fondo, sabe que la quer&amp;eacute;is demasiado como para permitir que tal cosa ocurriera. -La gata increment&amp;oacute; perceptiblemente el volumen de sus ronroneos por un instante, como para apoyar sus palabras.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;Sin poder disimular completamente una sonrisa maquiav&amp;eacute;lica, Elran se inclin&amp;oacute;, pronunci&amp;oacute; &amp;quot;Alteza&amp;quot; a modo de saludo y sigui&amp;oacute; andando hacia el interior del edificio, dejando a su hermano con la gata en brazos y completamente desconcertado ante la turbadora mirada de Lillian.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Buen combate -empez&amp;oacute; ella, con una sonrisa que termin&amp;oacute; de desarmarle. Eithan fingi&amp;oacute; estar muy ocupado acariciando a Cassandra.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-No mucho, Alteza -la contradijo &amp;eacute;l-. La &amp;uacute;nica vez que no me venci&amp;oacute; fue porque romp&amp;iacute; las reglas del duelo...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-&amp;iexcl;Tonter&amp;iacute;as! -exclam&amp;oacute; ella-. &amp;iquest;De verdad cre&amp;eacute;is que cuando os encontr&amp;eacute;is en una lucha de verdad tendr&amp;eacute;is tiempo de pensar en cosas tan absurdas como las leyes de la caballer&amp;iacute;a? Esas cosas se hicieron s&amp;oacute;lo para que los nobles caballeros arthianos tuvieran una forma elegante de resolver sus disputas que no fuera irse clavando pu&amp;ntilde;ales por la espalda. No tienen ninguna utilidad en un combate real...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-As&amp;iacute; es, mise&amp;ntilde;ora, pero la t&amp;uacute;nica que visto es la de la diosa Danna. La Defensora de lo Bueno y lo Justo nunca aprobar&amp;iacute;a que sus sirvientes rompieran unas reglas que hab&amp;iacute;an aceptado acatar al principio del enfrentamiento.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Pues no lo acept&amp;eacute;is -respondi&amp;oacute; sencillamente ella-. &amp;iquest;Ten&amp;eacute;is idea de cu&amp;aacute;nto tiempo pasa entren&amp;aacute;ndose hasta el m&amp;aacute;s insignificante de los nobles del reino? S&amp;iacute;, claro que la ten&amp;eacute;is: no en vano sois hijo de quien sois. Pues bien, al aceptar luchar en sus t&amp;eacute;rminos, les est&amp;aacute;is dando toda la ventaja a ellos. Mientras el oponente sea vuestro hermano, no tiene mayor importancia, pero, &amp;iquest;qu&amp;eacute; har&amp;eacute;is si alg&amp;uacute;n d&amp;iacute;a os reta alguien con intenci&amp;oacute;n de mataros? Seguro que la Protectora no aprobar&amp;iacute;a tampoco que uno de sus sirvientes muriera por una estupidez tal como dejarse llevar a terreno enemigo.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;Eithan escuch&amp;oacute; y asinti&amp;oacute;. Al fin y al cabo, Danna era tambi&amp;eacute;n la diosa de la estrategia militar... Y todo el mundo sab&amp;iacute;a que ning&amp;uacute;n general con dos dedos de frente iniciar&amp;iacute;a una lucha en clara desventaja, si pod&amp;iacute;a evitarlo.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Supongo que ten&amp;eacute;is raz&amp;oacute;n, Alteza... Al fin y al cabo, si la diosa me ha dado estos poderes, &amp;iquest;qui&amp;eacute;n soy yo para decidir no utilizarlos?&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Bien -aprob&amp;oacute; ella, con una sonrisa-. Eso era lo que quer&amp;iacute;a o&amp;iacute;r de vos. Sois un buen alumno, joven Eithan. Y un buen espadach&amp;iacute;n, tambi&amp;eacute;n, para ser sacerdote.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Novicio, mise&amp;ntilde;ora -corrigi&amp;oacute; &amp;eacute;l. La princesa hizo una mueca y un gesto de gracioso desd&amp;eacute;n, como si hubiera exclamado de nuevo &amp;quot;&amp;iexcl;Tonter&amp;iacute;as!&amp;quot; sin llegar a abrir los labios. Incluso Cassandra pareci&amp;oacute; molestarse por ello y par&amp;oacute; de ronronear por unos momentos para dedicarle una mirada de reprimenda. Eithan se sinti&amp;oacute; de repente avergonzado y busc&amp;oacute; la manera de arreglar la situaci&amp;oacute;n:&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Os... Os agradezco los &amp;aacute;nimos, mise&amp;ntilde;ora. Sois muy galante conmigo.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n podr&amp;iacute;a no serlo? -pregunt&amp;oacute; ella, devolvi&amp;eacute;ndole una sonrisa tan encantadora como divertida. Eithan no encontr&amp;oacute; respuesta alguna, ni tuvo mucho tiempo para buscar una, porque ella a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; en seguida:- Vamos... Nos estar&amp;aacute;n esperando para comer. Y no es bueno hacer esperar al Rey de los Elfos mientras se le enfr&amp;iacute;a el asado.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-S&amp;iacute;... -dijo &amp;eacute;l, sonriendo t&amp;iacute;midamente-. Vamos...&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;Eithan hizo adem&amp;aacute;n de encaminarse hacia el castillo. Como si hubiera estado esperando esa se&amp;ntilde;al, Cassandra trep&amp;oacute; -o, m&amp;aacute;s bien, se desliz&amp;oacute;- hasta su hombro, donde se sent&amp;oacute; con tanta gracia como si estuviera en mitad de un prado.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-Eithan... -pronunci&amp;oacute; con deliberada lentitud la voz de Lillian a sus espaldas. El joven se volvi&amp;oacute;, para encontrarla con los pu&amp;ntilde;os apoyados en la cintura y una expresi&amp;oacute;n de completa desaprobaci&amp;oacute;n en un rostro, que, sin embargo, sonre&amp;iacute;a-. Os cre&amp;iacute;a mejor aprendiz... &amp;iquest;Es que a&amp;uacute;n no hemos conseguido ense&amp;ntilde;aros nada?&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;Eithan la mir&amp;oacute; por un instante, parpadeando lleno de perplejidad.&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;-El brazo, Eithan, el brazo... &amp;iquest;Qu&amp;eacute; clase de caballero no le ofrece el brazo a una dama cuando debe acompa&amp;ntilde;arla? Me da igual si sois sacerdote, novicio o s&amp;oacute;lo el hijo de vuestro padre: &amp;iexcl;deb&amp;eacute;is practicar esos modales si quer&amp;eacute;is ser un hu&amp;eacute;sped digno del Rey de Arthia!&lt;u1:p&gt;&lt;/u1:p&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;De modo que entraron en el castillo cogidos del brazo, ella con una sonrisa deslumbrante y &amp;eacute;l con el rostro enrojecido y la mirada fija en un punto indeterminado del suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;</content>
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    <title>Invierno, cuarta parte: Huésped</title>
    <published>2008-04-02T00:41:06Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:30:10Z</updated>
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    <lj:music>Lacuna Coil - Enjoy the silence</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD"&gt;La ma&amp;ntilde;ana siguiente, Drelliane remolone&amp;oacute; algo m&amp;aacute;s de lo que habitualmente se permit&amp;iacute;a. No en vano era la primera de muchas noches en la que dorm&amp;iacute;a en una cama; una cama que, pese a -como todo en esa ciudad- no ser m&amp;aacute;s que un bloque de hielo esculpido hasta el m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo detalle, se le hab&amp;iacute;a antojado curiosamente c&amp;oacute;moda, una vez cubierta con las pieles que alguen hab&amp;iacute;a dejado all&amp;iacute; para ella. Si los devotos siervos del Pr&amp;iacute;ncipe o &amp;eacute;l mismo hab&amp;iacute;an abandonado alguna vez el castillo para ir de caza o si hab&amp;iacute;an pertenecido a lobos u osos muertos por causas naturales era algo que no pod&amp;iacute;a ni siquiera empezar a adivinar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Cuando, con el sol ya bastante alto en su curso, reuni&amp;oacute; por fin la voluntad necesaria para alzarse, y tras haber renovado los encantamientos que le permit&amp;iacute;an soportar el inclemente fr&amp;iacute;o, se sorprendi&amp;oacute; al encontrar que la mesa -que recordaba claramente vac&amp;iacute;a la noche anterior- hab&amp;iacute;a sido puesta por una mano fantasmal, tan discreta como silenciosa.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; De todas las maravillas de las que hab&amp;iacute;a sido part&amp;iacute;cipe, aquella no era en absoluto la menor: a pesar de todo su escepticismo, descubri&amp;oacute; que la fruta servida (que semejaba un montonicito de bolas de nieve modeladas hasta formar algo parecido a una manzana puestas sobre una bandeja de g&amp;eacute;lido cristal) era suave al tacto y menos fr&amp;iacute;a de lo que habr&amp;iacute;a cabido esperar. Cuando, no muy convencida de lo que estaba haciendo, la mordi&amp;oacute;, comprob&amp;oacute; que ced&amp;iacute;a f&amp;aacute;cilmente a la presi&amp;oacute;n de sus incisivos, pero sin perder la coherencia ni desgranarse. Por a&amp;ntilde;adidura, su sabor no era ni remotamente el de la nieve, sino algo desconocido, extra&amp;ntilde;o, pero no por ello desagradable. Al segundo bocado, cambi&amp;oacute; de opini&amp;oacute;n y lo calific&amp;oacute; de &amp;quot;dulce e interesante&amp;quot; y no necesit&amp;oacute; llegar al cuarto para dejarlo en &amp;quot;verdaderamente exquisito&amp;quot;. No se lo pens&amp;oacute; dos veces antes de acometer la segunda fruta, tan pronto como la primera se esfum&amp;oacute; en un &amp;uacute;ltimo bocado, sin dejar atr&amp;aacute;s coraz&amp;oacute;n, ni semillas, ni nada que no fuera comestible. Descubri&amp;oacute;, no muy sorprendida ya a esas alturas, que ten&amp;iacute;a un sabor completamente distinto, pero no por ello menos encantador.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;No tard&amp;oacute; en vaciar completamente la delicada bandeja, sin haber logrado encontrar en el proceso dos frutas que tuvieran el mismo sabor, ni tampoco alguno que no se le antojara agradable o curioso de alg&amp;uacute;n modo. Tampoco le sorprendi&amp;oacute; sentirse saciada y a gusto, recuperada del largo viaje. &amp;iquest;Tendr&amp;iacute;an todas las leyendas realmente alguna base de realidad?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Sali&amp;oacute; de su habitaci&amp;oacute;n de particular buen humor y dej&amp;oacute; que fueran sus pies los que la guiaran. Eso supuso dar un enorme rodeo que le llev&amp;oacute; a descubrir nuevos rincones de la Ciudad y tambi&amp;eacute;n, en m&amp;aacute;s de una ocasi&amp;oacute;n, lugares que ya hab&amp;iacute;a visitado el d&amp;iacute;a antes. Sin embargo, eso no pareci&amp;oacute; importarle mucho, ya que, cada vez que eso suced&amp;iacute;a, descubr&amp;iacute;a en &amp;eacute;l nuevos detalles que le hab&amp;iacute;an pasado desapercibidos la primera vez, como si su vista estuviera tan ocupada que no pudiera asimilarlos todos de una sola vez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Encontr&amp;oacute; al Pr&amp;iacute;ncipe en la misma estancia que el d&amp;iacute;a anterior, ocupado en un bloque que apenas parec&amp;iacute;a comenzado a moldear.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Que pas&amp;oacute; con el otro? -pregunt&amp;oacute;, a modo de saludo, acerc&amp;aacute;ndose a observar la obra con los ojos brillando de curiosidad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Pr&amp;iacute;ncipe levant&amp;oacute; la vista, desorientado, mir&amp;aacute;ndola por unos instantes sin saber a qu&amp;eacute; se refer&amp;iacute;a. Finalmente, una expresi&amp;oacute;n de entendimiento asom&amp;oacute; a su rostro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Oh, te refieres a Lia. -No era una pregunta. Drelliane tuvo que suponer que ese era el nombre de la figura en la que estaba trabajando cuando lo vio por primera vez-. Estar&amp;aacute; jugando en los jardines...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;La terminaste?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&amp;Eacute;l asinti&amp;oacute;: -Esta ma&amp;ntilde;ana le di aliento. Ahora es una habitante m&amp;aacute;s del Reino...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Y est&amp;aacute;s creando otro?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los ojos del Pr&amp;iacute;ncipe fueron de los de ella al bloque de hielo. Sonri&amp;oacute; con una torpeza bastante infantil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Oh, no... Esto es... No es nada -se contradijo. Drelliane le contempl&amp;oacute; con una ceja arqueada y los pu&amp;ntilde;os en la cintura-. Ya lo ver&amp;aacute;s cuando est&amp;eacute; terminado -a&amp;ntilde;adi&amp;oacute; r&amp;aacute;pidamente, sin que eso sirviera para alterar lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo la expresi&amp;oacute;n inquisitiva de la mujer, que se mantuvo incluso cuando &amp;eacute;l abandon&amp;oacute; lo que estaba haciendo y se acerc&amp;oacute; a ella como para distraer su atenci&amp;oacute;n del tema.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Has dormido bien? -pregunt&amp;oacute;, fijando en ella aquel par de ojos transparentes. Le odi&amp;oacute; por aquellos ojos. Le habr&amp;iacute;a gustado decirle muy seriamente que se dejara de jueguecitos, que con ella no funcionaba lo de salirse por la tangente y que no se lo iba a poner tan f&amp;aacute;cil, pero en lugar de eso se encontr&amp;oacute; respondiendo:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Muy bien, gracias. -Abandonando su pose y volvi&amp;eacute;ndose de espaldas, maldijo de todas las formas que sab&amp;iacute;a. &amp;iquest;C&amp;oacute;mo se hab&amp;iacute;a dejado torear de aquella forma? Aquello no era justo... Nada justo. Se apart&amp;oacute; un poco y fingi&amp;oacute; estar muy interesada en las evoluciones de los habitantes de la Ciudad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Me dijiste que tus padres murieron siendo ni&amp;ntilde;a... -volvi&amp;oacute; a cambiar de tema &amp;eacute;l, acerc&amp;aacute;ndose de nuevo para ponerse a su lado-. &amp;iquest;Te criaste t&amp;uacute; sola?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Drelliane lo mir&amp;oacute;, frustrada. &amp;iquest;Siempre ten&amp;iacute;a que parecer tan asquerosamente inocente? Vi&amp;eacute;ndole all&amp;iacute;, como un pasmarote, devolvi&amp;eacute;ndole la mirada sin alterarse, casi parec&amp;iacute;a que hubiera pasado toda la noche pensando en aquello. Suspir&amp;oacute;, resign&amp;aacute;ndose a la idea de que tal vez fuera as&amp;iacute;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-Me cri&amp;oacute; un sacerdote que viv&amp;iacute;a en el pueblo de mis padres, un elfo... Se hac&amp;iacute;a llamar Draucandir: una especie de nombre recibido al convertirse en cl&amp;eacute;rigo, pero que siempre me pareci&amp;oacute; horrendo. Realmente se llamaba Eithan, pero s&amp;oacute;lo me dejaba llamarle as&amp;iacute; cuando est&amp;aacute;bamos a solas. Era un buen hombre, con un corazoncillo f&amp;aacute;cil de ablandar: siempre terminaba dej&amp;aacute;ndome hacer lo que quer&amp;iacute;a... Incluso acept&amp;oacute; mi inter&amp;eacute;s por la magia y mis deseos de ir a estudiar a Vector cuando la mayor&amp;iacute;a de los de su clase me habr&amp;iacute;an tildado de bruja o hereje y tal vez incluso me habr&amp;iacute;an condenado por ello. Supongo que fue... lo m&amp;aacute;s parecido a un padre que pude encontrar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El Pr&amp;iacute;ncipe asinti&amp;oacute;, lentamente, como si considerara cada palabra y las hiciera encajar, una a una, en su esquema mental, como nuevas piezas que se le fueran dando de un puzzle gigantesco e intrincado. Drelliane no supo qu&amp;eacute; m&amp;aacute;s a&amp;ntilde;adir. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; se supon&amp;iacute;a que le dec&amp;iacute;a una a un ser salido de las leyendas de su infancia cuando se le terminaba la conversaci&amp;oacute;n? Tras unos minutos de silencio y para su sorpresa, fue &amp;eacute;l quien habl&amp;oacute; de nuevo:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; -Ya es casi mediod&amp;iacute;a... -dijo, mirando hacia arriba, hacia el sol que se aproximaba a la cima de su trayectoria diaria en el cenit.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; clase de conversaci&amp;oacute;n pat&amp;eacute;tica era aquella? &amp;iquest;Qu&amp;eacute; esperaba que le respondiera? &amp;iquest;&amp;quot;Oh, s&amp;iacute;, igual que cada d&amp;iacute;a a esta misma hora&amp;quot;? Le pareci&amp;oacute; tan tristemente absurdo que tuvo que contenerse para no dejar escapar una sonrisilla amarga. Sin embargo, no pasaron m&amp;aacute;s que unos instantes hasta que se dio cuenta de que, realmente, no esperaba que dijera nada...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Lo supo en el preciso momento en que un rayo de sol alcanz&amp;oacute; verticalmente la torre m&amp;aacute;s alta de la ciudad, situada en su mismo centro. En apenas un parpadeo, la propia configuraci&amp;oacute;n del hielo que formaba su parte superior recogi&amp;oacute;, reflej&amp;oacute; y descompuso esta luz en decenas de nuevos rayos, que fueron enviados cada uno hacia una de las torres situadas m&amp;aacute;s hacia el exterior, donde fueron a su vez reflejados y descompuestos en una mir&amp;iacute;ada de haces de colores desconocidos, dirigidos con magistral precisi&amp;oacute;n a cada uno de los tejados, c&amp;uacute;pulas, torrecillas y recovecos de la ciudad entera, convirti&amp;eacute;ndola en un encantador palacio de luces y reflejos. Drelliane no pudo m&amp;aacute;s que contemplar alrededor, azorada ante la nueva maravilla que hab&amp;iacute;a yacido hasta el momento escondida en el hielo, girando sobre s&amp;iacute; misma y deseando tener tambi&amp;eacute;n ojos en la nuca para no perderse los juegos de luces que se formaban a su espalda.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Sinti&amp;eacute;ndose flotar en aquel mar de luz, Drelliane supo sin mirarlo que, pese a que llevaba miles de a&amp;ntilde;os presenciando diariamente aquel mismo espect&amp;aacute;culo y que esa era la primera vez que pod&amp;iacute;a mostr&amp;aacute;rselo a alguien, all&amp;iacute; estaba el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco, a su lado, igual de maravillado y contemplativo que ella, observando atentamente cada matiz y cada mezcolanza, sin duda con los injustamente cr&amp;iacute;ticos ojos del artesano, dispuesto a pulir cualquier min&amp;uacute;sculo defecto que solamente &amp;eacute;l fuera capaz de encontrar en la armon&amp;iacute;a del conjunto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;-&amp;iquest;Sabes una cosa? -dijo al fin Drelliane, con un hilo de voz, incapaz de apartar la mirada del maravilloso firmamento estrellado en que se hab&amp;iacute;an convertido, en mitad del d&amp;iacute;a, las paredes y el techo de la Ciudad-. &lt;/span&gt;Te odio...&lt;/p&gt;&amp;nbsp;  &lt;span style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt; &lt;/span&gt;</content>
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    <title>Invierno, tercera parte: Mujer, bruja y arqueóloga</title>
    <published>2008-01-25T20:30:21Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:30:20Z</updated>
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    <lj:music>Sinceramente... nada n_nU</lj:music>
    <content type="html">[&lt;i&gt;Y, como lo prometido es deuda, ah&amp;iacute; va la tercera parte de la historia que os estaba contando antes de que los ex&amp;aacute;menes me arrebataran de aqu&amp;iacute;. Espero que os guste tanto como a m&amp;iacute; ^^&lt;/i&gt;]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-&amp;iquest;Y qu&amp;eacute; hay de ti? -La voz del Pr&amp;iacute;ncipe la tom&amp;oacute; por sorpresa, sac&amp;aacute;ndola del ensimismamiento en que se hab&amp;iacute;a ido sumiendo poco a poco.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-&amp;iquest;De m&amp;iacute;? -pregunt&amp;oacute; Drelliane.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-S&amp;iacute;, de ti -repiti&amp;oacute; &amp;eacute;l-. No recibo muchas visitas... Ni tampoco es un lugar por el que la gente se suela perder. Si has venido hasta aqu&amp;iacute;, debe de ser por alguna raz&amp;oacute;n... Una buena raz&amp;oacute;n, me parece a m&amp;iacute;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;-Bueno... Ten&amp;iacute;a curiosidad. -Las cejas de &amp;eacute;l se enarcaron, dando a su rostro marm&amp;oacute;reo una expresi&amp;oacute;n de perplejidad que, por alguna raz&amp;oacute;n que no habr&amp;iacute;a podido explicar, Drelliane encontr&amp;oacute; vagamente c&amp;oacute;mica-. &amp;iquest;Nunca has hecho algo s&amp;oacute;lo para ver si pod&amp;iacute;as hacerlo? -pregunt&amp;oacute;, a modo de explicaci&amp;oacute;n, sin poder evitar que una sonrisa traviesa asomara a sus labios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;A&amp;uacute;n con las cejas enarcadas, el Pr&amp;iacute;ncipe presion&amp;oacute; con fuerza un labio contra el otro, como si aquello pudiera ayudarle de alg&amp;uacute;n modo incomprensible a pensar con mayor intensidad. Pas&amp;oacute; unos segundos as&amp;iacute;, en silencio, considerando la pregunta y, finalmente, muy despacio, neg&amp;oacute; con la cabeza. Ella comprendi&amp;oacute;: por muy anciano que fuera, el Pr&amp;iacute;ncipe nunca hab&amp;iacute;a sido ni&amp;ntilde;o. No sab&amp;iacute;a lo que era subirse a un &amp;aacute;rbol s&amp;oacute;lo para sentir la emoci&amp;oacute;n de la altura, ni hab&amp;iacute;a tenido nunca la oportunidad de retar a una lucha al mat&amp;oacute;n del pueblo, t&amp;iacute;picamente unos cinco a&amp;ntilde;os mayor que el resto de ni&amp;ntilde;os. Aquel pensamiento le produjo una cierta tristeza... &amp;iquest;Qu&amp;eacute; sentido ten&amp;iacute;a disponer de todo el tiempo del mundo si uno se limitaba, simplemente, a dejarlo pasar sin pena ni gloria?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Bueno... -se encontr&amp;oacute; confesando, en contra de su intenci&amp;oacute;n inicial de no revelar aquella parte. &amp;iquest;Se pod&amp;iacute;a saber qu&amp;eacute; clase de influjo ejerc&amp;iacute;an sobre ella aquellos ojos transparentes con que la miraba como un perrito apaleado? Algo dentro de s&amp;iacute; los maldijo en silencio, aunque ni siquiera entonces pudo evitar que una traza de ternura se mezclara con el disgusto-. Cuando era peque&amp;ntilde;a, mi madre sol&amp;iacute;a pasar largos ratos cont&amp;aacute;ndome historias... Muchas de ellas hablaban sobre el pasado... Y muchas otras sobre ti. Mis padres eran arque&amp;oacute;logos, &amp;iquest;sabes? Habr&amp;iacute;an dado sus vidas enteras por poder estar aqu&amp;iacute;, ver todo esto y hablar contigo. Habr&amp;iacute;an dado incluso un brazo o un ojo por escuchar la historia que acabas de contarme. Pero tambi&amp;eacute;n estaban convencidos de que era imposible lograrlo, de que no hab&amp;iacute;a modo posible de internarse en el Pa&amp;iacute;s del Fr&amp;iacute;o Eterno, y nada de lo que pudiera llegar a decirles consigui&amp;oacute; nunca hacerlos cambiar de opini&amp;oacute;n. En cierta manera, ten&amp;iacute;a que demostrarles que se equivocaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Parece ser que lo has conseguido -apunt&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe, con una sonrisa tan discreta como fugaz, de la que no quedaba ning&amp;uacute;n rastro cuando a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;-: Pero hablas de ellos en pasado... Disculpa si soy indiscreto, pero &amp;iquest;significa eso que est&amp;aacute;n...?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-S&amp;iacute;, est&amp;aacute;n muertos -cort&amp;oacute; ella, sin mirarle-. Murieron siendo yo a&amp;uacute;n ni&amp;ntilde;a, convencidos de que su mayor sue&amp;ntilde;o era irrealizable, cuando yo sab&amp;iacute;a que no lo era. Ellos nunca confiaron en la magia, &amp;iquest;sabes? Al fin y al cabo, se educaron en Vector... -Una expresi&amp;oacute;n de claro desconcierto, que ella capt&amp;oacute; por el rabillo del ojo, cruz&amp;oacute; el rostro del Pr&amp;iacute;ncipe-. No sabes qu&amp;eacute; es Vector, &amp;iquest;cierto? -pregunt&amp;oacute;, encar&amp;aacute;ndolo de nuevo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Lo &amp;uacute;nico que conozco del mundo fuera de los muros de la Ciudad -respondi&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe- es lo que se susurran los lobos por la noche. Y me temo que no conocen los nombres de vuestras ciudades... No les culpes: para ellos son todas iguales. Lo &amp;uacute;nico que saben de ellas es que lo mejor es no acercarse.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Vector es la capital mundial de la ciencia, la filosof&amp;iacute;a y la t&amp;eacute;cnica -explic&amp;oacute; Drelliane-. Se trata de una vieja ciudad gnoma edificada entre monta&amp;ntilde;as en la que se re&amp;uacute;nen las mayores escuelas del conocimiento anal&amp;iacute;tico, racional y emp&amp;iacute;rico, abiertas a todas las razas y culturas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-&amp;iquest;A excepci&amp;oacute;n de los magos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Te&amp;oacute;ricamente, no -respondi&amp;oacute; ella, con una mueca-. En realidad, yo tambi&amp;eacute;n estudi&amp;eacute; ah&amp;iacute;, en la misma escuela que mis padres. Lo que pasa es que la magia se contempla con suspicacia, no s&amp;oacute;lo en Vector, sino en toda la naci&amp;oacute;n: Arthia es un pa&amp;iacute;s fuertemente religioso y no especialmente abierto de miras. Incluso la propia ciencia es vista con recelo por muchos, fuera de Vector.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Ahora era el turno del Pr&amp;iacute;ncipe de escuchar con toda atenci&amp;oacute;n. Nunca hab&amp;iacute;a podido plantearse lo fragmentado y distorsionado que pod&amp;iacute;a ser su conocimiento del mundo exterior, pues nunca se le hab&amp;iacute;a presentado nada con lo que compararlo. El fr&amp;iacute;o era una barrera perfecta y, a excepci&amp;oacute;n de los m&amp;aacute;s grandes rasgos, lo &amp;uacute;nico que conoc&amp;iacute;a casi con detalle eran las rencillas de los gigantes del hielo y otros seres que habitaban en las fronteras m&amp;aacute;s lejanas de su propio reino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Mujer, bruja y arque&amp;oacute;loga -prosigui&amp;oacute; Drelliane-: soy todo lo que las mentes cerradas no comprenden. Hay personas en Arthia que me consideran una encarnaci&amp;oacute;n de los Otros Dioses o algo parecido... Mis padres eran buenas personas y me quer&amp;iacute;an, pero al mismo tiempo tem&amp;iacute;an esa vertiente m&amp;aacute;gica de m&amp;iacute;, en parte porque no encajaba con su forma de ver el mundo y en parte por mi propio bien.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-&amp;iquest;Te tem&amp;iacute;an por tu propio bien? -pregunt&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe, descolocado por la afirmaci&amp;oacute;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-No me tem&amp;iacute;an a m&amp;iacute;, sino a la magia que llevaba en las venas. Ellos habr&amp;iacute;an querido que fuera una chica normal, capaz de integrarme en la sociedad corriente, a&amp;uacute;n a pesar del relativamente d&amp;eacute;bil estigma de ser hija de un par de estudiosos de Vector. Supongo que al final me he convertido en todo lo contrario a lo que deseaban que fuera... -sentenci&amp;oacute;, encogi&amp;eacute;ndose de hombros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Ambos permanecieron unos instantes m&amp;aacute;s en silencio, intercambiando breves miradas, para luego desviarlas hacia otros puntos de la estancia. El sol hab&amp;iacute;a recorrido ya la mayor parte de su trecho en el cielo y una curiosa luz anaranjada se filtraba por las paredes de hielo, dando a la construcci&amp;oacute;n un aspecto extra&amp;ntilde;o a la vez que hermoso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Se hace tarde -anunci&amp;oacute; &amp;eacute;l, al fin, rompiendo el silencio-. Ven... te acompa&amp;ntilde;ar&amp;eacute; a una estancia en la que espero que te sientas c&amp;oacute;moda...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;El Pr&amp;iacute;ncipe se puso en pie y Drelliane abri&amp;oacute; la boca para protestar, pero se dio cuenta de que, en efecto, sus miembros agotados por la traves&amp;iacute;a y la escalada reclamaban a gritos un poco de descanso, y de que sus p&amp;aacute;rpados se hab&amp;iacute;an vuelto de repente pesados y con tendencia a engancharse el uno con el otro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-No te preocupes por m&amp;iacute; -dijo, en lugar de eso-. Puedo acurrucarme en cualquier lugar...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Claro que me preocupo por ti -rebati&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe-. Consid&amp;eacute;rate mi m&amp;aacute;s preciada hu&amp;eacute;sped: eres la &amp;uacute;nica visita que he recibido en varios centenares de a&amp;ntilde;os. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; clase de anfitri&amp;oacute;n ser&amp;iacute;a si no te ofreciera lo mejor que tengo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Dicho eso, empez&amp;oacute; a andar, indic&amp;aacute;ndole que le siguiera. Recorrieron salones y pasillos por los que Drelliane hab&amp;iacute;a pasado de camino, pero tambi&amp;eacute;n otros que no recordaba haber visto. Finalmente, el Pr&amp;iacute;ncipe se par&amp;oacute; ante una doble puerta, custodiada por dos figuras de hielo, a lado y lado de ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Si&amp;eacute;ntete libre para ir y venir por cualquier parte de la ciudad. Si necesitas algo, manda a uno de ellos a buscarme y acudir&amp;eacute; enseguida. Si te pierdes, sencillamente p&amp;iacute;deles que te gu&amp;iacute;en hasta tu habitaci&amp;oacute;n y te traer&amp;aacute;n aqu&amp;iacute;. -Dicho esto, le dedic&amp;oacute; una elegante reverencia y se despidi&amp;oacute;-: Buenas noches, Drelliane.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Drelliane sonri&amp;oacute;, un tanto aturdida por las atenciones y el sue&amp;ntilde;o. Se acerc&amp;oacute; a &amp;eacute;l y, poni&amp;eacute;ndose de puntillas, le dio un beso en la mejilla. Parad&amp;oacute;jicamente, no estaba tan fr&amp;iacute;a c&amp;oacute;mo habr&amp;iacute;a esperado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Buenas noches, mi Pr&amp;iacute;ncipe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&amp;nbsp;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Ensayo sobre la memez</title>
    <published>2008-01-05T10:04:13Z</published>
    <updated>2008-04-03T23:12:45Z</updated>
    <category term="memeces"/>
    <category term="rayadas mentales"/>
    <lj:music>Guiseppe Verdi - Aida</lj:music>
    <content type="html">[&lt;i&gt;Bien, pues: esto es lo último que me queda escrito en castellano. (Tenemos un problema: o bien me dedico yo a traducir todo lo que tengo escrito en catalán o bien os ponéis todos a aprender lenguas nuevas... Supongo que será más fácil lo primero XD). Disfrutadlooo&lt;/i&gt;]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Una vez pensé "si vas a contar una memez, no hace falta que escribas".&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Ese fue el día en que dejé de escribir.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Si ahora he vuelto, de nuevo, tras tres años de sequía a sentarme enfrente del conjunto de puntitos de luz que el procesador de textos (queda feo decir marcas) me presenta en la tan poca agraciada forma de página en blanco no es, ni por asomo, porque piense que ya tengo algo por decir que no sea, ni remotamente, una memez, sino más bien porque he cambiado de idea.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;¿A santo de qué no voy a poder yo plasmar las memeces que desee en papel si todo el mundo lo hace? No hay más que echar una mirada al mundo para descubrir que las susodichas campan a sus anchas por doquier: tenemos suficiente con encender el televisor, elegir un anuncio al azar de uno de esos interminables cortes publicitarios en los que terminas olvidándote incluso de qué canal estabas viendo e intentar encontrarle alguna lógica; o bien, si aún nos queda alguna duda, podemos salir de ella con facilidad sólo con escuchar atentamente la letra de una canción de reggaeton.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;¿Por qué entonces esa gente (que no es poca) puede publicar &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;e incluso cobrar por&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; sus memeces y yo no? ¿Es que son más listos que yo? ¿Más altos? ¿Más guapos? Probablemente la respuesta a una o más de estas preguntas sea "sí"... Pero... ¿y qué? Me he pasado tres años sin escribir porque quería ofrecer algo de calidad al mundo... ¿y qué me devuelve él? Basura y más basura, a todas horas, en cualquier lugar al que mire. Bien, pues. ¿Puede alguien retraerme que decida pagarle con la misma moneda? Si es así, me da igual. ¿Por qué habría de aceptar el juicio de un mundo que prefiere una película mala a un buen libro? ¿Por qué dejarme amedrentar por un público que se sabe la mitad de la letra del &lt;i&gt;Aserejé&lt;/i&gt;, pero no tiene, mayoritariamente, ni la más remota idea de quién fue Espronceda?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;¡No! Ya estoy harto. Como diría alguien en un anuncio &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;de esos que antes mencionaba&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; de pomada contra las hemorroides, ya está bien de sufrir en silencio. Si he de seguir sufriendo, tengo todo el derecho de quejarme, al menos. Y quejarme es precisamente lo que estoy haciendo, por si alguien no lo ha notado todavía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Que nadie me malinterprete. No quiero cambiar el mundo. No sueño con una realidad alternativa en la que todos vayamos con el cuello estirado, peleándonos para ver cuántos párrafos de Shakespeare somos capaces de citar sin equivocarnos en una sola coma. Es más, creo que incluso lo prefiero tal y como está. Lo único que yo quiero es escribir lo que me salga de las mismísimas... narices sin dejarme acomplejar por qué pensará la gente, o si lo encontrarán interesante, o si pensarán que es una chusta, o si se aburrirán a media página... ¿Que por qué estoy escribiendo esto, entonces? Bueno, ¿no es obvio? Es exactamente lo que deseo escribir ahora mismo y nadie va a venir a quitarme ese placer.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Durante un período bastante considerable de mi vida, quise escribir la historia perfecta, aquella que lo tuviera todo. Ah, ¡qué arrogantemente iluso! Tardé más tiempo del que estoy dispuesto a reconocer en llegar a la conclusión de que una obra no puede ser perfecta de ninguna manera, sencillamente porque no somos iguales y lo que nos conmueve a unos puede dejar completamente fríos a los otros y viceversa. Por otra parte, si alguien hubiera escrito &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;o dibujado, o esculpido, o compuesto&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; una obra perfecta, ¿qué sentido tendría seguir intentando crear algo si a lo máximo que podríamos aspirar es a acercarnos a la misma? Tal vez, en este último caso, el yo de tres años atrás habría abandonado la escritura y se habría volcado por completo a los números y las ecuaciones, que son más sencillos y, sin duda, mucho más previsibles. Sin embargo, el yo de ahora, el que está tecleando estas mismas palabras tal y como brotan a su mente, no lo dudaría ni un momento: ¿Qué más da que ya esté todo dicho? ¿Qué importa que otros ya hayan expresado antes lo mismo que quiero transmitir yo, seguramente con palabras más adecuadas? No escribo para hacerme rico, ni para hacerme famoso (aunque no pienso engañar a nadie: no sería yo quien se quejara si alguna de esas dos cosas ocurriera; preferiblemente la primera): escribo por la simple y poderosa razón de que me da la gana. Escribo por y para mí, porque es algo que me sienta bien, que me relaja, que me permite sacar cosas que, si se quedaran dentro, se pudrirían y terminarían agriándome el carácter. Escribo porque eso me hace sentir bien, al margen de que vaya a leerlo alguien o no. Si no eres yo y has sido capaz de mantener tu atención hasta aquí, no me queda más que agradecerte tu interés y el pequeño honor que me haces al permitir que estas letras lleguen hasta tus ojos y &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;¿quién sabe?&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;&lt;span style=""&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; tal vez incluso algo más hondo. En otro caso, si nadie más que yo llega nunca a leer estas líneas, ¿qué más da? Tampoco será mucho lo que se ha perdido. La Humanidad no será menos buena, ni menos sabia, ni menos feliz, por no haber oído nunca lo que yo tenía por decirle. Al fin y al cabo, el poder de cambiar a la Humanidad no se esconde en pobres personitas como yo, que son felices con salir de vez en cuando o llenar de negro una pantallita blanca en las escasas ocasiones en que tienen un rato libre entre clase y clase, o entre examen y examen. El poder de cambiar a la Humanidad reside en aquellos que son capaces de vender sus memeces desde un púlpito o un escenario y conseguir que los demás crean en ellas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;No lo olvidéis, amigos míos: el poder de la Humanidad reside en su memez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;span style=""&gt;&lt;/span&gt;&amp;nbsp; &lt;/span&gt;</content>
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    <title>Jarda, el orco</title>
    <published>2008-01-04T15:35:50Z</published>
    <updated>2008-06-10T21:58:42Z</updated>
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    <category term="princesas"/>
    <category term="bosques"/>
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    <lj:music>Something Corporate - Bad day</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;[&lt;i&gt;Y, después de pasarme todas las fiestas aislado del mundo por culpa de un asqueroso camión de basura (ya os contaré), vuelvo aún sin tiempo para ponerme a escribir en serio, de modo que seguiré tirando de rendas y colgaré otra de esas reliquias de la antigüedad&lt;/i&gt;]&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Esto es un cuento. Pero no es un cuento como todos los demás. Para empezar, en él no hay ninguna hada madrina, ni ninguna bruja malvada envidiosa de la belleza de la princesa, ni ningún príncipe azul. Lo más cercano a un héroe que hay en este cuento dista mucho de la imagen del alto caballero con caballo blanco y reluciente armadura: este cuento trata de un orco; una criatura fea y desgarbada, con la piel de un color a medio camino entre el verde y el marrón y un serio problema de ortodoncia, que causa que sus enormes y amarillentos colmillos salgan prominentemente de su boca, de un modo bastante parecido a los de un jabalí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;De todas formas, Jarda (pues ese es el nombre de nuestro héroe) tampoco es un orco como todos los demás. De hecho, es una verdadera rareza entre los orcos, que ya se han preocupado sobradamente de hacérselo notar a lo largo de su vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Jarda era más pequeño que la media de los orcos. De hecho, comparado con los jefes de su clan &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;enormes y robustos orcos con la fuerza de un oso y menos de la mitad de su capacidad mental&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;, Jarda era completamente raquítico. Apenas era más alto que un niño, pese a que su propia infancia ya había quedado atrás hacía mucho, y no mucho más fuerte. Por contra, Jarda poseía una extraña cualidad, algo que, entre orcos, era considerado un defecto mortal, propio sólo de otras razas inferiores, como podían ser los humanos: la compasión.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Mientras el resto de su clan estaba formado por seres belicosos y bravucones, que sobrevivían asolando pequeños poblados humanos y llevándose de ellos todo lo que podían, peleándose luego por el botín y llegando incluso a matarse entre ellos por cualquier tontería, Jarda apenas si podía sobrevivir, teniendo que comer de los restos de los otros, soportando las humillaciones y las risas del resto y escondiéndose cada vez que &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;cosa bastante frecuente&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt; algún orco decidía que llevaba demasiado tiempo sin pelearse con nadie.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La vida de Jarda, hasta donde él la recordaba, jamás había sido sencilla. Ni siquiera durante su infancia había conseguido comer nada que no fueran migas de sus hermanos. Sus padres alentaban la lucha por la comida, pues creían que ello les haría fuertes y feroces, como debían ser los orcos. No hace falta decir que no se sentían muy orgullosos de que Jarda fuera hijo suyo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Quizá lo que debería extrañarnos es que Jarda hubiera conseguido mantenerse con vida tanto tiempo. Y quizás las cosas habrían ido de otro modo si no hubiera vivido en una época de comida abundante y la lucha por ella hubiera sido más cruda. En una época de hambre, de hecho, no habría sido nada extraño que cualquier orco hambriento le eligiera a él como su próxima cena.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Pero, afortunadamente para él, Jarda consiguió abandonar el clan antes de que ninguna época de hambre sobreviniera. Este hecho consistía, también, en sí mismo, una grandísima rareza entre los orcos, pues se trata de seres gregarios, siempre unidos al clan comandado por el más grande y bruto de ellos. Uno de los aspectos que más valoran los orcos a la hora de ofrecer su respeto es la cantidad y el tamaño de los aliados (o esclavos) poseídos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Jarda, por contra, eligió una vida solitaria, alejada de todos los de su raza. Algo que, considerando su caso de cerca, quizás no es del todo extraño. Al menos estando solo no debía temer por su integridad física. Una noche, cuando todos estaban durmiendo, descansando después de un día particularmente violento, Jarda se escurrió sigilosamente fuera de la cueva en la que se cobijaban y, cuando ya estuvo seguro de que no podían oírle, corrió hasta que, agotadas sus fuerzas, se arrojó sobre una piedra y se quedó dormido sobre ella. Jamás volvió a ver a nadie de su clan.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Al día siguiente, le despertó un ruido de pasos y de voces que conversaban animadamente. A pesar de que no pudo entender lo que decían, Jarda reconoció el habla de los hombres.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Buscando rápidamente cobijo tras un árbol, el orco aguantó la respiración hasta que hubieron pasado los humanos. Caminaban con grandes trancos y no tardaron en perderse de vista. Sólo entonces se atrevió a proseguir su camino.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Así vivió Jarda durante los siguientes meses, vagando sin rumbo por tierras desconocidas y escondiéndose de los humanos que, estaba seguro, no dudarían en matarle como a un animal salvaje si le encontraban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Ocurrió un día que, habiendo llegado Jarda a un bosque de bellos e imponentes árboles que jamás antes había visto, el ruido de cascos de varios caballos lo forzó a apartarse del camino.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Sin dudarlo, se subió a un árbol próximo, entre el follaje del cual el color de su piel contribuiría a camuflarlo. Encontró una rama en la cual podía sentarse y, además, contemplar a los humanos mientras pasaban sin excesivo riesgo de ser visto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Y lo que vio lo marcó por el resto de su vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Pese a que esto no es un cuento como todos los demás, no deja de ser un cuento. Por lo tanto, no debería sorprenderos si ahora os digo que lo que vio Jarda no fue otra cosa que... ¡una bellísima princesa! &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Ciertamente, era la más bella de cuantas humanas han poblado jamás el mundo. Su fina piel y su rostro cautivador brillaban con serenidad y gozo por la contemplación de la naturaleza. Sus preciosos ojos reflejaban el bosque, pero al mismo tiempo lo llenaban de luz y alegría. Jarda sintió que su corazón volaba lejos de su cuerpo mientras la contemplaba, para marchar aleteando tras la visión de aquella criatura a la que ahora pertenecía, en vez de a él. Se llevó una mano al pecho, donde ahora sentía un gran vacío, mientras luchaba por no caer de la rama.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Mucho más rápido de lo que a él le habría gustado, la princesa pasó, dejando el bosque triste y oscuro de nuevo. Varios metros tras ella, pasaron cinco o seis hombres armados, pero Jarda casi ni los vio. De hecho, no vio prácticamente nada el resto del día, aparte de la vaga imagen que su imperfecta memoria había logrado plasmar de la princesa. Aquella noche, también la vio en sus sueños, esplendorosa y radiante, pese a que cuando despertó no pudo recordar mucho de ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Para su alegría, aquella mañana la princesa volvió a pasar por aquel lugar. Y también lo hizo al día siguiente, y al otro, y al otro... Jarda no tardó en deducir que el paseo por el bosque era un hábito muy arraigado en la rutina diaria de la princesa. Poco a poco, fue encontrando mejores escondites y, varios meses después, ya podía acompañar a la comitiva, sin ser visto, desde unos pocos metros de distancia de la misma salida de la ciudad hasta que, de nuevo, volvían a entrar en ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El paseo matinal de la princesa por el bosque acabó por ser un hábito también para él y ya no volvió a pensar en recorrer tierras desconocidas, sino que vivía cada día sólo esperando a la siguiente mañana, cuando podría volver a espiar a la princesa, robando nuevas imágenes de ella para atesorarlas en su mente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;No sólo fueron imágenes lo que consiguió robar Jarda. A menudo, también conseguía que sus oídos captaran la voz de la princesa. Frecuentemente, ella mantenía discusiones con los hombres armados que la acompañaban para que la dejaran sola. Estos se encontraban atrapados entre el deseo de la princesa y, según trataron de hacerle entender varios de ellos a lo largo de innumerables días, las tajantes órdenes del rey, que consistían en protegerla de cerca y no dejarla ni un momento sola. Pero la princesa no se daba fácilmente por vencida y, de vez en cuando, los hombres del rey accedían a sus ruegos, cabalgando una gran distancia detrás de ella, de modo que no pudiera verlos ni oírlos hasta que, al final del paseo, pero aún ocultos en el bosque, se reencontraran para aparentar que habían ido juntos todo el tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Fue, desgraciadamente, en uno de esos días cuando algo fue realmente mal. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Jarda se sentía muy contento cada vez que la princesa ganaba la discusión y los caballeros le permitían cabalgar alejada de ellos, pues eso significaba que no tenía que preocuparse por mantenerse oculto también a sus ojos, y que podía ver a la princesa más de cerca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Todo parecía ir como siempre. Pero, en una de las veces que Jarda dejó fugazmente de contemplar a la princesa para evitar tropezar con un árbol o una roca mientras se movía de un escondrijo a otro, lo que vio lo dejó paralizado de terror.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Cuatro orcos de dos metros de altura se dirigían a toda prisa hacia la princesa. Todavía sin poder reaccionar, vio como la princesa volvía la cabeza al oírlos llegar, como abría la boca para gritar, pero sin conseguir emitir ningún sonido y como trataba de obligar al caballo a dar media vuelta, para acudir en busca de sus protectores. Pero ya era demasiado tarde.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los orcos se abalanzaron brutalmente contra el caballo, arrojándolo a él y a su dueña al suelo. La princesa trató entonces de escapar corriendo, pero uno de los orcos la cogió por la cintura y se la echó al hombro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La sangre corría a toda velocidad por las venas de Jarda cada vez que su corazón la bombeaba al latir. Tardó unos pocos segundos en darse cuenta de que podía moverse. Y, entonces, su reacción fue frenética.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;La princesa gritaba ahora pidiendo socorro, pero Jarda no estaba seguro de si los caballeros podrían oírla. Desconocía la capacidad auditiva de los seres humanos. Y, en todo caso, aunque pudieran oír sus gritos, tardarían demasiado en llegar allí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Los cuatro orcos que habían atacado a la princesa corrían ahora a toda velocidad para alejarse del lugar. Jarda corría tras suyo. Correr siempre se le había dado bien, aunque esta era la primera vez que lo hacía tras otros orcos, en vez de a la inversa. El odio y la rabia brillaban en sus ojos de orco, dándole una apariencia mucho más acorde con su físico que la que tenía normalmente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El orco que cargaba la princesa corría enfrente de todos, sin preocuparse por sus compañeros, de modo que pudo dejarlos fuera de combate sin alertarle. Sin dejar de correr, recogió tres piedras duras y redondas del suelo, arrojándolas luego a las cabezas de los otros tres orcos. Su puntería era digna de admiración y los tres objetivos cayeron sin sentido al suelo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;No quiso arriesgarse a arrojar una cuarta piedra a la cabeza del orco que cargaba a la princesa por temor de golpearla a ella. En vez de eso, apretó el paso. Se estaba acercando al orco a una gran velocidad y, pese a sus reticencias por temor a dañar más la princesa, finalmente se arrojó sobre las piernas del orco, abrazándolas y haciéndolo caer de bruces.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;El orco soltó a la princesa para volverse y encontrarse cara a cara con otro de su raza que apenas le llegaba a la cintura y que estaba atacándolo con una furia insospechada. Pese a que cualquiera de sus puños podrían haber hecho volar a Jarda fácilmente contra el árbol más cercano, el estado de semilocura en el que se encontraba el pequeño orco sorprendió al mayor, dándole a Jarda el tiempo suficiente para noquearlo antes de que pudiera contraatacar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Tan pronto como el otro orco dejó de luchar, la calma pareció volver a adueñarse del pequeño Jarda. Sus ojos habían dejado de brillar a causa de la furia y habían recobrado su aspecto normal.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Saltando por encima del orco tendido en el suelo, Jarda se dirigió a la princesa. Estaba muy magullada, pues había sufrido dos caídas fuertes en unos pocos instantes y, además, estaba presa por el pánico. Se alejó de Jarda en cuanto lo vio, a pesar de las intenciones pacíficas del orco. Sin poder levantarse, trató de gatear para alejarse de él, pero quedó arrinconada contra unas rocas que afloraban del suelo y, incapaz de ir más lejos, se volvió, con la expresión transfigurada por el miedo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Pero, para su sorpresa, Jarda no la atacó. Todo lo contrario, le tendió una mano y, con unos modos dignos de un caballero de la corte, la ayudó a ponerse en pie. Creyendo casi que se trataba de una ilusión provocada por el miedo y mientras él la sujetaba por los brazos para asegurarse de que no caería de nuevo, la princesa escrutó los ojos del orco y entonces lo comprendió todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Jamás unos ojos han transmitido tanta información como la que le transmitieron los de Jarda a la princesa. Viéndolos, pudo hacerse una idea de lo que diferenciaba a Jarda del resto de su raza y de como había sido su vida a causa de ello. Vio las ofensas, la tristeza, la soledad... y también entonces comprendió lo que sentía el orco por ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Repentinamente, los ojos que estaba escrutando, se abrieron por completo y perdieron todo su brillo, como un lago en el que repentinamente dejara de reflejarse la luz. Una expresión de sorpresa cruzaba la cara del orco, pero sus ojos seguían fijos en su faz, como si buscara grabarla en su memoria para siempre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Jarda se deslizó de sus brazos y cayó, primero sobre sus rodillas y después quedando tendido bocabajo en el suelo, revelando entonces una flecha clavada en la espalda. Horrorizada por la visión, la princesa alzó los ojos y vio a los hombres del rey galopando a toda prisa hacia ella. Uno de ellos llevaba un arco en la mano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-TRAD" style=""&gt;Así termina la historia de Jarda, muerto por haber salvado a su amada, creído culpable del crimen que él mismo acababa de evitar. Siento que esperárais un final feliz, pero ya os avisé que este no era un cuento como todos los demás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;  &lt;span lang="ES-TRAD" style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;</content>
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    <title>Cruzar la línea</title>
    <published>2007-12-18T20:50:33Z</published>
    <updated>2008-06-10T22:02:24Z</updated>
    <category term="misterio"/>
    <category term="cuentos"/>
    <category term="espíritus"/>
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    <lj:music>Nightwish - Phantom of the Opera</lj:music>
    <content type="html">&lt;p class="MsoNormal" style="margin-bottom: 12pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;[&lt;i&gt;Dado que ando de exámenes y no tengo mucho tiempo para escribir, pero me sentía mal teniendo esto tanto tiempo abandonado, he decidido que pondré unos relatillos que tengo escritos por ahí. Es posible que algunos ya los hayáis leído, pero... os jodéis ^^. Cuando acabe exámenes prometo seguir poniendo material nuevo&lt;/i&gt;]&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Tenía 34 años la noche en que maté a mi mujer. Fue a finales de 1852, después de 15 años de matrimonio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;No sé cuándo, ni cómo, ni por qué crucé la línea entre amor y odio. O quizás no lo hice nunca y el amor que creí sentir por ella al principio no era más que una macabra ilusión. Lo cierto es que, paulatinamente, a partir del segundo año, la vida de matrimonio comenzó a hacérseme pesada. Al principio no era más que una leve molestia, una carga que podía llevar sin mucho esfuerzo. Pero, a medida que pasaban los días, el peso de esta carga aumentaba más y más, hasta que me ancló contra el suelo y comenzó a asfixiarme sin piedad.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Del mismo modo que el crecimiento de una planta, el aumento de la carga que me suponía mi vida con ella era tan gradual que resultaba absolutamente imperceptible. Sólo de vez en cuando mis ojos topaban con una rama que antes no estaba o con una yema que comenzaba a despuntar y sólo entonces reparaba en el cambio que se había operado y que no había sabido ver mientras se producía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Es por esta razón que me siento incapaz de decidir en qué momento aquella expresión dejó de parecerme dulce para volvérseme empalagosa; o cuándo lo que acostumbraba a llamar "inocente ingenuidad" se convirtió, simplemente, en "estupidez". Tampoco podría decir cuándo comencé a encontrar repugnante el tacto de aquellas manos, siempre frías y &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;de algun modo que nunca alcancé a comprender&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; siempre húmedas. Lo cierto es que, poco a poco, todo lo que tenía alguna relación con ella se me iba haciendo más y más molesto, hasta que terminó por volverse insoportable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;A menudo me pregunto cómo pude vivir de este modo durante 15 años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;No intento justificarme. Sé que nada me daba derecho a matarla. Sin embargo, tampoco podía continuar viviendo de aquella forma. Nuestra casa me ahogaba. Las habitaciones me parecían repentinamente demasiado estrechas y con el techo demasiado bajo. Trataba de evitarla tanto como podía, pero ella no parecía darse cuenta de la mueca de desagrado que desfiguraba mi cara cada vez que la veía, e invariablemente me trataba con una ternura que me mortificaba. Si había algo verdaderamente insufrible era aquella ceguera absoluta ante mis continuas muestras de asco y desprecio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Con el tiempo, comencé a alimentar fantasías de asesinato. En mi desquiciada imaginación, terminé con su vida de mil formas, día tras día. Lo consideraba una válvula de escape para mi odio y, en realidad, no tenía ninguna intención de llevar ninguna de ellas a cabo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Sin embargo, lo hice. No fue algo planeado, en absoluto; simplemente, sucedió. Lo recuerdo con toda claridad. Ella estaba durmiendo, con aquella expresión en el rostro de inocencia angelical que tanto me había atraído al principio y que con tantas fuerzas detestaba ahora. Permanecí unos minutos sin poder apartar la vista de ella, como me había sucedido frecuentemente al comenzar nuestro noviazgo. Lo curioso era que, en aquel tiempo, tal comportamiento estaba causado por el amor que inflamaba mi corazón, mientras que esa vez lo estaba por el odio que lo helaba. No deja de ser una triste ironía que dos sentimientos tan radicalmente contradictorios puedan provocar un mismo efecto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Pero, mientras la contemplaba, sentí como algo se desencadenaba en mi interior. Fue como un mecanismo que, una vez disparado, no tenía ya modo de pararse. No recuerdo haber pensado absolutamente nada durante todo aquel tiempo, como si lo que hice no hubiera sido por obra de mi mente consciente, sino de algo mucho más profundo y oscuro, que había ganado el control de mis actos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Cogí una almohada y la presioné contra su cara con todas mis fuerzas. Quizás a causa de la repentina falta de aire, quizás a causa del golpe o quizás por ambas cosas, despertó y comenzó a forcejear. Fue en vano. Seguí presionando la almohada contra ella varios minutos después de que dejara de moverse, incapaz todavía de articular un solo pensamiento coherente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Lentamente, noté como aquel manto oscuro que había ocupado mi mente se retiraba, permitiéndome volver en mí. Despertando de aquel extraño trance, aparté la almohada y, aunque sabía lo que iba a encontrar debajo de ella, nada podía haberme preparado para tal visión. ¡Era ella! ¡Y la había matado! Aquella expresión angelical, aquella misma que unos minutos antes había contemplado con creciente odio, me atravesó el corazón de dolor. Los 15 años de insoportable matrimonio parecían haberse borrado de mi recuerdo cuando me acosté a su lado, la abracé y derramé las más amargas lágrimas sobre su pecho inerte.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Permanecí de aquel modo hasta altas horas de la madrugada, momento en que, del mismo modo que los ojos se ciegan ante demasiada luz, mi corazón dejó de sentir emoción alguna a causa de tan excesivo dolor. Me levanté entonces con el pecho vacío y helado como las regiones polares y un rostro ceniciento incapaz de llorar o reir. Con calculadora frialdad, decidí que tenía que librarme del cadáver antes de que amaneciera. Mi mente, liberada de la carga que suponían las emociones, trabajaba con sorprendente eficacia. No tuve ninguna duda acerca de la mejor alternativa: era la misma que había elegido en la mayoría de mis anteriores fantasías.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Limítrofe a nuestro terreno, discurría un pequeño río. Se trataba de un cauce profundo con aguas siempre turbias a causa de la gran cantidad de tierra que arrastraban desde las montañas donde nacía su curso. Nadie encontraría nunca un cuerpo sumergido en él a menos que supiera exactamente dónde buscarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Protegido por la oscuridad de la noche, arrastré el cuerpo hasta la orilla. La tarea era penosa, pero mi corazón era ciego a todo cuánto suponía, como si fuera otra persona quien la estuviera realizando. Una vez llegué al lado del agua, busqué una roca tan pesada como pude encontrar y la até al cadáver para evitar que reflotara. La arrojé al agua todavía sin sentir la menor emoción, como si de otra piedra se tratara.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Evidentemente, la policía hizo preguntas e incluso abrió una investigación por desaparición, pero jamás encontraron el cuerpo. Podría creerse que a partir de ese momento viví tranquilo, pero no fue así.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;En realidad, a partir de aquel momento no viví un solo instante de sosiego. Aquella apatía que se había apoderado de mí no sólo me abandonó, sino que, de algún modo extraño, me estaba volviendo loco. Fuera donde fuera, me parecía verla por el rabillo del ojo. Lo más exasperante era que, siempre que trataba de mirar en aquella dirección, no encontraba más que un espacio vacío. Comencé también a oír su voz, aunque me llegaba amortiguada, como si hablara desde otra habitación o &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;pensé, con un escalofrío&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt; desde detrás de una almohada, y no podía comprender sus palabras.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Cada vez que me acercaba al río creía ver su silueta emergiendo de las aguas y su voz que me llamaba. Comenzó a atormentarme el pensamiento de que su cuerpo no había recibido sepultura y que, por tanto, su alma estaría por siempre atrapada en este mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;La casa en la que vivía se había hecho todavía más insoportable que con ella en vida. Cada mueble, cada rincón me recordaban a ella. Seguía oyendo su voz allá donde fuera y, por las noches, ya no era capaz más que de dormir intranquilamente unos pocos minutos, de los que siempre despertaba sobresaltado por pesadillas acerca de ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Fue una de esas noches cuando decidí huir. Si me quedaba entre aquellas cuatro paredes que me oprimían tan sólo un día más, era posible que perdiera definitivamente la escasa cordura que me quedaba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Cargué todo cuanto podía llevar en las alforjas del caballo que usaba para ir a la ciudad, lo ensillé y marché de allí sin ni siquiera esperar a que amaneciera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Nadie con la cabeza clara habría salido aquella noche. Una lluvia intensa desdibujaba los alrededores tras una cortina impenetrable, mientras que un viento endiablado soplaba, azotándome los miembros y obligándome a inclinarme sobre mi animal. Pese a todo, la desesperación me empujó a escapar por el camino más directo: cruzando el río.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Había un vado a pocos metros de nuestro terreno. Era un paso que no ofrecía el menor riesgo en los días de calma, pero aquella noche el agua bramaba sobre las rocas, obligando a mi caballo a esforzarse para no ser arrastrado por la corriente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;A pesar de todo, podíamos haber llegado a la otra orilla. Pero, cuando estábamos en mitad del río, un rayo iluminó súbitamente la escena. Durante tan sólo un instante, a la luz repentina que precedió al trueno, pude verla, con total claridad. No era más que una silueta fantasmagórica, pero pude reconocer en aquella figura mortecina y marcadamente antinatural a la que había sido mi mujer durante 15 años, a la que yo mismo había matado y había arrojado en aquel maldito río. Estaba allí, frente a mí, mirándome.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Mi caballo también la vio. Al tiempo que el trueno ensordecía nuestros oídos, montó en pánico, se encabritó y, hallándome yo aturdido por la visión, me descabalgó. Antes de que pudiera reaccionar y ponerme en pie, la furiosa corriente me había arrastrado lejos del vado, hacia aguas más profundas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;No sabía nadar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Lo siguiente que recuerdo es la extraña sensación de estar de pie en la orilla, contemplando como mi cuerpo anegado se hundía más y más en las oscuras aguas, hasta finalmente perderse de vista. Nadie volvería a verlo jamás.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Y, mientras permanecía allí en pie, aturdido por la súbita conciencia de que había muerto, apareció ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Jamás olvidaré la sonrisa lupina que deformó su rostro de ángel en una expresión de la más pura crueldad demoníaca cuando me dijo, con la voz más dulce que he oído nunca:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: Symbol;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;¿No te parece precioso, amor? ¡Juntos! ¡Juntos por toda la eternidad!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyText" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;</content>
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    <title>Invierno, segunda parte: El Príncipe Blanco</title>
    <published>2007-11-21T22:11:37Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:30:42Z</updated>
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    <lj:music>Oasis - Stop crying your heart out</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;May&amp;uacute;scula fue la sorpresa del Pr&amp;iacute;ncipe cuando aquel nuevo sonido lleg&amp;oacute; a sus o&amp;iacute;dos, a&amp;uacute;n mayor cuando se descompuso en su mente, formando palabras inteligibles, y completamente desbordante cuando se dio cuenta de que era capaz de comprenderlas y darles sentido. Sus ojos, abiertos de par en par, contemplaron desconcertados al ser que las hab&amp;iacute;a pronunciado, el primero que conoc&amp;iacute;a con esa capacidad, aparte de s&amp;iacute; mismo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n eres? -fue la pregunta obvia que acudi&amp;oacute; a sus labios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Aquel ser movi&amp;oacute; los ojos de manera extra&amp;ntilde;a, como si quisiera mirarse las cejas, apoy&amp;oacute; uno de sus pu&amp;ntilde;os en su cintura, deformando las abultadas ropas que lo cubr&amp;iacute;an y, cambiando el peso de pierna, dej&amp;oacute; escapar un soplido. El Pr&amp;iacute;ncipe observaba, curioso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Deber&amp;iacute;a haberme esperado un recibimiento as&amp;iacute;... -respondi&amp;oacute;, sin mirarle. Su voz sonaba extra&amp;ntilde;amente comprensiva-. Supongo que varios miles de a&amp;ntilde;os sin nadie con quien hablar no le convierten a uno en un prodigio de cortes&amp;iacute;a... En fin, &amp;iquest;qu&amp;eacute; m&amp;aacute;s da? No soy m&amp;aacute;s que una simple hechicera, o bruja, como me llaman algunos. Mi nombre es Drelliane. Saludos... -dijo, tendi&amp;eacute;ndole una mano enfundada en un guante que &amp;eacute;l se qued&amp;oacute; mirando, sin comprender-. Oh... no importa -sentenci&amp;oacute;, encogi&amp;eacute;ndose de hombros y retirando la mano para cruzarlas sobre el pecho, en un vano intento por retener el calor dentro de sus ropas. Era evidente que estaba usando su magia para protegerse del fr&amp;iacute;o (lo llevaba haciendo desde hac&amp;iacute;a varios d&amp;iacute;as, en realidad), pero a&amp;uacute;n as&amp;iacute; sus labios estaban amoratados, sus mejillas p&amp;aacute;lidas y no daba muestras de sentirse especialmente bien.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; -Drelliane... -repiti&amp;oacute; &amp;eacute;l. Luego se encogi&amp;oacute; de hombros-. Yo no tengo nombre... -anunci&amp;oacute;, simplemente.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; -All&amp;iacute; de donde vengo -matiz&amp;oacute; ella- te llaman el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-No soy pr&amp;iacute;ncipe de nada -replic&amp;oacute; &amp;eacute;l.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-&amp;iquest;C&amp;oacute;mo que no? &amp;iquest;No es este tu reino? &amp;iquest;No es esta tu ciudad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-No es m&amp;iacute;a -neg&amp;oacute;-. S&amp;oacute;lo vivo en ella... Es mi c&amp;aacute;rcel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Una c&amp;aacute;rcel preciosa... -coment&amp;oacute; Drelliane, sin poder evitar recorrer con la mirada las refinadas vueltas &lt;s&gt;ogivales&lt;/s&gt; ojivales que cubr&amp;iacute;an el techo, ramific&amp;aacute;ndose y entrelaz&amp;aacute;ndose.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Gracias -fue la sorprendente respuesta. La hechicera lo mir&amp;oacute;, suspicaz, pero en su rostro, a&amp;uacute;n m&amp;aacute;s p&amp;aacute;lido que el de ella (no cab&amp;iacute;a duda de por qu&amp;eacute; le llamaban el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco: parec&amp;iacute;a enteramente hecho de nieve, a excepci&amp;oacute;n de sus luminosos ojos, que se asemejaban a un par de cristales transparentes), hab&amp;iacute;a una sonrisa sincera, desprovista de sarcasmo o malicia-. Celebro que te guste... Eres el primer ser viviente que la contempla, aparte de yo mismo. Ellos -se&amp;ntilde;al&amp;oacute; vagamente hacia un lugar donde varias figuras de hielo se mov&amp;iacute;an con fr&amp;iacute;a elegancia- no son capaces de apreciarlo mucho... No son capaces de apreciar muchas cosas, en realidad -corrigi&amp;oacute;, con un deje de lamento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Todo esto... -exclam&amp;oacute;, impresionada- &amp;iquest;es obra tuya?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Tengo mucho tiempo libre... -respondi&amp;oacute; &amp;eacute;l, con una sonrisa despreocupada-. Hasta hace unos instantes pensaba que s&amp;oacute;lo yo llegar&amp;iacute;a a verla nunca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Hubo un breve lapso de silencio, durante el cual los ojos de ambos recorrieron la enorme estancia, cada par en direcciones distintas. Drelliane se fij&amp;oacute; en cada objeto, cada detalle ornamental tallado en hielo, cada figura animada -todas ellas diferentes-, intentando imaginar al Pr&amp;iacute;ncipe esculpi&amp;eacute;ndolos, d&amp;aacute;ndoles forma hasta que quedaba completamente satisfecho de ellos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Hay una cosa que me intriga... -comenz&amp;oacute; de nuevo. La atenci&amp;oacute;n del Pr&amp;iacute;ncipe volvi&amp;oacute; a ella, junto con aquellos ojos del m&amp;aacute;s claro cristal-. Si eres capaz de trabajar el hielo, de darle forma y excavar en &amp;eacute;l pasillos y salones, &amp;iquest;por qu&amp;eacute; no tallas, simplemente, una puerta en el muro y sales de aqu&amp;iacute;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Una musiquilla clara y alegre reson&amp;oacute; por toda la estancia. Drelliane comprendi&amp;oacute; que el Pr&amp;iacute;ncipe se estaba riendo y nuevamente fij&amp;oacute; en &amp;eacute;l una mirada severa, pero por segunda vez fue incapaz de encontrar ni la menor traza de burla ni de malicia en la expresi&amp;oacute;n inocente de aquel rostro de color blanco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Seguro que se te ha ocurrido que, si eso fuera posible, ya lo habr&amp;iacute;a hecho hace mucho tiempo, &amp;iquest;verdad? -pregunt&amp;oacute; &amp;eacute;l, divertido.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Exactamente -afirm&amp;oacute; ella-. Por eso no me lo explico...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Es m&amp;aacute;s sencillo de lo que parece -empez&amp;oacute; a decir &amp;eacute;l-: el hielo que ves a tu alrededor no es mi prisi&amp;oacute;n. No es m&amp;aacute;s que su aspecto visible. -Por la cara que pon&amp;iacute;a ella, no parec&amp;iacute;a estar entendi&amp;eacute;ndolo mucho-. La verdadera c&amp;aacute;rcel est&amp;aacute; dentro de m&amp;iacute;: es la muerte que llevo en mi interior, el fr&amp;iacute;o que emana de mi ser, congel&amp;aacute;ndolo todo alrededor. -Drelliane se estremeci&amp;oacute; bajo sus abrigos. Sab&amp;iacute;a en lo m&amp;aacute;s profundo de su conciencia que era cierto. Pod&amp;iacute;a sentir ese mismo fr&amp;iacute;o envolvi&amp;eacute;ndola, presionando contra su capa de protecci&amp;oacute;n espiritual, esperando la menor flaqueza de &amp;eacute;sta para quebrarla y oprimirla con su abrumadora intensidad-. Efectivamente, podr&amp;iacute;a tallar una puerta y salir tranquilamente por ella, pero... &amp;iquest;a d&amp;oacute;nde ir&amp;iacute;a? Me dirigiera donde me dirigiera, por muy lejos que llegara, no encontrar&amp;iacute;a m&amp;aacute;s que hielo y desierto... Y tal vez las ruinas de las civilizaciones que fuera destruyendo a mi paso, a medida que el infierno g&amp;eacute;lido que me precede fuera extendi&amp;eacute;ndose por el mundo. No tiene sentido causar esa destrucci&amp;oacute;n: prefiero quedarme aqu&amp;iacute; y hacer de esta ciudad el lugar m&amp;aacute;s bonito que ojos mortales puedan contemplar... Aunque t&amp;uacute; seas la primera que lo hace en mucho tiempo. Y seguramente mucho m&amp;aacute;s pasar&amp;aacute; antes de que otro vuelva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Los labios de ella hab&amp;iacute;an comenzado a temblar. Tal vez fueran s&amp;oacute;lo imaginaciones suyas, o la impresi&amp;oacute;n que le provocaban las palabras de &amp;eacute;l, pero el fr&amp;iacute;o que sent&amp;iacute;a iba en aumento. Se acurruc&amp;oacute; tanto como pudo en su envoltorio protector, intentando encontrar una fuente de calor en el chisporroteante poder espiritual que bull&amp;iacute;a en el fondo de su alma de hechicera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-&amp;iquest;Por qu&amp;eacute;? -pregunt&amp;oacute; al fin, sobreponi&amp;eacute;ndose-. &amp;iquest;Por qu&amp;eacute; ha de ser as&amp;iacute;?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Los ojos del Pr&amp;iacute;ncipe Blanco relucieron de modo extra&amp;ntilde;o, cambiando de tono antes de ser ocultados por sendos p&amp;aacute;rpados de una candidez marm&amp;oacute;rea. Cuando estos se retiraron de nuevo, las pupilas del Pr&amp;iacute;ncipe escrutaban un punto indeterminado, como si pudiera ver un lugar muy lejano a trav&amp;eacute;s de los muros y las interminables llanuras. Su voz son&amp;oacute; vaga y entrecortada, y parec&amp;iacute;a llegar a ella a trav&amp;eacute;s de siglos de historia del mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Hubo hace mucho tiempo, mucho m&amp;aacute;s del que ning&amp;uacute;n mortal puede imaginarse, un rey de gran poder y ambici&amp;oacute;n. Ese hombre no era yo, pero viv&amp;iacute;a en este mismo cuerpo. Era un ser cruel y despiadado, que usaba la fuerza para conquistar y someter a todos los pueblos que entonces habitaban el mundo, que era muy diferente de como es ahora. De &amp;eacute;l se dec&amp;iacute;a que hab&amp;iacute;a firmado un pacto con un diablo del Abismo, y que por ello no hab&amp;iacute;a reino ni ej&amp;eacute;rcito que pudiera detenerlo. Tambi&amp;eacute;n dicen que su codicia era tal que lleg&amp;oacute; a sacrificar a cientos, e incluso a miles de inocentes s&amp;oacute;lo por un miserable palmo m&amp;aacute;s de terreno, hasta el extremo de provocar la total aniquilaci&amp;oacute;n de algunas razas que se negaron a inclinarse ante su desmesurado poder. Fue en esos tiempos cuando los &amp;aacute;ngeles abandonaron el mundo, incapaces de resistir tanto dolor y maldad, y buscaron refugio en sus Reinos Celestes. Desgraciadamente, esa era la oportunidad que hab&amp;iacute;a estado esperando el diablo, a quien le falt&amp;oacute; tiempo para traicionar al rey y abrir los portales que permitieron la llegada de ingentes hordas de demonios a este mundo que, ya de por s&amp;iacute; devastado por los interminables a&amp;ntilde;os de guerra que ese mismo rey hab&amp;iacute;a tra&amp;iacute;do, no tuvo la menor posibilidad contra ellos. Conocemos ese hecho como la Primera Invasi&amp;oacute;n.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Drelliane escuchaba con los ojos abiertos de par en par. Los relatos sobre la creaci&amp;oacute;n del mundo hablaban de la Marcha de los &amp;Aacute;ngeles y de la Primera Invasi&amp;oacute;n de los seres del Abismo, que coincid&amp;iacute;a con la llegada de los Otros Dioses, mucho antes del nacimiento de los hombres o de los elfos, e incluso de los ancianos enanos, pero nunca hab&amp;iacute;a o&amp;iacute;do ni le&amp;iacute;do nada acerca de las razas que hab&amp;iacute;an poblado el mundo cuando los &amp;aacute;ngeles a&amp;uacute;n viv&amp;iacute;an en &amp;eacute;l. Se supon&amp;iacute;a que todos, a excepci&amp;oacute;n de los propios &amp;aacute;ngeles y de los grandes dragones, hab&amp;iacute;an sido arrasados por las incontables legiones de demonios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Los dioses intervinieron en el curso de la historia para librar el mundo de tan aciago destino. Por primera vez desde las &amp;eacute;pocas de la Creaci&amp;oacute;n, los propios Doce Divinos descendieron al plano material en sus verdaderas formas, usando sus desmesurados poderes para hacer retroceder a los demonios hasta los portales y sellarlos de nuevo. Unas pocas entidades del Abismo (entre los que, se dice, se encontraba el mismo diablo que traicion&amp;oacute; al iluso rey), sin embargo, fueron lo suficientemente poderosas como para escapar de la purga de los dioses y esconderse en distintos rincones del mundo, en el que a&amp;uacute;n habitan. Se dio a estos seres el nombre de Otros Dioses.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;La joven bruja escuchaba a pies juntillas. Conoc&amp;iacute;a y hab&amp;iacute;a estudiado m&amp;uacute;ltiples versiones de la cronolog&amp;iacute;a de aquellos tiempos, pero la seguridad con la que hablaba aquel ser cuya apariencia no concordaba con la de ning&amp;uacute;n otro pueblo que habitara en el mundo suger&amp;iacute;a una certeza mucho mayor de la que pod&amp;iacute;a conseguirse leyendo relatos fragmentados en grandes libros escritos en lengua enana.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-Pero la tierra hab&amp;iacute;a quedado devastada, tanto por la destrucci&amp;oacute;n que trajeron los demonios como por las fuerzas desbocadas que los Doce usaron contra ellos. Por ello decidieron reconstruir el planeta, sembr&amp;aacute;ndolo con nuevas semillas, que crecieron y se desarrollaron hasta conformar las razas que viven en la actualidad. Los pocos supervivientes de las antiguas razas recibieron la misi&amp;oacute;n de convertirse en los guardianes del Nuevo Mundo y, para que pudieran llevarla a cabo, cada uno de ellos recibi&amp;oacute; un honor que jam&amp;aacute;s antes hab&amp;iacute;a sido dado a ning&amp;uacute;n mortal: un diminuto fragmento del Fuego Eterno. El Fuego, en contacto con sus cuerpos, los transform&amp;oacute; y los convirti&amp;oacute; en los seres que hoy conocemos como dragones. Ese honor les fue dado a todos... excepto a uno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;-El rey ambicioso... -aventur&amp;oacute; ella. Lo cierto era que no hab&amp;iacute;a sido una elecci&amp;oacute;n muy arriesgada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; -Exactamente... -asinti&amp;oacute; el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco-. A &amp;eacute;l, en cambio, se le castig&amp;oacute; por su codicia. Dado que hab&amp;iacute;an sido su soberbia y su sed de muerte las que hab&amp;iacute;an permitido a los demonios llegar al mundo mortal, los dioses cumplieron sus deseos: nunca m&amp;aacute;s nadie se alzar&amp;iacute;a contra su voluntad, pues aquellos que pudieran hacerlo no vivir&amp;iacute;an en su reino, y aquellos que vivieran en su reino no tendr&amp;iacute;an la posibilidad de hacerlo... -a&amp;ntilde;adi&amp;oacute;, se&amp;ntilde;alando a las figuras sin alma que iban y ven&amp;iacute;an, manteniendo siempre una respetuosa distancia con respecto a ellos. Drelliane baj&amp;oacute; la mirada-. No te apenes -dijo &amp;eacute;l-. Conozco la historia, sin saber muy bien c&amp;oacute;mo, pero no tengo recuerdos de ella: ya te he dicho que yo no soy ese hombre. Yo no soy rey, ni pr&amp;iacute;ncipe. Yo soy s&amp;oacute;lo este lugar. Soy el arquitecto de mi propio encarcelamiento...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;</content>
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    <title>Invierno, primera parte: La Ciudad de Hielo</title>
    <published>2007-11-19T13:45:08Z</published>
    <updated>2009-04-19T23:30:50Z</updated>
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    <lj:music>Sonata Arctica - Broken</lj:music>
    <content type="html">&lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Hab&amp;iacute;a una vez, en un mundo muy muy lejano, un reino en el que siempre era invierno.&amp;nbsp; Lo llamaban el Pa&amp;iacute;s del Fr&amp;iacute;o Eterno y tan duro era su clima que ning&amp;uacute;n hombre ni elfo hab&amp;iacute;a podido adentrarse nunca m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de sus fronteras. En lo m&amp;aacute;s profundo y g&amp;eacute;lido de ese reino se alzaba, imponente y majestuosa, la maravillosa Ciudad de Hielo, en cuyas grandiosas salas moraba el &amp;uacute;nico ciudadano del reino, el llamado Pr&amp;iacute;ncipe Blanco.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Nadie sab&amp;iacute;a qui&amp;eacute;n era ni de d&amp;oacute;nde ven&amp;iacute;a el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco, pues nunca ojos mortales hab&amp;iacute;an paseado sus miradas por las filigranadas salas, ni por las esplendorosas torres de la Ciudad de Hielo. Lo &amp;uacute;nico que se conoc&amp;iacute;a con certeza era que llevaba habitando aquel reino desierto desde hac&amp;iacute;a m&amp;aacute;s tiempo del que nadie pod&amp;iacute;a recordar. C&amp;oacute;mo era capaz de vivir en un lugar al que el resto del mundo no pod&amp;iacute;a ni siquiera acercarse era tambi&amp;eacute;n una inc&amp;oacute;gnita.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Cuentan que el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco era amo y se&amp;ntilde;or de toda la ciudad, de la que conoc&amp;iacute;a cada diminuto rinc&amp;oacute;n, hasta el punto de poder recorrerla incluso con los ojos cerrados. All&amp;iacute; reinaba sobre su corte de estatuas y figuras de hielo, molde&amp;aacute;ndolas a su antojo, para luego exhalar su aliento sobre ellas y hacerles cobrar vida. As&amp;iacute; hab&amp;iacute;a siempre movimiento en cualquier parte del lugar: figuras de la talla m&amp;aacute;s exquisita yendo y viniendo, con lentitud y sigilosa parsimonia, de un lugar a otro, animando las cristalinas salas y los relucientes pasillos, encontr&amp;aacute;ndose en magn&amp;iacute;ficos bailes y tocando dulces melod&amp;iacute;as con instrumentos que, a su vez, estaban hechos del m&amp;aacute;s puro hielo. Sin embargo, ninguna de estas figuras pose&amp;iacute;a verdadera vida en s&amp;iacute; misma: pod&amp;iacute;an o&amp;iacute;r y comprender todo lo que el Pr&amp;iacute;ncipe les dec&amp;iacute;a, pero no eran capaces de hablar con palabras, ni de crear nada que no les hubiera sido ense&amp;ntilde;ado, ni de tener pensamientos originales, ni tampoco m&amp;aacute;s voluntad que aquella que hab&amp;iacute;a podido infundirles su creador. As&amp;iacute;, el Pr&amp;iacute;ncipe, a&amp;uacute;n rodeado por cientos de s&amp;uacute;bditos fieles dedicados a obedecerle y complacerle, estaba solo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Lleg&amp;oacute; un d&amp;iacute;a al pie de la ciudad una figura que se inclinaba contra las despiadadas r&amp;aacute;fagas de viento. Iba envuelta en abrigos y pieles, mas los ojos que asomaban por entre las abultadas ropas para contemplar, at&amp;oacute;nitos, la ignota magnificencia de una ciudad a la que nunca antes nadie hab&amp;iacute;a llegado eran bellos, almendrados y curiosamente femeninos.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; No hab&amp;iacute;a en todo el per&amp;iacute;metro de la Ciudad de Hielo una sola puerta de entrada, ni salida, ni forma alguna de acceso que no fuera escalando las s&amp;oacute;lidas murallas que se alzaban, lisas y resbaladizas, hasta lo que parec&amp;iacute;a la misma vuelta del cielo. La figura resopl&amp;oacute; e incluso a trav&amp;eacute;s de la ropa que le cubr&amp;iacute;a la cara una espesa nube de vaho se form&amp;oacute; frente a lo que deb&amp;iacute;an de ser sus labios, para ser inmediatamente dispersada por una r&amp;aacute;faga de viento g&amp;eacute;lido. Sin embargo, aquello no iba a detenerla. Despu&amp;eacute;s de haber hecho todo aquel camino a trav&amp;eacute;s de vast&amp;iacute;simas llanuras que no hab&amp;iacute;an conocido otras pisadas que las de los lobos no pensaba permitir que un simple obst&amp;aacute;culo la detuviera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Se acerc&amp;oacute; lentamente al muro, posando sus dos manos enguantadas sobre la superficie pulida como un espejo. Sus p&amp;aacute;rpados descendieron gr&amp;aacute;cilmente, al tiempo que sus labios comenzaban a murmurar una leve letan&amp;iacute;a ahogada por el viento. Apenas pasaron unos segundos antes de que sus ojos se abrieran de nuevo, reluciendo por un instante con una luz extra&amp;ntilde;a, antes de elevarse lentamente por la pared vertical, buscando el borde en que el muro se recortaba contra el cielo. Fue a separar la mano derecha de la superficie del muro y encontr&amp;oacute;, complacida, que le costaba un cierto esfuerzo hacerlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Una sonrisa que nadie ver&amp;iacute;a floreci&amp;oacute; en su rostro cuando alz&amp;oacute; la mano por encima de su cabeza y la volvi&amp;oacute; a pegar a la pared, haciendo fuerza para levantar su cuerpo y enganchar as&amp;iacute; las cuatro extremidades a la superficie g&amp;eacute;lida. &lt;i&gt;La magia es una gran cosa&lt;/i&gt;, se encontr&amp;oacute; pensando, mientras, lentamente, comenzaba a ascender por la muralla imposible de escalar de otra forma. &lt;i&gt;No puedo creer que haya gente que la tema y la odie...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;/i&gt;La subida fue tediosa y dif&amp;iacute;cil. Los muros a&amp;uacute;n se ve&amp;iacute;an m&amp;aacute;s altos desde medio camino de lo que hab&amp;iacute;an parecido desde abajo. El viento soplaba m&amp;aacute;s fr&amp;iacute;o y con mayor fuerza a medida que el suelo se iba alejando bajo sus pies, convirtiendo la tarea de permanecer pegada al muro en un verdadero suplicio. Jadeaba y resoplaba por el esfuerzo, y a cada bocanada los pulmones se le llenaban de un aire g&amp;eacute;lido que parec&amp;iacute;a clav&amp;aacute;rsele por dentro como si arrastrara un mill&amp;oacute;n de espinas. De brazos y piernas le llegaba un dolor agudo, al que apenas pod&amp;iacute;a prestar atenci&amp;oacute;n si no quer&amp;iacute;a que le hiciera perder la concentraci&amp;oacute;n y, con ella, el hechizo que imped&amp;iacute;a que se precipitara al vac&amp;iacute;o.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Un estremecimiento de alivio recorri&amp;oacute; todo su cuerpo cuando levant&amp;oacute; la mano para encontrar el borde del muro, coronado por majestuosas y afiladas almenas puntiagudas, que afortunadamente eran lo suficientemente grandes como para colarse entre sus bases, manteniendo as&amp;iacute; alejado el peligro de ensartarse en alguna de aquellas mort&amp;iacute;feras puntas. Una vez arriba, andando casi agachada, en un intento por presentar la menor superficie posible a la cruel ventisca que la azotaba, amenazando con arrojarla desde lo alto, localiz&amp;oacute; una puerta tallada en una de las torres (que a&amp;uacute;n se elevaban por encima de los muros, hasta alturas casi inconcebibles) y se dirigi&amp;oacute; directamente a ella, usando toda su voluntad para resistirse a seguir contemplando la belleza de la ciudad desde lo alto de las almenas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span lang="ES" style=""&gt;Los gruesos muros de la torre la protegieron del viento y tambi&amp;eacute;n, curiosamente, de parte del fr&amp;iacute;o, lo que le permiti&amp;oacute; descubrirse la cabeza y la cara, revelando as&amp;iacute; un rostro joven y agradable, de proporciones finas y mirada intensa. Descendi&amp;oacute; por la escalera de caracol para llegar al hermoso entramado de pasillos y salones que formaba, bajo un &amp;uacute;nico techo helado, un enorme edificio que s&amp;oacute;lo a causa de sus descomunales dimensiones pod&amp;iacute;a recibir el nombre de ciudad. Pas&amp;oacute; por entre las figuras de cristal que lo habitaban, maravill&amp;aacute;ndose ante ellas, quienes ni siquiera parecieron percatarse de su presencia, para irse internando, observ&amp;aacute;ndolo todo con ojos azorados, hacia el coraz&amp;oacute;n del complejo. Cruz&amp;oacute; curiosos pasillos que giraban y serpenteaban en una y otra direcci&amp;oacute;n y arriba y abajo sin que pareciera haber raz&amp;oacute;n para ello, como si su constructor hubiera querido divertirse haciendo sentir a los que lo recorr&amp;iacute;an como en un laberinto; pas&amp;oacute; grandes salas repletas de objetos cuya funci&amp;oacute;n a menudo no pod&amp;iacute;a identificar, con las paredes recubiertas de innumerables puertas, de las que tuvo que decidirse por una, sin que en muchas ocasiones pudiera explicar exactamente qu&amp;eacute; le hab&amp;iacute;a llevado a pasar por aquella y no por otra; recorri&amp;oacute; patios cuyo techo era tan alto que bien parec&amp;iacute;an estar al aire libre, en los que piaban p&amp;aacute;jaros transparentes que m&amp;aacute;s que de hielo parec&amp;iacute;an estar hechos de cristal, y en los de que las fuentes sal&amp;iacute;a un agua blanquecina que s&amp;oacute;lo fijando mucho la vista pod&amp;iacute;a descubrirse que se trataba de nieve finamente pulverizada. Cientos de fabulosas maravillas encontr&amp;oacute; en su camino hasta que, finalmente, all&amp;iacute; lo encontr&amp;oacute;, en el mismo centro de todo aquel verdadero mundo g&amp;eacute;lido: el Pr&amp;iacute;ncipe Blanco, sentado sobre un austero bloque de hielo, dando forma a lo que sin duda ser&amp;iacute;a un nuevo habitante de la Ciudad: una estatua con los contornos a&amp;uacute;n no muy definidos, pero en la que pod&amp;iacute;a adivinarse un cierto aspecto infantil. Levant&amp;oacute; los ojos, perplejo, cuando la oy&amp;oacute; acercarse. Ninguna de sus construcciones hab&amp;iacute;a hecho nunca semejante ruido al moverse por las estancias de la ciudad. Ni que decir que su sorpresa y su turbaci&amp;oacute;n fueron may&amp;uacute;sculas cuando encontr&amp;oacute; aquellos ojos de un color que no hab&amp;iacute;a visto jam&amp;aacute;s fijos en &amp;eacute;l y unos labios que, a trav&amp;eacute;s de una sonrisa de triunfo, se curvaron para dar lugar a las primeras palabras que recordaba haber o&amp;iacute;do en todos sus a&amp;ntilde;os de existencia:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; -Al fin te encuentro...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&amp;nbsp;  &lt;span lang="ES" style="font-size: 12pt; font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;;"&gt;&lt;/span&gt;</content>
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